La historia detrás de El Señor de los anillos, una trilogía que cumple 25 años, fue filmada en 438 consecutivos días y tendrá una nueva película

“Cuando el señor Bilbo Bolsón de Bolsón Cerrado anunció que muy pronto celebraría su cumpleaños centésimodecimoprimero con una fiesta de especial magnificencia, hubo muchos comentarios y excitación en Hobbiton”, escribía J. R. R. Tolkien en la primera página de El Señor de los anillos. No imaginaba que 45 años después un neozelandés llamado Peter Jackson iba a dirigir la descomunal adaptación, ni que las tres películas demandaran 438 días consecutivos de rodaje, con más de 150 locaciones y más de 20.000 extras, ni que fuera un éxito crítico y comercial internacional.

¿Cómo se logró tal proeza, adaptando una obra con esencia tolkieniana, con apenas un presupuesto total de 300 millones de dólares, en seis años? La pregunta nace 25 después del estreno de la primera entrega y a días del anuncio de la continuación de El Señor de los anillos, coescrita por Stephen Colbert y ubicada 14 años después de la trilogía.

La obra del escritor, publicada en 1954 y 1955, fue forjando, de manera gradual pero intensa, un culto a través de los años. Como el magnetismo del mismo Anillo Único, legiones de fans fueron cautivados por los libros que narran la odisea de Frodo Bolsón y la Comunidad del Anillo en pos de destruir el objeto que mantiene con poder al Señor Oscuro de la Tierra Media.

Uno de aquellos lectores fue Peter Jackson, quien luego de películas de terror (Bad Taste, Meet the Feebles, Braindead) y de obras aclamadas por la crítica (Criaturas celestiales) soñó con llevar a la pantalla grande la trilogía fantástica.

Ya en 1967 Stanley Kubrick fue contactado por The Beatles para realizar una inusual y finalmente inconclusa adaptación. Años más tarde, el dibujante Ralph Bakshi se embarcó en una adaptación animada, pero solo llegó a realizar una sola película que adaptó la mitad de la obra. Capítulo aparte para la versión soviética de bajo presupuesto de 1991. Pero fue recién en 1995, mientras el director estaba trabajando en su siguiente filme, The Frighteners, que tuvo la idea de llevar la trilogía fantástica a la pantalla grande.

Elijah Wood, como Frodo en "El Señor de los anillos".

La fabricación de Arda

La obra de Tolkien, compuesta por cuatro libros publicados en vida y más de veinte póstumos, contiene un universo de proporciones casi infinitas: la historia de Arda, una Tierra antes de ser Tierra, nacida por obra del dios Ilúvatar y mutada a lo largo del tiempo por la mano de dioses, habitada por elfos, orcos, ents, enanos, hombres, y atravesada por idiomas, leyendas, canciones y culturas.

En ese sentido, el guion desarrollado por Peter Jackson junto a su esposa y colega, Fran Walsh (con quien ya había trabajado en casi todas sus películas) y junto a una debutante Philipa Boyens, se topó con la descomunal tarea de captar la esencia de los libros y lograr transmutarla al medio cinematográfico.

El trabajo fue tan meticuloso y perfeccionista que las reescrituras siguieron hasta durante el mismo rodaje, con escenas retocadas y enviadas a los actores poco antes de ser filmadas. Y siempre omnipresente, el material fuente: “Veía a Peter a primera hora de la mañana, con sus característicos pantalones cortos y el pelo revuelto, absorto en la lectura de Tolkien”, atestiguó Ian McKellen (Gandalf) en las entrevistas realizadas para el extenso detrás de escena de las películas.

El director Peter Jackson calculó que de no haberlas rodados de corrido, las películas le hubieran demandado 7 años.

Para establecer la estética de las películas, Peter Jackson se valió de la visión de los dos más famosos ilustradores de la obra de Tolkien, Alan Lee y John Howe. Su diseño conceptual se volcó luego hacia los diseñadores de Weta Workshop, la compañía designada para realizar el maquillaje, prótesis, props, miniaturas, maquetas y efectos. En síntesis, los encargados de llevar a la materialidad la misma Tierra Media. Y Jackson fue muy claro con su objetivo: “Quiero que pensemos que El Señor de los anillos es real, que fue realmente historia, que estos eventos sucedieron”, comentó que le transmitió al equipo.

Así, el mapa dibujado por Tolkien se fue solapando con el de Nueva Zelanda, desde la plácida Hobbiton en Matamata, rodeada de vegetación y flores plantados tiempo antes de empezar a filmar, hasta las extensas llanuras de Rohan, en Mount Sunday; desde la prístina Rivendel, integrada en la naturaleza del Parque Regional Kaitoke, hasta la grandilocuente Minas Tirith, compuesta por una maqueta principal, una miniatura de proporción 1/14 y secciones a gran escala, de 1/12 y 1/8.

Más de 120 técnicos trabajaban en los seis departamentos de Weta, produciendo la materia prima de la Tierra Media. “Diseñamos y fabricamos 48.000 piezas de armadura y teníamos a cuatro personas haciendo cotas de malla diez horas al día. También produjimos 2.000 armas (de goma, aunque parecen de hierro), incluyendo espadas, lanzas, picas y mazos, arcos, ballestas, dagas, cuchillos y hachas”, declaró su director Richard Taylor.

Viggo Mortensen fue Aragorn en "L Señor de los anillos".

Nueva Zelanda o La Tierra Media

El rodaje comenzó a principios de octubre de 1999 y se extendió por más de 150 locaciones neozelandesas, y por unos inéditos 15 meses consecutivos con, por momentos, 7 unidades filmando de manera simultánea. “Si hubiéramos tenido una sola unidad filmando todo lo que necesitaba ser filmado, probablemente hubiéramos tardado entre seis y siete años”, afirmó Peter Jackson.

A la hora de enfrentar el desafío de filmar hobbits con actores de estatura promedio, se decidió utilizar no solo dobles de menor altura, sino también técnicas cinematográficas tradicionales como la perspectiva forzada. De esa manera, dos decorados se filmaban a distintas distancias y luego se encajaban para que el espectador viera uno solo. “En la más pequeña, yo, como una persona de tamaño normal, podía parecer enorme, porque todo en La Comarca era pequeño”, explicó Ian McKellen. Pero las técnicas más clásicas convivían con las más novedosas, al utilizar un innovador sistema de captura de movimiento para la encarnación de Andy Serkis como Gollum.

El elenco tuvo que trasladarse a locaciones remotas, a las que solo podían acceder en helicóptero, y llevaban consigo víveres y carpas por si se llegaban a quedar atascados en la montaña. Hubo situaciones extremas, como el frío que debieron soportar los hobbits al atravesar los pantanos de Kepler Mire en donde se ubicaría Moscagua, o la herida producida en el pie de Sean Astin (Sam) a raíz de un vidrio enorme que se le hundió, o los dientes rotos y los dedos del pie fracturados de un intenso Viggo Mortensen (Aragorn) comprometido con su papel.

Fue una de aquellas ocasiones únicas en la historia del cine en que el casting generó vínculos tan fuertes como los de sus caracterizaciones. Desde la rivalidad amistosa que John Rhys-Davies (Gimli) y Orlando Bloom (Legolas) tenían entre sus personajes, hasta el rol protector que Sean Astin (Sam) adquirió hacia Elijah Wood (Frodo), parecía como si la ficción se estuviera trasladando a sus propias vidas.

La última secuencia filmada de Wood, en donde termina de escribir el Libro Rojo de Bilbo con su propia historia, fue filmada por Peter Jackson una y otra vez. Aun cuando no era necesario, se repitió toma tras toma porque no quería concluir el rodaje. Hasta que terminó, y ambos, Peter y Elijah, se abrazaron entre lágrimas. “Nunca lo olvidaré, está impreso en mi memoria por el resto de mi vida… Rompí a llorar y simplemente dije ‘gracias’ una y otra vez”, recordó Wood.

Una Comunidad viva

Cada película tuvo un año de postproducción hasta su fecha de estreno. En el proceso confluyeron desde los efectos digitales realizados por Weta Digital, que debieron moldear a seres enteros como el Balrog, el Ojo de Sauron, trolls, Bárbol o el mismo Gollum, hasta el diseño sonoro, que llegó a incluir la grabación de una multitud en el entretiempo de un partido de cricket entre Nueva Zelanda e Inglaterra, en donde se proyectó el tráiler de La comunidad del anillo y Jackson dirigió a la multitud para que exclamara gritos, susurros y cantos en la lengua negra, que luego serían utilizados en la batalla del Abismo de Helm.

Ian McKellen interpretó a Gandalf en "El Señor de los anillos" y contó mucho de lo que sucedió detrás de cámaras.

Howard Shore, conocido por su trabajo en películas como La mosca o El silencio de los inocentes, fue el encargado de construir la música de la Tierra Media. Inmerso en el proyecto desde las primeras etapas de producción, concibió leit-motivs que evolucionaron junto a la trama, tanto para la Comunidad, el mismo Anillo Único y Sauron, como para los elfos, los hobbits, los gondorianos o los rohirrims. “Howard ve esto como la oportunidad de su vida para, básicamente, crear una ópera”, explicó Peter Jackson.

Las más de 1.000 páginas de la obra se vieron finalmente transmutados en una cantidad exorbitante de 1.300 horas de material, que pasaron por un complejo y arduo montaje. A las películas estrenadas en el cine en 2001, 2002 y 2003 le siguieron unas versiones extendidas en DVD, que fueron recientemente proyectadas en la Argentina.

Los estrenos cosecharon el éxito crítico y taquillero rotundo, con una recaudación total de casi 3.000 millones de dólares y con la obtención 11 premios Oscar para la tercera entrega, convirtiéndose en una de las películas con más estatuillas de la historia.

En enero, los cuatro intérpretes de los hobbits junto a Ian McKellen fueron fotografiados en una sesión para la revista The Empire por los 25 años de La comunidad del anillo. En las imágenes los cinco irradian sonrisas y se señalan con gesto juguetón, acaso recordando el intenso rodaje que vivieron juntos. La Comunidad nunca se separó.

Gollum, uno de los personajes emblemáticos de "El Señor de los anillos".

La nueva película

La saga de El Señor de los anillos volverá a la gran pantalla con el anuncio de una nueva película que tomó a los fans por sorpresa. Bajo el título provisional de “The Lord of the Rings: Shadow of the Past” (La Sombra del Pasado), esta nueva entrega será escrita nada menos que por Stephen Colbert, el reconocido presentador de The Late Show y experto devoto de Tolkien, junto a su hijo Peter McGee y la veterana de la franquicia Philippa Boyens.

La película funcionará como una secuela técnica y, al mismo tiempo, como una pieza que rescata capítulos del libro original que nunca llegaron a verse en la trilogía de 2001.

El anuncio fue realizado este 24 de marzo de 2026 por el propio Peter Jackson.

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