
A poco más de una semana del arranque del Mundial, una tendencia entre los jugadores vuelve a quedar expuesta en las listas de los países clasificados. Entre los listados definitivos de las 48 selecciones, se conoció que casi trescientos futbolistas vestirán una camiseta distinta a la de su país natal.
La imagen tradicional de una selección compuesta exclusivamente por deportistas nacidos dentro de sus fronteras quedó hace tiempo en el pasado. En el fútbol actual, marcado por los movimientos migratorios, los negocios, y la globalización, las identidades nacionales pasan al segundo plano y las convocatorias reflejan esa transformación.
Tras el aumento de plazas para la Copa Mundial de Fútbol, que se extendió a 48 equipos, los números son impactantes. De los 1248 participantes de esta edición, 289 jugarán para otras selecciones.
Los países de África aparecen como los principales protagonistas del fenómeno. Marruecos, Argelia, Túnez, Senegal, Costa de Marfil, Ghana, Cabo Verde y República Democrática del Congo cuentan con gran cantidad de futbolistas nacidos en países europeos, especialmente en Francia, Bélgica, Países Bajos y España.
Generalmente, se debe a que muchos son hijos o nietos de inmigrantes que crecieron y se formaron en el Viejo Continente, pero que optaron por representar la tierra de sus familias. El caso marroquí se convirtió en uno de los ejemplos más emblemáticos durante Qatar 2022, ya que buena parte del plantel que alcanzó las semifinales nació fuera del país africano.
Frente a esta realidad, los números no pasan desapercibidos. En la edición 2026 de la Copa del Mundo, son muchos los futbolistas nacidos en Francia que integran las selecciones de Argelia, Marruecos, Túnez, Senegal, Costa de Marfil, Cabo Verde, Ghana, RD Congo, Haití, y Egipto.
El fenómeno ya no se limita al continente africano, e incluso el combinado argentino tiene dos jugadores nacidos en el extranjero: Giuliano Simeone, nacido en Italia durante la etapa de Diego Simeone como futbolista del Lazio y Nicolás Paz, nacido en España, cuando su padre Pablo militaba en ese fútbol.
Además, como tantos otros países, Argentina también aporta jugadores a otros seleccionados. Tanto Santiago Giménez (México), como Juan José Cáceres, Alejandro Sebastián Romero Gamarra y Adrián Andrés Cubas (Paraguay), Hernán Galíndez (Ecuador) y Fernando Muslera (Uruguay), nacieron en territorio argentino.
Erling Haaland puede ser el caso más famoso: nació en Inglaterra, en una situación similar a la de Simeone y Paz, porque su padre, Alf-Inge Haaland, se encontraba jugando en el Leeds pero siempre estuvieron identificados con su país de origen.
Para muchas federaciones, especialmente aquellas con poblaciones reducidas o ligas menos desarrolladas, acceder a jugadores formados en los principales centros futbolísticos del mundo es una oportunidad determinante en los grandes certámenes.
El caso más llamativo es el de Curazao. Ya que de sus 26 convocados, 25 nacieron en Países Bajos, todo el plantel a excepción de Tahith Chong, quien a pesar de haber nacido en la isla, desarrolló su carrera en Europa e incluso llegó a defender la camiseta neerlandesa en la Selección Sub-21.
Sin embargo, en el caso particular de Curazao, las cifras se deben a un vínculo histórico. Aunque la isla es un país autónomo desde 2010, sigue formando parte del Reino de los Países Bajos, una situación que fomenta la migración desde hace décadas y el desarrollo deportivo de jugadores en el Viejo Continente.
Uno por uno: los 289 jugadores que jugarán para otras selecciones en el Mundial 2026

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