
El show de Shakira en la playa de Copacabana se perfila como uno de los eventos musicales más convocantes del año. Este sábado 2 de mayo, desde las 21:45, la artista colombiana ofrecerá un recital gratuito en Río de Janeiro como parte de su gira Las Mujeres Ya No Lloran World Tour, en un escenario que suele albergar espectáculos de escala masiva.
La última vez que la cantante se presentó en Copacabana fue el 1 de enero de 2018, cuando encabezó el show de Año Nuevo en Río de Janeiro. Con un historial de shows multitudinarios, se prevé que asistan alrededor de dos millones de personas.
De confirmarse, la cifra no solo lo ubicaría entre los recitales más convocantes del mundo, sino que podría superar las convocatorias alcanzadas por Lady Gaga en 2025 y Madonna en 2024 en el mismo escenario.
La magnitud del evento también se explica por el lugar elegido. Copacabana es uno de los pocos espacios del mundo capaces de albergar recitales sin límite de aforo, una característica que Shakira aprovechó para diseñar un espectáculo a gran escala, sin resignar cercanía con el público.
En esa línea, la producción acompaña con un despliegue a la altura. El escenario, de 1.345 metros cuadrados, es el más grande montado recientemente en la playa y se proyecta hacia el público con una pasarela de 250 metros que permitirá a Shakira acortar distancias en un entorno donde todo parece inmenso. La idea es que, incluso en medio de millones, la experiencia se sienta cercana.
El apartado técnico refuerza esa intención. El show contará con 32 torres de sonido e iluminación distribuidas estratégicamente y una pantalla gigante de 74,5 por 24 metros, pensada para que nadie quede afuera, ni siquiera quienes sigan el recital desde los puntos más alejados de la playa.
Todo está planteado para sostener un espectáculo que combine hits y material nuevo, con un recorrido pensado para equilibrar los clásicos que la llevaron a la cima con su presente artístico.
En ese clima, el viernes 1 de mayo la artista colombiana compartió en su cuenta de Instagram que salió a saludar desde el hotel donde se hospeda y se encontró con una multitud que ya la estaba esperando. La reacción, genuina, fue un “¿Están aquí por mí?… Yo no he empezado el ensayo”, una frase que rápidamente se viralizó en redes sociales y que funcionó como síntesis del momento.
Ese encuentro, desde el balcón, tuvo un impacto que incluyó cantos, gritos y una energía que anticipa lo que se verá en el show. Incluso se la escuchó decir “amo vocês” en portugués, en un guiño que reforzó su vínculo con Brasil y que terminó de consolidar una conexión que ya trasciende el escenario.
En imágenes difundidas por redes sociales y agencias de prensa, se la vio a la artista ensayando hasta altas horas de la madrugada del sábado, repasando sus hits y ajustando coreografías. En ese contexto también compartió escenario con una de las invitadas de la noche, la cantante y poeta brasileña Maria Bethânia y el cantante brasileño Caetano Veloso, en un encuentro que generó entusiasmo entre los presentes.
A horas de que empiece el recital, Copacabana ya no es solo el lugar donde ocurrirá el show, sino parte del espectáculo. Y en ese escenario abierto, Shakira vuelve a confirmar que su poder de convocatoria es una experiencia que se construye incluso antes de que suene la primera canción.

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