Así avanza la restauración de la emblemática casona de ladrillo del Jardín Botánico, donde vivió Carlos Thays

La Ciudad de Buenos Aires puso en marcha un plan integral para la restauración de la histórica casona del Jardín Botánico Carlos Thays. La obra incluye la restauración integral del interior y del exterior del edificio, con intervenciones en la planta baja, la planta alta y la azotea.

Como parte de las obras, se prevé la creación de espacios comunes de uso abierto y la incorporación de un área destinada a un café, con el objetivo de ampliar las posibilidades de encuentro y permanencia dentro del espacio verde.

La intervención, afirman desde el gobierno porteño, busca recuperar uno de los edificios más representativos del paisaje urbano porteño y adaptarlo para que vecinos y visitantes puedan disfrutarlo.

La obra incluye la restauración integral del interior y del exterior del edificio, con intervenciones en la planta baja, la planta alta y la azotea

La casona, donde vivió el paisajista francés Carlos Thays (1849-1934) junto a su familia, está ubicada en el corazón del predio botánico, que fue declarado Monumento Nacional en 1996 por su valor cultural y natural. En sus siete hectáreas, delimitadas por las avenidas Santa Fe y Las Heras y la calle República Árabe Siria, conviven colecciones de flora argentina y especies provenientes de los bosques templados de distintos continentes, incluidos ejemplares arbóreos únicos en la Capital y en el país.

Avances y cambios

“Este increíble espacio verde es considerado uno de los mejores jardines botánicos del mundo y es una obligación para nosotros preservarlo. En los últimos meses restauramos las esculturas invaluables que hay entre los senderos del jardín. La casona es otro lujo arquitectónico e histórico y es un honor hacernos cargo de su recuperación”, dijo el ministro de Espacio Público porteño, Ignacio Baistrocchi.

Entre las tareas previstas se destaca la conservación de las fachadas de ladrillo, la recuperación de su histórica escalera y de las carpinterías originales de puertas y ventanas.

La casona fue construida en 1881

El proyecto también contempla una reorganización de los usos internos del edificio para optimizar su funcionamiento, la incorporación de nuevo mobiliario en la planta alta y la renovación del sistema de iluminación.

En paralelo, durante 2025 especialistas de Monumentos y Obras de Arte (MOA) llevaron adelante la restauración de veinte esculturas emplazadas en el espacio verde. Según las características y condiciones de cada obra, los trabajos incluyeron limpieza especializada, consolidación de materiales, reposición de piezas faltantes, reintegración cromática y la aplicación de tratamientos de protección para garantizar su adecuada conservación.

Entre las piezas intervenidas se encuentran los bustos del General José de San Martín y del Perito Francisco P. Moreno, así como obras como Plegaria a la india tehuelche, L’Acquaiolo, La Soberanía, La Flora, la Amazona, Despertar de la Naturaleza, el Cisne, la Flor Indígena, La Tempestad, La Pastoral, Plegaria, Pureza y Sagunto.

Edificio con historia

La casona fue construida en 1881. Había sido proyectada años antes por el ingeniero militar de origen polaco Jordan Wysocki, convocado por Domingo Faustino Sarmiento para materializar un gran parque urbano.

El edificio se distingue por sus cuatro pequeños torreones en las esquinas, que le otorgan un aspecto de castillo inglés, y por su revestimiento exterior de ladrillo. En su diseño original, la planta baja contaba con amplias salas de trabajo, mientras que en el nivel superior se disponían habitaciones conectadas entre sí por grandes arcos, lo que permitía integrar los espacios y adaptarlos a distintas funciones.

Se restauraron varias estatuas distribuidas en los jardines

A lo largo de su historia, la casona tuvo diversos usos vinculados con la gestión pública y a la vida cultural de la Ciudad. Hasta 1894 funcionó como sede del Departamento Nacional de Agricultura y, durante los dos años siguientes, albergó al Museo Histórico Nacional.

Hacia fines del siglo XIX, el edificio pasó a ser sede de la Dirección de Paseos y, durante la gestión de Carlos Thays, el paisajista que impulsó la transformación del sistema de parques porteños, funcionó también como la residencia de su familia. El 7 de septiembre de 1898 el público accedió por primera vez al Jardín Botánico.

En la actualidad, la casona funciona como sede de la administración del jardín. Además, es un lugar frecuentemente elegido para el desarrollo de tareas de investigación aplicada en flora, capacitación docente, gestión ambiental y conservación de la biodiversidad.

Pasos a seguir

Estos trabajos contemplan limpieza, sellado de juntas, reemplazo de piezas dañadas, tratamiento de desinfección de la madera, reposición de herrajes y recambio de vidrios. Además, se instalará un ascensor interior para garantizar condiciones de accesibilidad.

A su vez, se incorporarán mejoras específicas para facilitar el acceso de todas las personas, como la construcción de rampas en cada una de las torretas del edificio. Esta línea de trabajo se vio fortalecida en 2025 con la inauguración de nuevos sanitarios públicos en el jardín, que incluyen baños accesibles y adaptados en las plantas baja y alta.

“El Jardín Botánico cumple un rol estratégico como infraestructura verde urbana: contribuye a la regulación térmica, la absorción de agua de lluvia y la conservación de la biodiversidad. La puesta en valor de su casona muestra una forma de gestión que integra patrimonio, espacio público y ambiente, fortaleciendo tanto el patrimonio histórico como la resiliencia climática de nuestra Ciudad”, afirmó la subsecretaria de Ambiente, Natalia Persini.

​La intervención busca preservar el valor patrimonial del edificio, construido en 1881, y sumarle nuevos usos; habrá una cafetería y un espacio de uso comunitario  LA NACION