La agroexportación registró en julio pasado un ingreso de divisas por US$2918 millones, una merma del 3% respecto de junio último, según informó hoy la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC). La entidad también indicó que entre enero y julio de 2026 sus empresas liquidaron US$16.297 millones, un 16% menos que en el mismo período de 2025.
La baja interanual, sin embargo, responde en gran medida a una base de comparación excepcional. Entre enero y fin de junio del año pasado rigió una reducción temporal de los Derechos de Exportación (DEX), que aceleró las ventas de los productores, el registro de exportaciones y el ingreso de divisas. Este año, en cambio, el mercado volvió a desenvolverse bajo un esquema de comercialización sin incentivos extraordinarios.
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“Julio de 2025 se caracterizó por la finalización del decreto 38/2025 que fijó bajas temporales de derechos de exportación y, por lo tanto, un flujo de ventas a exportación y registro de contratos de ventas al exterior superior al promedio histórico de ese mes. El año 2026 tiene el perfil de ser una campaña agrícola normal gracias a la ausencia de esquemas temporales”, indicó hoy Ciara-CEC.

En esa línea, Gustavo Idígoras, presidente de Ciara-CEC, sostuvo que el ingreso de divisas de julio ha sido muy similar a junio, “ya que se mantiene un flujo de exportaciones caracterizadas por ser una campaña agrícola normal, sin movimientos bruscos”.
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“Esto da previsibilidad a los productores para seguir vendiendo ante la ausencia de regímenes especiales de corto plazo. El volumen de producción en cereales y oleaginosas pronostica un flujo estable durante todo el año”, indicó.

Para Javier Preciado Patiño, director de la consultora RIA, la caída acumulada del 16% en el ingreso de divisas respecto del mismo período de 2025 debe analizarse en el contexto de una base de comparación excepcionalmente alta. Según explicó, el año pasado se registraron picos de liquidación asociados a medidas oficiales que aceleraron las ventas de granos. “La diferencia de ese 16% menos con respecto al mismo período de 2025 se explica porque hubo picos en la liquidación de dólares tanto en junio y julio como en septiembre del año pasado. El incremento de septiembre fue claramente por el esquema que implementó el ministro de Economía Luis Caputo y lo mismo ocurrió con junio y julio de 2025”, señaló.

Recordó que un fenómeno similar ya había ocurrido en septiembre de 2022, cuando el entonces ministro de Economía, Sergio Massa, implementó una edición del denominado dólar soja, que también impulsó las ventas y la liquidación de divisas.
Más allá de esa base de comparación, el analista consideró que el comportamiento actual del mercado responde al patrón habitual de comercialización. “Hay una evolución normal de las liquidaciones, donde existe un crecimiento hacia el momento de cosecha, entre mayo, junio y julio, y después, durante los cinco meses siguientes, la tendencia es hacia una baja gradual. Si no hay ninguna medida extraordinaria, lo que manda es cómo vende el productor y cómo la demanda va traccionando los negocios”, explicó a LA NACION.

Preciado Patiño agregó que todavía queda un importante volumen de maíz por registrar y exportar, aunque remarcó que el principal motor del ingreso de divisas sigue siendo la soja. En ese sentido, sostuvo que la evolución de las ventas dependerá también del contexto macroeconómico y del mercado internacional.
“En la medida en que no haya una expectativa de una devaluación fuerte que haga que el productor retenga la mercadería, esperando una mejora en el tipo de cambio, lo que vamos a ver es una evolución muy normal. Otro factor que puede acelerar los negocios es una mejora de los precios internacionales, aunque muchas veces el productor prefiere esperar cuando el mercado empieza a subir”, indicó.
Respecto de la comercialización de soja, el consultor señaló que el ritmo de ventas se mantiene dentro de parámetros habituales para esta época del año. “Entre las operaciones realizadas antes del inicio formal de la campaña comercial y las concretadas entre abril y julio ya se comercializaron unos 22 millones de toneladas, aproximadamente la mitad de lo que normalmente se vende de una cosecha de 50 millones de toneladas. Queda el otro 50% entre mercadería ya comprometida sin precio y la que todavía sigue en poder del productor. Estamos bien, porque en cuatro meses se vendió la mitad de la soja; no está mal”, concluyó.
Máximos históricos
Pese a la menor liquidación de divisas, la actividad exportadora continúa mostrando un fuerte dinamismo. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), entre enero y julio las exportaciones de los principales granos y derivados industriales alcanzaron un récord histórico de 69 millones de toneladas, un 11,3% más que en igual período del año pasado y por encima del máximo anterior, de 65 millones de toneladas, registrado en 2022. El mayor impulso provino del trigo, con 11,7 millones de toneladas exportadas, un 70% por encima del promedio de los últimos años, y del girasol, cuyos embarques alcanzaron los 5 millones de toneladas, más del doble de los niveles habituales.
La entidad destacó, no obstante, que ese récord de embarques se explica por una cosecha excepcional. Mientras las exportaciones crecieron un 6,1% respecto del máximo alcanzado en 2022, la producción avanzó un 26%, lo que permite proyectar una oferta exportable holgada para los próximos meses y margen para sostener el flujo de ventas externas.
En el caso del maíz, la BCR señaló que el avance exportador todavía se ubica levemente por debajo del promedio de los últimos cinco años y que el volumen comprometido en el mercado interno también es inferior a la media histórica. Ese escenario refleja que aún existe una importante disponibilidad del cereal para abastecer nuevos embarques en los próximos meses.
En paralelo, la entidad observó una reactivación de la comercialización durante las últimas semanas, especialmente por un mayor ritmo de fijación de precios. En soja, las fijaciones crecieron un 7,8% semanal, hasta 1,14 millones de toneladas, mientras que en maíz aumentaron un 5,2%, con 1,39 millones de toneladas. En el caso del trigo nuevo, luego de varias semanas de escasa actividad, las fijaciones repuntaron un 30%, acompañadas por un incremento cercano al 20% en el volumen comercializado, en un contexto de recuperación de las cotizaciones de los principales cultivos.
Según la cámara que agrupa a la actividad, en lo que va del año, en tanto, entraron 16.297 millones de dólares, una merma del 16% versus el mismo lapso de 2025; los factores detrás de este dato y la explicación de los expertos LA NACION

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