Infantino defendió la creación de FIFA Forward Enterprise y redobló la apuesta: prometió hasta US$ 86 millones para cada federación

En medio de un vendaval de críticas por el carácter inconsulto de la iniciativa, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, aseguró a las asociaciones miembro del organismo que la creación de la filial FIFA Forward Enterprise (FFE) constituía “una oportunidad para crecer” y prometió que gracias a ella cada federación recibirá 86 millones de dólares en los próximos 12 años.

“Es una decisión importante que está en manos de ustedes. Si deciden aceptar esta oportunidad, cada asociación tendrá garantizados 20, 22 y 24 millones (de dólares) a través del programa FIFA FAST Forward por los tres próximos ciclos (hasta 2038). Si deciden que no es el camino, el programa FIFA Forward seguirá según lo planeado, con 10 millones por asociación para el próximo ciclo”, explicó el dirigente suizo en un mensaje dirigido a las 211 federaciones que integran la casa madre.

Infantino adelantó que las asociaciones recibirán información del proyecto por escrito, se comprometió a que cada beneficio que genere FFE será para ellas e insistió en que su aprobación o no será una decisión democrática, que no implicará cambios en el gobierno del organismo. Según dijo, la FIFA siempre conservará el control y la mayoría en la nueva entidad y tampoco habrá cambios en sus estatutos.

“Antes de elegirme, podían confiar en recibir 250.000 dólares al año o 3 millones en un periodo de tres ciclos (12 años). Ahora con FIFA Forward Entreprise recibirán hasta 86 millones en el mismo periodo, un aumento de casi 2.800% y por primera vez FIFA comercializará sus eventos”, afirmó el suizo.

Infantino destacó que el banco JP Morgan, implicado también en el proyecto junto a la firma Thrive Eternal, estimaba que el valor total de FIFA Forward Enterprise era de 20.000 millones de dólares e insistió en su deseo de que “el fútbol crezca de forma inclusiva, que cada país lo comparta y que cada federación pueda decidir con la misma posibilidad de progresar donde hay talento”.

Gianni Infantino y Donald Trump, socios en el nuevo negocio que pretende impulsar la FIFA. Foto: Jacquelyn Martin / AP.

“El fútbol es el deporte más popular del mundo, algunas partes de nuestro juego lo han convertido en un valor comercial destacable. Nuestro trabajo es asegurar que el resto del mundo del fútbol no se quede atrás y crezca con ello. Hay un valor comercial real en nuestro juego que todavía no estamos capturando y desbloquearlo necesita un negocio dedicado“, añadió.

En su mensaje, el presidente de la FIFA recordó que sus diez años de mandato el organismo había superado “su crisis más profunda”, con una reforma de su gobernanza que la había convertido en “la más moderna en el mundo del deporte” y que había “democratizado” sus competiciones y logrado un récord de inversión para el desarrollo del juego.

“Quiero compartir el próximo paso. Optimizar la estructura financiera de esta inversión y obtener incluso más valor. La decisión les pertenece a ustedes. Es su oportunidad de avanzar si una mayoría lo decide”, finalizó.

Todos contra la FIFA

La visión idílica de la situación que pintó Infantino se da de bruces con los cuestionamientos que los últimos días cayeron como una catarata tras conocerse la intención de crear FFE. Organizaciones, federaciones y mandatarios del fútbol internacional, como así también organismos y dirigentes políticos, objetaron el avance inconsulto de la casa madre.

Entre quienes plantearon cuestionamientos estuvo la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA), cuyas 55 federaciones miembro se reunirán de emergencia este jueves para tratar los cambios que planea Infantino.

Alexander Ceferin, presidente de la UEFA, una de las organizaciones que cuestionan el avance inconsulto de la FIFA. Foto: Richard Juilliart / EFE.

En un comunicado publicado el miércoles, el organismo europeo sostuvo que se había traspasado “una línea que las instituciones que regulan el fútbol nunca deberían cruzar” y reveló que la FIFA había dado un plazo de 53 días a las 211 federaciones para aceptar los 40 millones de dólares con los que dar luz verde a esta iniciativa. “Esto lo dice todo sobre este plan”, cuestionó.

“Tras haber mantenido conversaciones con numerosas partes interesadas del mundo del fútbol, la UEFA sabe que existe una oposición significativa y creciente al plan de la FIFA. La FIFA no puede seguir utilizando nuestro deporte para enriquecerse a sí misma y a sus amigos. Podemos hacer crecer el fútbol de la forma correcta. Es hora de dar prioridad a federaciones, clubes, ligas, jugadores y aficionados”, añadió.

“El alma y la gobernanza del fútbol no son activos con los que se pueda comerciar, especialmente con cero transparencia sobre quién se beneficia económicamente. Ninguno de nosotros es dueño del fútbol. No le corresponde a la FIFA venderlo”, advirtió el organismo que preside el esloveno Alexander Ceferin, que es vicepresidente de la FIFA y miembro del Consejo que debe aprobar la medida.

Sergio Marchi, presidente de FIFPro.

A las críticas por la falta de debate sobre la iniciativa se sumó en las últimas horas FIFPro, la organización sindical que representa a los futbolistas a nivel global, que consideró que decisiones como esta no podían adoptarse tras un mero “análisis interno”, sino que requerían “un proceso de diálogo amplio, transparente y responsable entre las instituciones que representan a los distintos estamentos del fútbol”, entre las que mencionó a “las confederaciones, las ligas, los clubes y, por supuesto, los futbolistas, verdaderos protagonistas del juego”.

“El futuro del fútbol no debe construirse a partir de decisiones aisladas, sino mediante el intercambio de ideas, el respeto recíproco y la búsqueda de consensos que fortalezcan a nuestro deporte”, expresó el argentino Sergio Marchi, presidente de FIFPro, en un comunicado en el que contó que había propuesto realizar una reunión multisectorial con las máximas autoridades de la FIFA, UEFA, la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), la Asociación de Clubes Europeos (EFC) y la Asociación Mundial de Ligas (WLA).

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