“En las etapas iniciales no tiene síntomas”: la importancia de prevenir el cáncer de cuello uterino​

El cáncer de cuello uterino continúa siendo una de las enfermedades oncológicas más frecuentes en las mujeres, aunque también es una de las que ofrece mayores posibilidades de prevención y detección precoz. El médico oncólogo Dr. Lisandro Prieto explicó que se trata del tercer tumor más frecuente en la población femenina y destacó la importancia de la vacunación contra el Virus del Papiloma Humano (HPV), junto con los controles ginecológicos periódicos, para disminuir el riesgo de desarrollar la enfermedad.

El especialista señaló que este tipo de cáncer se origina en el cuello del útero, la parte inferior del órgano que comunica con la vagina, y que puede aparecer a cualquier edad, aunque su incidencia aumenta a partir de los 35 años, con un pico entre los 40 y los 50. Además, indicó que el principal factor de riesgo es la infección por HPV, presente en aproximadamente el 99% de los casos de cáncer de cuello uterino. “Estamos hablando de que probablemente cuatro de cada cinco personas vamos a estar expuestos a este virus en algún momento de nuestra vida”, explicó, aunque aclaró que en la mayoría de los casos el organismo elimina la infección sin consecuencias y solo en algunas personas el virus persiste y puede derivar, con el paso del tiempo, en un tumor.

Prieto advirtió que uno de los mayores desafíos de esta enfermedad es que, en sus primeras etapas, no presenta síntomas. “En las etapas iniciales, como la mayoría de las enfermedades oncológicas, no tiene síntomas”, afirmó. Recién cuando la patología avanza pueden aparecer signos de alerta como sangrados entre menstruaciones, sangrado luego de mantener relaciones sexuales o alteraciones en el flujo vaginal. Por ese motivo, insistió en la necesidad de realizar controles preventivos aun cuando no existan molestias.

En materia de prevención, el oncólogo destacó que la vacunación contra el HPV constituye una herramienta fundamental. Recordó que en Argentina forma parte del Calendario Nacional de Vacunación y se aplica a los 11 años. Sin embargo, aclaró que recibir la vacuna no elimina por completo el riesgo de padecer la enfermedad, por lo que es indispensable continuar con los controles ginecológicos.

El especialista también explicó que el principal estudio de detección es el Papanicolaou (PAP), que permite identificar tanto lesiones precancerosas como el cáncer en sus etapas iniciales. Según indicó, el control comienza a recomendarse desde los 25 años y, en líneas generales, se realiza de manera anual. Si los resultados son normales, la frecuencia puede extenderse a cada dos o tres años, siempre bajo indicación médica. Además, mencionó la posibilidad de realizar estudios específicos para detectar la presencia del HPV y facilitar un abordaje más temprano de la infección.

Micro de salud. Cáncer de cuello uterino

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