Agustín Romo es la primera baja considerable para Santiago Caputo en la disputa que mantiene con Karina Milei. Romo tuvo que ceder a un leal de Sebastián Pareja, Juan Osaba, la jefatura del bloque de diputados libertarios en la Legislatura bonaerense. Esa capitulación es consecuencia directa de la demanda por injurias de Pareja a once troles de las Fuerzas del Cielo que lidera Caputo. Pero de las que Romo saltó a la política como uno de sus comandos predilectos. La redada judicial de Pareja amenaza a varios miembros de sus tropas de élite.
Disimulado por este pleito en los tribunales porteños, el cruce en las redes entre Lilian Lemoine y Daniel Parisini se hizo eco de la victoria obtenida por la hermana del Presidente. Realzado, además, por la adhesión de Javier Milei a la posición de Lemoine: echar de La Libertad Avanza a quienes se atrevan a criticar a Karina. Si ese argumento cobra peso es porque el triunfo en un territorio en apariencias lejano podría ser el primer experimento exitoso para despojar a Caputo de las áreas en las que ejerce influencia.
De todas, la prioridad es la SIDE. El auxiliar informal más efectivo de la Justicia Federal. En los hechos, el poder permanente más importante de la democracia. Hay quienes creen que María Eugenia Capuchetti, Daniel Rafecas y Sebastián Casanello son los únicos que mantienen prudente distancia de un circuito que contacta al espionaje con Ariel Lijo, Marcelo Martínez de Giorgi y Sebastián Ramos en Comodoro Py.
María Servini es sindicada por orbitar con su secretario administrativo, Alfredo Mangano, en este grupo, liderado por Lijo. A quien Caputo propuso integrar la Corte, pero que exige ser Procurador General como resarcimiento a esa frustración. Es lo mismo que pide Juan Bautista Mahiques, designado ministro de Justicia por Milei. Si fuesen ciertas las versiones que circulan, quedaría confirmada la dificultad de distinguir al fuego contrario del amigo en el combate cuerpo a cuerpo en el campo de batalla.
No hay otra forma, de lo contrario, para explicar que desde el sector de Lijo se advierta que existen 34 denuncias judiciales contra Caputo. ¿El asesor presidencial acosado por su excandidato? La imposibilidad de constatar la veracidad de esa información, derivan en que ocurra lo mismo con la que consigna que funcionarios del ARCA se rehusaron a colaborar con Kravetz para conseguir referencias sensibles sobre Mahiques. El ARCA, Aduana y Migraciones comparten la misma base de datos.
El exfiscal de Lanús Mariano Leguiza Capristo suele cumplir con las temerarias misiones que se propondría ejecutar el exseñor Ocho de la SIDE. Entre tanta confusión, lo que parece estar claro es que la guerra que se libra entre Karina y Caputo es sin cuartel. Pero sobre todo, sin reparar en el desgaste que le ocasionan al presidente. Superior incluso a la aparente irrefrenable pulsión de Manuel Adorni con operaciones inmobiliarias y viajes al exterior.
La caída de la aceptación en los sondeos del Presidente es tal que haría lucir competitivos a Cristina y Mauricio Macri, sus antecesores. Un fenómeno que pone en crisis la simpatía recogida en los grandes centros urbanos ubicados fuera del Área Metropolitana Buenos Aires (AMBA). Y que los cambios al sistema electoral que enviará el gobierno al Congreso no alcanzarían a restaurar. Ni siquiera con las modificaciones regresivas propuestas para la Boleta Única de Papel (BUP) que volvería a contener a todas las candidaturas en disputa como la vieja boleta sábana.
Pero esta contradicción no es tan importante como la que le provocaría a los libertarios las conversaciones que accedieron a mantener con el resto de la oposición en la provincia de Buenos Aires. Realizar una gran primaria entre todas esas fuerzas de las que surja un candidato en condiciones de disputarle al peronismo quién sucederá a Axel Kicillof como gobernador. La UCR y el Pro trabajan en ese proyecto que pondría en una disyuntiva a la maltrecha fe libertaria de Diego Santilli. A qué partido representar y contra quién competir.
La limitación de Pareja para superar su bajo nivel de conocimiento amenaza con privar al ministro del Interior de tenerlo como rival en una PASO. O es, al menos, con lo que especula Karina para que Santilli sea el candidato de La Libertad Avanza (LLA). Un argumento coherente con el utilizado para desplazar a Romo de la conducción del bloque libertario, aunque nadie lo tome demasiado en serio: la necesidad de posicionar a Osaba como candidato a intendente en La Plata.
Cristina se propuso aguar la asunción de Kicillof como presidente del PJ bonaerense prevista para esta tarde. Dos horas después de ese acto, Julio Alak tendrá a su cargo la apertura en el Colegio Nacional de otro con la consigna “Cristina libre” en el que Teresa García, Oscar Parrilli y Carlos Castagneto serán oradores. El intendente de La Plata tiene un escenario hostil para negociar con la Legislatura la reelección indefinida de los intendentes, de la que precisan como nadie los del Movimiento Derecho al Futuro del gobernador.
La oposición con representación legislativa que le garantiza gobernabilidad, acusa a Kicillof de incumplir con los acuerdos parlamentarios que comprometió a cambio. Una curiosa coincidencia con La Cámpora que deriva en la parálisis de la Legislatura por falta de consenso por la distribución de autoridades en todas las comisiones de sus dos cámaras. Es lo que escucharon Gabriel Katopodis y Mariano Cascallares en las rondas de visitas que efectuaron a sus despachos el martes de la semana pasada. El ministro de Infraestructura y el intendente de Almirante Brown trabajan en la tregua promovida por Kicillof para destrabar esa situación. Los bloques opositores y de Unión por la Patria le exigen que cumpla con el cronograma comprometido para cubrir las cuatro vacantes en la Corte bonaerense.
De acuerdo al plan original, el Senado tendría que resolver a fines de abril los lugares correspondientes a La Cámpora y Sergio Massa. Y los de Kicillof y la UCR antes del 30 de junio. Katopodis y Cascallares confían en que todos sean designados a mitad de este año. Si el programa original no sufre alteraciones, Martín Mena y Ramiro Gutiérrez representarán a La Cámpora y a Massa. Y Marina Sánchez Herrero y Santiago López Teruel al radicalismo del senador nacional Maximiliano Abad y el Asesor General del gobierno bonaerense a Kicillof.
La Corte y la Procuración General bonaerense insistirán el martes en reclamarle en público a Kicillof lo que ya hicieron en privado. La urgente necesidad de completar la integración de ese cuerpo para salir de la anomalía en la que funciona. De forma paradójica, esa será la primera actividad que cumpla Sergio Torres como su nuevo presidente. El voto en disidencia de Torres, con los de Hilda Kogan y Daniel Soria, fuerza la convocatoria de cuatro conjueces del Tribunal de Casación. Que, por lo general, coinciden con el voto de Torres.
En versiones oficiosas, el Tribunal de Casación es considerado una extensión del poder político de Massa en la Justicia bonaerense. Y Torres, un aliado de Massa. Al líder del Frente Renovador le preocupa el perjuicio ocasionado a su gestión en el ministerio de Economía por las investigaciones judiciales que ponen el foco en el presunto desfalco millonario al Banco Central con operaciones dudosas de los permisos de importación SIRA. Pero sobre todo por colocar en el centro de la escena a Elías Piccirillo y Francisco Hauque. Personajes de una talla novelesca, de no estar sospechados de ser activistas sobresalientes en esta supuesta maniobra de defraudación al Estado. Si fuese verificada por los hechos, otra hipótesis para convalidar que no hay daño peor que el causado por el fuego amigo.
Agustín Romo es la primera baja considerable para Santiago Caputo en la disputa que mantiene con Karina Milei. Romo tuvo que ceder a un leal de Sebastián Pareja, Juan Osaba, la jefatura del bloque de diputados libertarios en la Legislatura bonaerense. Esa capitulación es consecuencia directa de la demanda por injurias de Pareja a once troles de las Fuerzas del Cielo que lidera Caputo. Pero de las que Romo saltó a la política como uno de sus comandos predilectos. La redada judicial de Pareja amenaza a varios miembros de sus tropas de élite. Disimulado por este pleito en los tribunales porteños, el cruce en las redes entre Lilian Lemoine y Daniel Parisini se hizo eco de la victoria obtenida por la hermana del Presidente. Realzado, además, por la adhesión de Javier Milei a la posición de Lemoine: echar de La Libertad Avanza a quienes se atrevan a criticar a Karina. Si ese argumento cobra peso es porque el triunfo en un territorio en apariencias lejano podría ser el primer experimento exitoso para despojar a Caputo de las áreas en las que ejerce influencia. De todas, la prioridad es la SIDE. El auxiliar informal más efectivo de la Justicia Federal. En los hechos, el poder permanente más importante de la democracia. Hay quienes creen que María Eugenia Capuchetti, Daniel Rafecas y Sebastián Casanello son los únicos que mantienen prudente distancia de un circuito que contacta al espionaje con Ariel Lijo, Marcelo Martínez de Giorgi y Sebastián Ramos en Comodoro Py. María Servini es sindicada por orbitar con su secretario administrativo, Alfredo Mangano, en este grupo, liderado por Lijo. A quien Caputo propuso integrar la Corte, pero que exige ser Procurador General como resarcimiento a esa frustración. Es lo mismo que pide Juan Bautista Mahiques, designado ministro de Justicia por Milei. Si fuesen ciertas las versiones que circulan, quedaría confirmada la dificultad de distinguir al fuego contrario del amigo en el combate cuerpo a cuerpo en el campo de batalla. No hay otra forma, de lo contrario, para explicar que desde el sector de Lijo se advierta que existen 34 denuncias judiciales contra Caputo. ¿El asesor presidencial acosado por su excandidato? La imposibilidad de constatar la veracidad de esa información, derivan en que ocurra lo mismo con la que consigna que funcionarios del ARCA se rehusaron a colaborar con Kravetz para conseguir referencias sensibles sobre Mahiques. El ARCA, Aduana y Migraciones comparten la misma base de datos. El exfiscal de Lanús Mariano Leguiza Capristo suele cumplir con las temerarias misiones que se propondría ejecutar el exseñor Ocho de la SIDE. Entre tanta confusión, lo que parece estar claro es que la guerra que se libra entre Karina y Caputo es sin cuartel. Pero sobre todo, sin reparar en el desgaste que le ocasionan al presidente. Superior incluso a la aparente irrefrenable pulsión de Manuel Adorni con operaciones inmobiliarias y viajes al exterior. La caída de la aceptación en los sondeos del Presidente es tal que haría lucir competitivos a Cristina y Mauricio Macri, sus antecesores. Un fenómeno que pone en crisis la simpatía recogida en los grandes centros urbanos ubicados fuera del Área Metropolitana Buenos Aires (AMBA). Y que los cambios al sistema electoral que enviará el gobierno al Congreso no alcanzarían a restaurar. Ni siquiera con las modificaciones regresivas propuestas para la Boleta Única de Papel (BUP) que volvería a contener a todas las candidaturas en disputa como la vieja boleta sábana. Pero esta contradicción no es tan importante como la que le provocaría a los libertarios las conversaciones que accedieron a mantener con el resto de la oposición en la provincia de Buenos Aires. Realizar una gran primaria entre todas esas fuerzas de las que surja un candidato en condiciones de disputarle al peronismo quién sucederá a Axel Kicillof como gobernador. La UCR y el Pro trabajan en ese proyecto que pondría en una disyuntiva a la maltrecha fe libertaria de Diego Santilli. A qué partido representar y contra quién competir. La limitación de Pareja para superar su bajo nivel de conocimiento amenaza con privar al ministro del Interior de tenerlo como rival en una PASO. O es, al menos, con lo que especula Karina para que Santilli sea el candidato de La Libertad Avanza (LLA). Un argumento coherente con el utilizado para desplazar a Romo de la conducción del bloque libertario, aunque nadie lo tome demasiado en serio: la necesidad de posicionar a Osaba como candidato a intendente en La Plata. Cristina se propuso aguar la asunción de Kicillof como presidente del PJ bonaerense prevista para esta tarde. Dos horas después de ese acto, Julio Alak tendrá a su cargo la apertura en el Colegio Nacional de otro con la consigna “Cristina libre” en el que Teresa García, Oscar Parrilli y Carlos Castagneto serán oradores. El intendente de La Plata tiene un escenario hostil para negociar con la Legislatura la reelección indefinida de los intendentes, de la que precisan como nadie los del Movimiento Derecho al Futuro del gobernador. La oposición con representación legislativa que le garantiza gobernabilidad, acusa a Kicillof de incumplir con los acuerdos parlamentarios que comprometió a cambio. Una curiosa coincidencia con La Cámpora que deriva en la parálisis de la Legislatura por falta de consenso por la distribución de autoridades en todas las comisiones de sus dos cámaras. Es lo que escucharon Gabriel Katopodis y Mariano Cascallares en las rondas de visitas que efectuaron a sus despachos el martes de la semana pasada. El ministro de Infraestructura y el intendente de Almirante Brown trabajan en la tregua promovida por Kicillof para destrabar esa situación. Los bloques opositores y de Unión por la Patria le exigen que cumpla con el cronograma comprometido para cubrir las cuatro vacantes en la Corte bonaerense. De acuerdo al plan original, el Senado tendría que resolver a fines de abril los lugares correspondientes a La Cámpora y Sergio Massa. Y los de Kicillof y la UCR antes del 30 de junio. Katopodis y Cascallares confían en que todos sean designados a mitad de este año. Si el programa original no sufre alteraciones, Martín Mena y Ramiro Gutiérrez representarán a La Cámpora y a Massa. Y Marina Sánchez Herrero y Santiago López Teruel al radicalismo del senador nacional Maximiliano Abad y el Asesor General del gobierno bonaerense a Kicillof. La Corte y la Procuración General bonaerense insistirán el martes en reclamarle en público a Kicillof lo que ya hicieron en privado. La urgente necesidad de completar la integración de ese cuerpo para salir de la anomalía en la que funciona. De forma paradójica, esa será la primera actividad que cumpla Sergio Torres como su nuevo presidente. El voto en disidencia de Torres, con los de Hilda Kogan y Daniel Soria, fuerza la convocatoria de cuatro conjueces del Tribunal de Casación. Que, por lo general, coinciden con el voto de Torres. En versiones oficiosas, el Tribunal de Casación es considerado una extensión del poder político de Massa en la Justicia bonaerense. Y Torres, un aliado de Massa. Al líder del Frente Renovador le preocupa el perjuicio ocasionado a su gestión en el ministerio de Economía por las investigaciones judiciales que ponen el foco en el presunto desfalco millonario al Banco Central con operaciones dudosas de los permisos de importación SIRA. Pero sobre todo por colocar en el centro de la escena a Elías Piccirillo y Francisco Hauque. Personajes de una talla novelesca, de no estar sospechados de ser activistas sobresalientes en esta supuesta maniobra de defraudación al Estado. Si fuese verificada por los hechos, otra hipótesis para convalidar que no hay daño peor que el causado por el fuego amigo. LA NACION

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