“Lo que siempre quise tener toda mi vida, desde que dejé la casa de mis padres, fue un sueldo. Creo que se trabaja mejor sabiendo que uno gana algo de dinero todos los meses y es algo que nunca tuve. Y cuando este número, que no sé qué es, lo asocio a esta idea fantasiosa”, dijo Samanta Schweblin después de recibir ayer el premio AENA de Narrativa Hispanoamericana, dotado de un millón de euros. Muy sonriente y tan sorprendida como emocionada por la distinción a su libro de cuentos El buen mal (Random House en la Argentina, Seix Barral en España), la escritora argentina de 48 años confesó a la prensa que todavía no sabe qué hará con el dinero.
Anoche, al subir al escenario a recibir el galardón, la autora de Pájaros en la boca había dicho: “Estoy en shock. Literalmente me siento como si acabara de bajar de una ruleta. Agradezco al jurado; debe haber sido muy duro estar en sus zapatos. Y quiero agradecer también a tres mujeres muy especiales que se ocupan de mí y de mis libros: mi editora de Seix Barral Elena Ramírez, mi editora argentina Ana Laura Pérez y mi súper agente Johana Castillo”. Y dedicó el galardón “a instituciones, como podría ser la muy quebrada, descuidadísima y abandonada Universidad Pública de Buenos Aires, y a mis pares, escritoras y escritores enormes de mi generación con las que me pienso, con las que nos leemos”.
Luego de la ceremonia, en rueda de prensa, agregó: “Me siento agradecida no solo a personas en particular sino a instituciones que me han ayudado mucho. Los primeros premios literarios que recibí fueron premios estatales. El primer premio fue de la Cámara de Diputados de La Plata. Un premio estatal con dinero estatal que me hizo muy feliz. Fue un premio a un haiku. Tenía doce años -dijo-. Pero sobre todo quería decir algo sobre la Universidad [de Buenos Aires] porque es una universidad muy prestigiosa que me ha dado muchísimo a mí. He tenido maestros increíbles y hoy está quebrada la universidad, se está desfinanciando. No hay lugar ya para los estudiantes. Fue durante muchas décadas un orgullo nacional que estamos perdiendo y es muy doloroso ver eso”.
Repercusiones en redes sociales
Como era de prever, la noticia del “premio del millón de euros” a la escritora argentina fue tema de conversación en X entre escritores, periodistas, editores y funcionarios. Primerearon las escritoras Claudia Piñeiro -“Les traigo una alegría: Samanta Schweblin ganó el premio AENA”, posteó-, Victoria Liendo y la peruana Katya Adaui, seguidas por sus colegas Guillermo Martínez, Enzo Maqueira, Facundo Dell Aqua y Hernán Vanoli, entre otros.
Millón de felicitaciones! El premio Aena para Samanta! 👇https://t.co/mHFlBUUOP9
— Guillermo Martínez (@leoysubrayo) April 8, 2026
La autora nicaragüense Gioconda Belli saludó con calidez a su colega: “Mis más cariñosas felicitaciones a Samanta Schweblin por el Premio Aena. Su trabajo es rompedor y arriesgado. Es bueno que quienes aportan al mundo de la literatura se sientan valorados no sólo por el amor sino también porque se les facilte la vida y la escritura”.
Mis más cariñosas felicitaciones a Samantha Schweblin
por el Premio Aena. Su trabajo es rompedor y arriesgado. Es bueno que quienes aportan al mundo de la literatura se sientan valorados no sólo por el amor sino también porque se les facilte la vida y la escritura.— Gioconda Belli (@GiocondaBelliP) April 9, 2026
“Me alegra que el millón de euros quede en manos argentinas -posteó el escritor Nicolás Mavrakis-. También me pregunto qué no darían a cambio de esa guita quienes de manera notoria están dispuestos a vender su alma por un ‘like’”. Por su parte, el escritor Luciano Lamberti arriesgó un cálculo comparativo: ”rolón o felipe pigna ganaron mucho más que un palo verde vendiendo libros”.
“Convengamos que Samanta Schweblin a estas alturas de su carrera no necesita de un premio para que se hable de su trabajo, el premio necesita de una autora importante para validarse más allá del monto que reparte. Ese sería mi comentario sobre el premio Aena de 1 millón de euros”, sostuvo el escritor chileno Óscar Contardo. Su colega, el chileno Rafael Gumucio, la homenajeó en clave: “Creo que es imposible decir nada malo de @sschweblin, quizás eso es lo único malo. Quizás si se piensa bien, es lo terrible”.
En su cuenta de Instagram, tras felicitar a la autora (no fue el único en rebautizarla “Samantha”), el escritor y traductor Jorge Fondebrider criticó a quienes criticaban el AENA: “No la conozco personalmente ni tengo compromiso alguno con ella, lo que, espero, le dé más credibilidad a mis palabras, ahora, cuando varios escritores de la lengua discuten si está bien o mal que una empresa le dé a un colega tanta plata. Curiosamente, quienes critican ese premio son representantes de multinacionales, cuya principal actividad no es la editorial”. En su cuenta de Facebook, la escritora Mónica Sifrim “se compadeció” de la ganadora: “Pobre Samanta Schweblin. Sufrir la envidia de tantxs escritorxs. Yo me pondría una cintita roja en la muñeca”.
La ministra de Cultura de la ciudad de Buenos Aires, Gabriela Ricardes, se sumó al festejo en X. “Felicitaciones Samanta Schweblin, una de las escritoras porteñas más universales. Más que merecido el reconocimiento!”, celebró, en sintonía con los lectores.
Escribe bien, es guapa, es juiciosa, es equilibrada, vive en Berlin, es argentina, no mira su movil en la semana, y quiere que pongamos atención antes de perdernos en el vertigo del mundo actual. Es perfecta.
— rafael gumucio (@rafaelgumucioa) April 9, 2026
Se sabe que el público lleva una flor en una mano y una piedra en la otra. “Premios (agentes) literarios”, deslizó Paula Puebla, reabriendo el debate sobre la legitimidad de los premios literarios. Fiel a su estilo iconoclasta, el crítico de cine y literatura Quintín opinó que existía un “aire de familia” entre Schweblin y Lucrecia Martel, “mujeres de adoración absoluta”, y consideró que los cuentos de El buen mal eran “ordinarios”. Por último, aceptó irónicamente: “Está bien. Me rindo. Samanta Schweblin es una gran artista y un orgullo para la patria”.
Esa reivindicación del cuento como si fuera el pariente pobre del campo que por fin obtiene su reconocimiento, honestamente me desconcierta.
Qué lógica guía ese comentario que se piensa del lado del bien, ese: pobre, qué bien, ahora es millonario.— Natalia Zito (@Zetadepalabra) April 9, 2026
La escritora Natalia Zito admitió que la “reivindicación del cuento como si fuera el pariente pobre del campo que por fin obtiene su reconocimiento”, que se dio tras conocerse el fallo del jurado, la desconcertaba. “Qué lógica guía ese comentario que se piensa del lado del bien, ese: pobre, qué bien, ahora es millonario”, concluyó. Y el editor Julio Patricio Rovelli bromeó sobre el repentino furor shcwebliniano: “Ahora todos aman a Sami: todo tan aspiracional, (hoy) tan mileísta, clasemediero y nacionalista… Búsquense un fandonismo honesto!“. ”La mayoría de los tuits que leí de gente que cuestiona el premio a Samanta Schweblin son el meme del amigo que reniega por todo”, graficó la escritora Gilda Manso.
“Se trabaja mejor sabiendo que uno gana algo de dinero todos los meses y es algo que nunca tuve”, declaró la escritora argentina, que ganó ayer el millón de euros del nuevo premio AENA de Narrativa Hispanoamericana; el debate en redes sociales LA NACION

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