El reloj del futuro empieza a correr este viernes en la Argentina de Javier Milei. En apenas dos días, el Gobierno espera, casi con certeza, la sanción de la ley que baja la edad de imputabilidad de los menores, por un lado y por el otro, la confirmación de la ley de reforma laboral. Detrás de esas leyes, hay implícitas promesas mileístas fundacionales. Por eso el éxito en el Senado implicará una primera consolidación de la visión de país que tiene Milei: una victoria remarcable de su esquema de gobernabilidad en minoría. Pero también significará la desaparición de obstáculos para el cumplimiento de esa visión: es decir, desde este viernes, el Gobierno empezará a quedarse con menos argumentos, o excusas, en el caso de no lograr avanzar en el camino hacia los objetivos prometidos. Al contrario, habrá puesto sobre la mesa una nueva vara contra la que será juzgado: un aumento contante y sonante del empleo formal y una baja efectiva del delito.
¿Qué pasa si no lo logra? El Gobierno no sólo necesita de la aprobación de esas leyes. También necesita de su impacto real. La exigencia de la ciudadanía va in crescendo. Ayer se conoció el nuevo Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) que publica la Universidad Di Tella. Este mes, alcanza los 6,38 puntos. Representa una caída de 0,6 por ciento respecto del primer mes de 2026, cuando fue de 2,40, una tendencia a la baja gradual que se registra desde diciembre. Pero lo más relevante es que muestra una caída de 6,8 por ciento respecto de febrero de 2025, cuando alcanzó los 2,56 puntos.

Más allá del ruido que todo cisma peronista suele provocar en el escenario político nacional, la ruptura de tres senadores con el interbloque kirchnerista tendrá un impacto moderado en la relación de fuerzas de la Cámara alta, en donde el oficialismo libertario salió fortalecido tras las elecciones del año pasado, pero que todavía está muy lejos de la deseada mayoría propia.
Por lo pronto, que el Gobierno pueda sancionar leyes seguirá dependiendo en gran medida de las negociaciones que la Casa Rosada lleve adelante con gobernadores provinciales de todas las fuerzas políticas.

La Cámara Federal de Casación Penal revisará el procesamiento de Alberto Fernández en la causa en la que está acusado de habers interesado en que amigos suyos, productores de seguros, obtuvieran las pólizas de organismos del Estado cuando se desempeñó como presidente de la Nación.
Fernández fue procesado en primera instancia por el juez federal Sebastián Casanello y esa medida fue confirmada por los camaristas federales Roberto Boico y Martín Irurzun, con la disidencia de Eduardo Farah.
El primer paso fue la resurrección y reorganización de la SIDE, que en julio de 2024 reemplazó a la entonces AFI. En el último día de 2025, y ya con el contador Cristian Auguadra al frente de la inteligencia nacional en reemplazo de Sergio Neiffert, llegó el segundo cambio, que corrió los límites de los espías con el polémico DNU 941, que les brinda amplias facultades para detener personas sin la intervención de un juez y les da acceso a datos personales.
Estas y otras modificaciones generaron polémica y presentaciones judiciales de inconstitucionalidad contra el decreto.

Los efectos judiciales de la denominada “ley de inocencia fiscal” se sienten con fuerza en el fuero penal económico, donde todas las fuentes consultadas por LA NACION coinciden en señalar la existencia de un cierre masivo de expedientes tras la sanción de la norma y en tan solo 13 días de vigencia.
La ley fue aprobada junto al presupuesto 2026, a fines del año pasado, e incrementó en al menos un 3000% los montos mínimos a partir de los cuales se configuran los delitos tributarios, por lo que la enorme mayoría de las causas activas que tramitan en el fuero, afirman las fuentes, quedaron fuera del ámbito penal y comenzaron a caerse a un ritmo de entre 15 y 20 por día, o incluso más en algunos casos.

Durante una entrevista en un podcast, el expresidente Mauricio Macri habló sobre la actualidad del país y generó controversia al hacer un análisis sobre lo que denominó “la revolución tecnológica” y ahondó sobre los cambios sociales que devienen de este movimiento.
“La híper comunicación que trajo la revolución tecnológica ha generado una era que llamo yo la era de la revolución de las expectativas: todo el mundo está loco por más y eso lleva a una enorme insatisfacción. Vos decís, mirás un poco y decís, ¿cómo? Si el mundo está cada día mejor y un pobre de hoy vive igual o mejor que casi un rey de hace 100 años”, cuestionó el líder de Pro.
El minuto a minuto de las decisiones del Presidente, las reacciones de la oposición y las declaraciones de los funcionarios LA NACION

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