El escenario climático previsto por la llegada del fenómeno “Súper Niño” encendió las alarmas no solo por las lluvias y tormentas intensas que pueden producirse, sino también por el impacto que estas contingencias pueden causar en los aires acondicionados. Según técnicos matriculados de la Cámara Argentina de Calefacción, Aire Acondicionado y Ventilación ( CACAAV ), las fluctuaciones en la red eléctrica, el impacto del granizo y el ingreso de agua representan serios riesgos para los equipos de climatización. Los especialistas Jaime Carrillo y Gustavo Muro señalaron al medio Tiempos de San Juan que los aires acondicionados modernos contienen numerosos componentes electrónicos sensibles a las bruscas variaciones de tensión. Dado que estos artefactos suelen permanecer conectados a la red eléctrica incluso estando apagados, una tormenta fuerte o ráfagas intensas pueden dañar gravemente sus placas electrónicas. Ante este panorama, se aconseja desconectarlos de la corriente o bajar la llave térmica preventiva durante los momentos más críticos del temporal, así como también instalar protectores de tensión específicos para 220V, de particular relevancia en unidades con tecnología Inverter . Recomendaciones clave para el resguardo y mantenimiento de las unidades Para mitigar eventuales fallas y asegurar un funcionamiento eficiente, los expertos destacan una serie de pautas operativas y de mantenimiento: Protección contra el granizo y la intemperie: Las piedras de hielo pueden golpear severamente la condensadora exterior, deformar las rejillas y romper los caños de cobre, provocando pérdidas del gas refrigerante. Se recomienda instalar protecciones adecuadas que eviten el impacto directo del granizo sin obstruir la circulación del aire. Correcto sellado e instalación: Es fundamental que la unidad exterior no quede apoyada directamente sobre los techos o membranas, sino montada sobre patas amortiguadoras de goma. Asimismo, los sellados de las perforaciones por donde pasan los caños hacia la unidad interior deben encontrarse en óptimas condiciones para impedir filtraciones de agua hacia los sectores electrificados. Mantenimiento preventivo e higiene: El exceso de humedad y la suciedad acumulada propician la proliferación de moho y reducen sensiblemente el rendimiento, incrementando el consumo de energía eléctrica. Se sugiere realizar una limpieza de filtros de forma periódica y solicitar una sanitización profesional al menos una vez al año. Intervención de técnicos matriculados: Debido a que los modelos modernos emplean refrigerantes con mayores requerimientos de seguridad (como el R32), las instalaciones y reparaciones deben ser ejecutadas por personal certificado. Al concluir los trabajos, es conveniente solicitar la documentación de la matrícula y la planilla o informe formal de instalación. Fuente: Tiempos de San Juan