El filósofo y ensayista español José Antonio Marina es uno de los pensadores contemporáneos más reconocidos de España.
El académico, formado en la Universidad Complutense de Madrid y que actualmente tiene 87 años, reflexiona sobre la inteligencia, la educación, la ética y la creatividad.
En una entrevista con La Vanguardia, Marina habló sobre la importancia de seguir aprendiendo durante la tercera edad y el papel que cumplen los objetivos personales y los vínculos afectivos en esta etapa de la vida.
José Antonio Marina, filósofo español, sobre la tercera edad
El catedrático insiste en la importancia de seguir ejercitando la mente y aprendiendo incluso cuando llegamos a la vejez.
Pero no se trata únicamente de incorporar conocimientos académicos, sino también de aprovechar las experiencias que acumulamos a lo largo de la vida y las que todavía quedan por vivir. Para eso, explica, hace falta una actitud que permita sacarles provecho.
"La experiencia de por sí no enseña nada a nadie. Hay que saber cómo querer aprender de la experiencia para que sirva para algo. La memoria se va a quedar con las cosas que le parece, y eso no es aprender, sino almacenar recuerdos. Hay que tener una actitud especial para aprender de la experiencia, y hay que cultivarla", explica Marina.
Sobre qué deberían aprender aquellas personas que ya pasaron los 60 años, especifica: "En primer lugar, hay darse cuenta de cuáles son las limitaciones y cuáles los recursos. Limitaciones hay muchas y cada uno tiene que saber cómo aprovecha los recursos que tiene para aliviar las limitaciones".
José Antonio Marina, filósofo. Foto: Facebook.
Por otro lado, plantea que también es importante prestar atención a ciertos comportamientos que pueden afectar las relaciones con los demás.
"Hay que ser conscientes de que las personas de edad pueden caer en trampas afectivas muy fuertes. Por ejemplo, el egoísmo. Muchas veces lo que creemos que son fallos de memoria son fallos de interés", apunta.
Por otro lado, Marina señala que muchas personas llegan a la jubilación sin haber cultivado intereses por fuera de su actividad laboral. Una situación que, con el paso del tiempo, puede repercutir en la vida cotidiana.
"En España, sobre todo los hombres, hemos dado demasiada importancia al trabajo, y no hemos cuidado los hobbies. Muchas personas no han tenido ninguna afición", considera.
"Y cuando tienen mucho tiempo y no les interesa nada, no guardan nada de la memoria. Al no guardar nada de la memoria, entran en un estado de pasividad mental", agrega.
Por eso, considera que la llegada de esta etapa exige replantearse cómo ocupar el tiempo y encontrar actividades que despierten interés.
Marina aconseja buscar nuevos objetivos después de jubilarse. Foto Shutterstock.
"Hay que pensar que envejecer supone una nueva gestión del tiempo y de los intereses, porque si no entras en una curva depresiva", advierte en diálogo con La Vanguardia.
Al mismo tiempo, el catedrático insiste en no quedarse anclado en el pasado, sino en buscar nuevos propósitos que den motivos para levantarse cada mañana.
"Mantener un proyecto en el que te des cuenta de que puedas mejorar algo me parece fundamental para el bienestar", sostiene.
"La felicidad radica en saber armonizar tres grandes necesidades: el bienestar físico; mantener relaciones sociales lo más cordiales y estimulantes posibles, y sentirnos útiles y ver que progresamos en algo", resume.
Para conseguirlo, propone elegir actividades que representen un desafío, pero que al mismo tiempo sean posibles de alcanzar.
Además, aconseja que durante la tercera edad se mantengan los vínculos afectivos, no solo con familiares, sino también con amigos. Para Marina, contar con una red de relaciones cercanas es fundamental para atravesar esta etapa.
"La soledad no querida es muy mala consejera. En soledad es muy difícil luchar contra los miedos y los sentimientos depresivos. Y la gran solución es la comunicación. Intentar mantener abiertos todos los canales de comunicación posible es una de las grandes terapias para las personas de edad", señala.
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"Aférrate con uñas y dientes a las relaciones sociales que tengas y haz lo posible porque funcionen bien", remarca.
Por último, Marina enfatiza en el valor de mantener las ganas de descubrir cosas nuevas para seguir encontrando motivaciones. "La curiosidad es lo que te impulsa a tener muchos proyectos, y es entonces cuando el mundo empieza a ser muy significativo", concluye.
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