TORONTO (AP) — El presidente Donald Trump recibió críticas el miércoles por celebrar victorias electorales de un separatista de Quebec y de un conservador de Columbia Británica, días después de que su administración acusara a políticos canadienses de interferir en las elecciones de Estados Unidos.

Al acercarse las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, Trump compartió un artículo que presentaba la victoria en Quebec como un revés para el primer ministro canadiense Mark Carney y elogió el triunfo conservador en Columbia Británica como prueba de la creciente fortaleza del partido.

Pero ninguna de las dos elecciones fue un referendo sobre Carney, cuyo Partido Liberal federal es distinto de los conservadores provinciales de Columbia Británica. Analistas afirman que ambos resultados reflejaron cuestiones locales y no una disminución del apoyo al primer ministro.

“¡Felicitaciones a Paul St-Pierre Plamondon por su VICTORIA!”, escribió Trump el martes en Truth Social, más de tres semanas después del triunfo electoral del líder separatista de Quebec el 5 de octubre. Trump enlazó a un artículo titulado “Los separatistas ganan la elección provincial de Quebec en un golpe para Mark Carney”.

Trump también felicitó al primer ministro designado de Columbia Británica, Lorne Doerkson, por su “Gran Victoria”, y añadió: “¡Los conservadores avanzan con fuerza en Canadá!”. La publicación apareció un minuto antes de sus felicitaciones al líder separatista de Quebec.

Las publicaciones se producen en medio de la guerra comercial de Trump y sus reiteradas amenazas de convertir a Canadá en el 51.º estado. St-Pierre Plamondon ha criticado los aranceles de Trump y descartó celebrar un referendo sobre la independencia de Quebec mientras Trump sea presidente.

La guerra comercial de Trump con Canadá se ha convertido en un tema en las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre, particularmente en Michigan y Maine, donde candidatos republicanos han enfrentado presión por los aranceles que perjudican a negocios locales. El candidato republicano al Senado por Michigan, Mike Rogers, ha pedido poner fin a la guerra arancelaria.

“Es sumamente inusual que un presidente de Estados Unidos comente sobre la política provincial canadiense o felicite a ganadores de elecciones provinciales”, señaló Daniel Béland, profesor de ciencias políticas en la Universidad McGill en Montreal.

Béland indicó que ninguno de los resultados debería interpretarse como un rechazo a Carney, cuya popularidad se ha visto reforzada por su respuesta a Trump.

Nelson Wiseman, politólogo de la Universidad de Toronto, afirmó que Trump malinterpreta a los conservadores de Canadá, y recordó que Doerkson ha criticado los aranceles de Trump y lo ha calificado de abusón.

Doerkson habló con Carney el martes, y ambos líderes subrayaron la cooperación en crecimiento económico e inversión.

“La popularidad de Carney está en un nivel estratosférico”, explicó Wiseman. “Cuanto más Trump ataca a Canadá y a Carney, más popular se vuelve Carney”.

La embajada estadounidense en Ottawa acusó la semana pasada a políticos canadienses de intentar influir en las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre. Citó comentarios de la ministra de Industria, Mélanie Joly, sobre aranceles contra estados republicanos, y un anuncio en Estados Unidos del primer ministro de Ontario, Doug Ford, en el que aparece el expresidente Ronald Reagan criticando los aranceles.

La embajada también citó a 11 canadienses acusados de votar ilegalmente en elecciones de Estados Unidos entre 2012 y 2026, sin vincular los casos con el gobierno canadiense.

Carney rechazó las acusaciones, al afirmar que “no tienen fundamento”, y manifestó su decepción con el embajador estadounidense Pete Hoekstra.

Al preguntársele el miércoles si la administración Trump estaba preparando a Canadá para que fuera el chivo expiatorio si los republicanos sufren fuertes pérdidas en las elecciones de mitad de mandato, Carney se rió.

“Es una forma interesante de plantearlo”, expresó Carney, antes de añadir que Canadá buscaría un acuerdo comercial con Washington solo cuando sirviera a los intereses canadienses.

Béland advirtió que las acusaciones podrían presagiar una narrativa de “Culpen a Canadá” si los republicanos sufren derrotas en las elecciones.

“Es absurdo que el presidente Trump comente sobre la política provincial canadiense mientras la embajada de Estados Unidos en Canadá afirma falsamente que ese país está interfiriendo en las elecciones de mitad de mandato de Estados Unidos”, sostuvo Béland.