La soledad es una preocupación del ser humano que puede atravesar distintas generaciones y edades, desde los más jóvenes hasta las personas mayores, que suelen ser quienes más la sufren. Ahora una mujer reflexionó acerca de cómo encontró el amor de los demás cuando finalmente admitió que se había estado escondiendo en algún lugar en el que era difícil encontrarla, metafóricamente hablando.
La autora confesó que pasó gran parte de su vida en soledad, pero no pensada como un fin de semana tranquilo en el que desearía que alguien le hubiese enviado un mensaje, sino mucho más pesado: "Podían pasar días enteros sin que hablara con nadie", escribió.
El texto se publicó en el sitio Bolde.com, y es una mirada reflexiva acerca de los cambios internos que se dan a lo largo de la vida, y cómo nuestras decisiones también tienen repercusión en los otros.
Una mujer analizó cómo durante años prefirió la soledad. Foto shutterstock
Detalló que sus días transcurrían en Internet, ver algo en la TV, preparar la comida y terminar en la cama. "Me despertaba y volvía a empezar", declaró. Y aseguró que pensaba internamente que "la soledad era prueba de que nadie me buscaba".
"Donde nadie pensaría jamás buscar": la confesión de una mujer que cambió su forma de mirarse
Un día llegó su "eureka", expresión que se utiliza cuando alguien quiere significar que encontró o descubrió algo. En su caso, tardó años en darse cuenta de algo incómodo: se había vuelto muy buena escondiéndose de los demás.
Dijo que el alejamiento fue tan gradual que no se dio cuenta de que lo estaba haciendo. En el medio de todo, pasó una catarata de cosas con poco margen de tiempo: una relación que terminó mal, la muerte de un familiar directo, una amistad que se arruinpo y problemas en el trabajo.
"Fue gradual": el análisis de la soledad en el día a día. Foto: Shutterstock
"De repente sentí que mi vida se desmoronaba por partes", escribió, ilustrando su situación. Si bien al principio aislarse tenía un sentido para ella, por no querer dar explicaciones o estar sin energía para compañía, se dio cuenta de que estar sola le resultaba más fácil.
Aseguró que ese retiro temporal se convirtió en problema poco a poco, cuando se transformó en su lugar de confort. Dejó de salir y entonces las invitaciones desaparecieron. Tampoco devolvía llamadas de sus amigos: "Entonces las llamadas dejaron de llegar", confesó.
"No estaba tomando una decisión": cómo enfrentó la situación
Los sentimientos persistentes de tristeza, desánimo o pérdida de interés pueden terminar en depresión. Esto es algo de lo que hay mucha bibliografía escrita, y un trastorno común para la época en la que vivimos. La mujer no nombra esa palabra, pero describe diversas situaciones por las que puede emparentarse.
Dijo que un día se volvió un mes, y que un mes, en años. La reflexión incluye que la distancia entre ella y los demás la sintió como un daño que los otros le habían infligido y no como lo que realmente fue: un muro que construyó ella misma sin darse cuenta.
"No estaba tomando una decisión": la definición sobre su soledad. Foto Shutterstock
"Cuanto más tiempo permanecía detrás, más difícil me resultaba imaginarme saliendo", confesó, al tiempo que dijo que, a pesar del dolor, era más fácil que salir a explicar: "Había dolor en la soledad, pero también había control", dijo.
Las cosas cambiaron el cumpleaños que lo pasó sola y nadie la llamó. "Me di cuenta de que ese silencio era lo que yo misma había creado", se dijo. Pero ese día sí respondió un mensaje por la tarde, y le dijo que sí a una invitación para verse en la semana.
Las cosas tomaron otro rumbo. "Así que poco a poco empecé a salir, un mensaje a la vez", contó sobre el final de su sufrimiento, en el que comenzó a escribirle a quien quería ver, y que sanó cuando dejó de esperar ser rescatada... Pero también se volvió más visible.
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