Franco Colapinto necesitaba expresarse directamente con sus fanáticos; sin intermediarios, sin micrófonos, sin jueves de Media Day. Quería hablar directamente con aquellos que lo siguen, con los que lo quieren y con los que también le hacen daño -algunos sin imaginárselo-. Porque el hate que se multiplicó en las redes sociales, especialmente después del accidente en el Gran Premio de Azerbaiyán, dejó de ser un problema virtual y empezó a repercutir en el mundo de la Fórmula 1.

"Sé que están pensando que me están defendiendo, pero están generando lo contrario. Hay veces que nos pasamos de la raya", aseguró en un pasaje del video de tres minutos que difundió en su cuenta oficial de Instagram.

Los fanáticos argentinos se convirtieron en una marca distintiva de la categoría en 2024, cuando Colapinto dejó la Academia de jóvenes pilotos de Williams para correr las últimas nueve carreras de la temporada. El amor por un piloto, las banderas en cada circuito y el apoyo ferviente en las redes sociales sorprendieron a la F1. Tanto que hasta cruzó las fronteras el apodo de "Tío James" para el británico James Vowles, entonces jefe de la escudería.

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Stefano Domenicali, incluso, impulsó la continuidad de Colapinto, pese a que 2025 no tenía una butaca disponible para él. Entonces, aparecieron Flavio Briatore y Alpine con un contrato de piloto reserva que se transformó en titularidad en la séptima carrera de la temporada. Pese a correr con un auto que ya no tuvo desarrollo en la segunda mitad del año y era el más lento de la parrilla, el público argentino apeló a su originalidad en redes sociales para comparar a aquel A525 con un Renault 12.

Ahora, sus comentarios ácidos ya no divierten, lastiman. Y en una comunidad como la del Gran Circo -con múltiples nacionalidades trabajando mancomunadas por un objetivo común-, los insultos hacia otros pilotos, como ocurrió recientemente con Lando Norris y Pierre Gasly, no son bienvenidos.

Pero no se trata solamente de lo que piense la categoría. También importa lo que siente el propio Colapinto. Al argentino no le importa ser el destinatario de comentarios agraviantes, como esos "Chocapinto" que lo acompañan desde que su nombre tomó notoriedad. Supo armar una coraza cuando a los 14 años empezó a vivir solo en la fábrica de un equipo de karting italiano. Supo también cuándo lo más conveniente era dejar un poco de lado las redes sociales.

En cambio, lo que sí le afecta mental y deportivamente es que los señalados sean los miembros de su equipo, esos mecánicos a los que saluda uno a uno antes de cada prueba y con los que arma cenas periódicamente. Ocurrió tras el último fin de semana, en Singapur, cuando en redes intentaron instalar la teoría de que su mecánico número uno lo había perjudicado deliberadamente en la clasificación.

Franco Colapinto se prepara para el GP de los Estados Unidos, que se corre el domingo 25.

Colapinto quiere lo mejor para Alpine y Alpine quiere lo mejor para Franco. De hecho, el vínculo se extendió hace unos meses hasta diciembre de 2027. El argentino demostró condiciones para proyectarse mucho más allá de ese vínculo. Pero hay algo que debería preocupar a quienes dicen apoyarlo: ¿qué pasa si la pasión de sus fanáticos termina convirtiéndose en un problema para él?

Eso no ocurrió, pero conviene entender un concepto básico: la Fórmula 1 no es un Mundial de Fútbol. Hay rivalidades deportivas, por supuesto, pero no una disputa entre países. Los pilotos comparten equipos, trabajan con mecánicos e ingenieros de distintas nacionalidades y dependen de un esfuerzo colectivo para alcanzar sus objetivos.

"Que hablen bien o mal, lo importante es que hablen" es una frase que ya no aplica. Y Franco Colapinto lo dejó en claro este miércoles, en una semana sin carrera, pero justo antes del triplete que más lo acercará a los fanáticos argentinos: Austin, México y, especialmente, San Pablo. Ojalá su mensaje sirva para que quienes lo siguen entiendan que apoyar a un piloto también significa respetar a los demás. Porque la pasión puede empujarlo hacia adelante, pero, cuando se convierte en hostigamiento, también puede terminar jugándole en contra.

El video completo de Franco Colapinto