En medio de un clima de tensión política creciente y con la meta de acumulación de reservas en la mira, el ministro de Economía, Luis Caputo, viaja a Bangkok para participar desde este martes en las Reuniones Anuales del FMI y el Banco Mundial que se llevarán a cabo en Tailandia. Caputo mantendrá distintos encuentros bilaterales y asistirá a los paneles de discusión organizados por los organismos internacionales.
Argentina tiene pendiente destrabar el desembolso de un fondo de más de US$ 800 millones, tras la última visita de una misión técnica del FMI al país. La comitiva del Palacio de Hacienda se completa con los dos máximos representantes del Banco Central, su presidente, Santiago Bausili, y el vicepresidente de la entidad, Vladimir Werning.
Caputo se verá cara a cara con la directora gerente del Fondo, Kristalina Georgieva; el titular del Banco Mundial, Ajay Banga; y el mandamás del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Ilan Goldfajn. Además, junto al viceministro José Luis Daza participará de una cumbre de ministros de la región con las autoridades del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, intervendrá en las deliberaciones del G20 de ministros de Finanzas y bancos centrales, en el Comité Monetario y Financiero Internacional (CMFI) y disertará en un panel del Banco Mundial titulado “El dividendo del crecimiento de las reformas en América Latina y el Caribe”.
Las conversaciones en Bangkok retomarán el hilo tras la visita que a fines de septiembre encabezó la jefa de misión para el país, Joyce Wong, en Buenos Aires. Hasta ahora no hubo anuncio de acuerdo a nivel técnico (Staff-Level Agreement) por la tercera revisión del programa, paso administrativo indispensable antes de que el Directorio eleve la mano para habilitar el desembolso.
El foco de la discusión pasa por la letra chica de los números semestrales. Aunque el equipo económico logró sobre cumplir la meta de reservas netas de junio —luego del margen de maniobra que el propio organismo concedió al flexibilizar la exigencia—, el Gobierno deberá solicitar un waiver en el frente fiscal. En el primer semestre, el superávit primario acumulado llegó a $ 6,29 billones, quedando por debajo de la pauta pactada de $ 6,86 billones.
Mientras que los fondos podrían servir para aliviar el último pago al organismo, Argentina tiene por delante vencimientos con el Fondo por US$ 865 millones en noviembre y otros US$ 340 millones en diciembre, sin fecha confirmada aún para la llegada de los fondos frescos.
En el centro de la discusión están los números de la marcha de la economía. Semanas atrás, la portavoz del organismo, Julie Kozack, advirtió sobre la necesidad de que la recuperación no quede confinada a sectores puntuales como energía, minería y el agro, sino que “se amplíe y se distribuya de manera más equitativa entre los distintos sectores de la economía y entre los trabajadores”, condición que en Washington atan a la sustentabilidad del plan de ajuste.
Hace pocos días, el Banco Mundial redujo su cálculo de crecimiento para la Argentina al 2,1%, un fuerte recorte frente al 3,6% previsto en junio y el 4% estimado a comienzos de año. Pese al ajuste a la baja, el organismo pondera el rumbo de las reformas estructurales y proyecta tres años continuos de expansión hacia 2027, el argumento central que Caputo buscará capitalizar ante los inversores y autoridades en Tailandia.
Las reuniones con el Banco Mundial y el BID también son claves. Ambos organismos fueron piezas fundamentales para completar el programa financiero creado por Caputo al permitir con sus garantías que Argentina acceda a préstamos con bancos privados, en un contexto donde el riesgo país y el "viento de frente" internacional complican el regreso al mercado internacional de deuda.
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