Durante años, las semillas de sandía estuvieron asociadas a una advertencia que muchos escucharon de niños: tragarlas podía hacer crecer una planta dentro del cuerpo. La idea fue suficiente para convertir esa parte de la fruta en algo que había que evitar.

Pero ¿qué pasa realmente cuando una de esas semillas termina en el estómago? La respuesta es mucho más sencilla que lo que sugiere ese viejo mito, y hay algo interesante en la composición de esta parte de la fruta.

Las semillas de sandía contienen nutrientes que pueden aprovecharse. Cuando se preparan de la manera adecuada, aportan minerales, grasas, aminoácidos y vitaminas que explican por qué también se utilizan como alimento.

Entre sus componentes aparecen hierro, magnesio y zinc. El hierro interviene en la producción de hemoglobina y el transporte de oxígeno, mientras que el magnesio participa en el metabolismo y en el funcionamiento de los músculos y los nervios.

El zinc también cumple distintas funciones biológicas y participa, entre otras cosas, en el funcionamiento del sistema inmunitario. A estos minerales se suman grasas, aminoácidos, vitaminas del complejo B y ácido fólico.

Las semillas forman parte de la composición natural de esta fruta. Foto: Pexels

Sin embargo, su composición también incluye fitatos, compuestos que pueden dificultar la absorción de minerales como el hierro y el zinc.

La forma de preparación puede influir. Una de las maneras más habituales de consumir las semillas es tostarlas, ya que el calor reduce parte de esos compuestos y también mejora su textura y sabor.

Una vez tostadas, pueden convertirse en un pequeño snack o utilizarse como ingrediente. Se pueden agregar a ensaladas, yogures y sopas, entre otras preparaciones cotidianas.

También existe otra alternativa: preparar una infusión. El sitio especializado en salud Tua Saúde menciona el uso de semillas deshidratadas para este fin y señala que la bebida debe consumirse fresca y en pequeñas cantidades.

Existen distintas maneras de incorporar las semillas a la alimentación.

¿Qué pasa si se traga una semilla al comer la fruta?

En una persona sana, no debería suceder nada preocupante. Por eso, si una semilla quedó escondida entre la pulpa y fue ingerida por accidente, no hay que alarmarse. El organismo la procesa como parte del contenido que atraviesa el aparato digestivo.

Eso no significa que sea necesario comer grandes cantidades para obtener sus beneficios. Las semillas pueden ser un complemento dentro de una dieta variada. Tostadas y utilizadas en pequeñas cantidades, se las puede incorporar a distintas comidas y sumar nutrientes a la alimentación cotidiana.