{"id":27685,"date":"2026-08-18T03:16:14","date_gmt":"2026-08-18T06:16:14","guid":{"rendered":"https:\/\/infinitoradio.com\/?p=27685"},"modified":"2026-08-18T03:16:14","modified_gmt":"2026-08-18T06:16:14","slug":"mensajes-al-pie-de-una-arboleda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/infinitoradio.com\/?p=27685","title":{"rendered":"Mensajes al pie de una arboleda"},"content":{"rendered":"<p>Fue una de esas personas a las que en la ni\u00f1ez miraba de lejos, parte de un inescrutable mundo de adultos. Era una mujer \u00e1spera, solitaria aun cuando aceptaba invitaciones a comer u organizaba cenas de fin de a\u00f1o en su casa. No le preocupaban ni el tacto ni la cintura en el trato con los dem\u00e1s; la ternura parec\u00eda serle desconocida.<\/p>\n<p>Una vez, durante una de las escasas visitas que le hac\u00edamos, la vi plantar un \u00e1rbol. De chica yo andaba por la vida siendo puro ojo: observaba lo que ocurr\u00eda alrededor, pero algo me imped\u00eda la pregunta, la conexi\u00f3n, a veces incluso la palabra. Supongo que, incluso desde esa inhibici\u00f3n invalidante, la escena algo moviliz\u00f3. No era precisamente \u201cel encuentro fortuito de una m\u00e1quina de coser y un paraguas en la mesa de disecci\u00f3n\u201d (adem\u00e1s, faltaban largos a\u00f1os para que el surrealismo y la frase de Lautr\u00e9amont ingresaran a mi vida). Pero parte de las peque\u00f1as certezas que me circundaban se hab\u00eda dislocado: \u00bfqu\u00e9 hac\u00eda una persona tan poco dotada para las delicadezas del cuidado cargando con ese arbolito-beb\u00e9, apenas un tronco delgado y unas ramitas endebles?<\/p>\n<blockquote>\n<p>\u201cPlantar algo que no llegar\u00e1s a ver es so\u00f1ar con el porvenir\u201d, leo en Un \u00e1rbol de compa\u00f1\u00eda, libro elaborado a cuatro manos por la escritora argentina Clara Obligado y el bi\u00f3logo espa\u00f1ol Ra\u00fal de Tapia y publicado por P\u00e1ginas de Espuma. \u201cQuiz\u00e1 plantar un \u00e1rbol sea la \u00fanica huella inmortal\u201d, se dice tambi\u00e9n all\u00ed<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Nunca supe de d\u00f3nde sac\u00f3 ese \u00e1rbol o qui\u00e9n se lo dio (no me la imagino yendo a un vivero a comprarlo); solo tengo la postal de ese momento: la mujer que apenas gir\u00f3 la cabeza para saludar, demasiado concentrada en embutir ra\u00edces y tronco inferior en una plantera abierta en la vereda. El arbolito qued\u00f3 tambaleante; parec\u00eda que hasta el simple tronar de un colectivo pod\u00eda tumbarlo. Haciendo gala de un saber que hasta ese momento no hab\u00eda desplegado, la mujer lo apuntal\u00f3 con unas maderas, lo sostuvo, lo afianz\u00f3 con cintas, lo cuid\u00f3 con un tes\u00f3n inaudito.<\/p>\n<p>Pasada la infancia, dej\u00e9 de verla. La noticia de su muerte me lleg\u00f3 como un eco lejano, doloroso en la certeza de que se fue de este mundo arrasada por una soledad furiosa, inapelable. La casualidad hizo que poco despu\u00e9s pasara frente a la que hab\u00eda sido su casa. Un \u00e1rbol, aun joven pero s\u00f3lido, derramaba sombra sobre la calle. Mi conocimiento de las especies arb\u00f3reas era a\u00fan menor de lo que es hoy; mientras escribo me digo que deber\u00eda volver a ese rinc\u00f3n de la ciudad, tomarle una foto a ese \u00e1rbol (que ya debe ser todo un adulto), averiguar su nombre. \u201cPlantar algo que no llegar\u00e1s a ver es so\u00f1ar con el porvenir\u201d, leo en <i>Un \u00e1rbol de compa\u00f1\u00eda<\/i>, libro elaborado a cuatro manos por la escritora argentina Clara Obligado y el bi\u00f3logo espa\u00f1ol Ra\u00fal de Tapia y publicado por P\u00e1ginas de Espuma. \u201cQuiz\u00e1 plantar un \u00e1rbol sea la \u00fanica huella inmortal\u201d, se dice tambi\u00e9n all\u00ed.<\/p>\n<p>Mis respetos, entonces, al misterio de aquella mujer de trato dif\u00edcil, una figura huidiza, desdibujada en la mara\u00f1a de los recuerdos infantiles. Ninguno de los transe\u00fantes que, durante el bochorno del verano, se detuvieron y se detendr\u00e1n bajo la sombra de \u201csu\u201d \u00e1rbol sabr\u00e1 de ella y del gesto que la sobrevivi\u00f3. Pienso en Mary Oliver, a la que tambi\u00e9n convocan Obligado y de Tapia: \u201c(&#8230;) A mi alrededor, los \u00e1rboles baten las hojas\/y me convocan a \u2018quedarme un rato m\u00e1s\u2019. La luz emana de sus ramas.\/ Y vuelven a llamarme, \u2018es f\u00e1cil\u2019 me dicen\/ y \u2018t\u00fa tambi\u00e9n viniste al mundo\/ para ser amable, colmarte de luz\/ y brillar\u2019\u201d.<\/p>\n<p>El dramaturgo Ariel Barchil\u00f3n, otro sembrador \u2013en su caso, a trav\u00e9s de las palabras\u2013 de porvenires, incursion\u00f3 durante un tiempo en el Tai Chi. Dec\u00eda que, para ahondar en la pr\u00e1ctica, hab\u00eda que mirar a los \u00e1rboles: plantarse en el suelo con la firmeza de una ra\u00edz y transitar las figuras con la suavidad con que las ramas siguen los movimientos del aire; entender que suavidad y fortaleza no son rasgos antag\u00f3nicos, sino aspectos de una simbiosis vital. Habr\u00e1 que ir mirando a los \u00e1rboles no solo como recept\u00e1culo de infinidad de modos de vida que no vemos, sino tambi\u00e9n \u2013al menos en las ciudades\u2013 como el legado an\u00f3nimo de quienes se dejaron habitar por una vida futura.<\/p>\n<p>\u200bFue una de esas personas a las que en la ni\u00f1ez miraba de lejos, parte de un inescrutable mundo de adultos. Era una mujer \u00e1spera, solitaria aun cuando aceptaba invitaciones a comer u organizaba cenas de fin de a\u00f1o en su casa. No le preocupaban ni el tacto ni la cintura en el trato con los dem\u00e1s; la ternura parec\u00eda serle desconocida.Una vez, durante una de las escasas visitas que le hac\u00edamos, la vi plantar un \u00e1rbol. De chica yo andaba por la vida siendo puro ojo: observaba lo que ocurr\u00eda alrededor, pero algo me imped\u00eda la pregunta, la conexi\u00f3n, a veces incluso la palabra. Supongo que, incluso desde esa inhibici\u00f3n invalidante, la escena algo moviliz\u00f3. No era precisamente \u201cel encuentro fortuito de una m\u00e1quina de coser y un paraguas en la mesa de disecci\u00f3n\u201d (adem\u00e1s, faltaban largos a\u00f1os para que el surrealismo y la frase de Lautr\u00e9amont ingresaran a mi vida). Pero parte de las peque\u00f1as certezas que me circundaban se hab\u00eda dislocado: \u00bfqu\u00e9 hac\u00eda una persona tan poco dotada para las delicadezas del cuidado cargando con ese arbolito-beb\u00e9, apenas un tronco delgado y unas ramitas endebles?\u201cPlantar algo que no llegar\u00e1s a ver es so\u00f1ar con el porvenir\u201d, leo en Un \u00e1rbol de compa\u00f1\u00eda, libro elaborado a cuatro manos por la escritora argentina Clara Obligado y el bi\u00f3logo espa\u00f1ol Ra\u00fal de Tapia y publicado por P\u00e1ginas de Espuma. \u201cQuiz\u00e1 plantar un \u00e1rbol sea la \u00fanica huella inmortal\u201d, se dice tambi\u00e9n all\u00edNunca supe de d\u00f3nde sac\u00f3 ese \u00e1rbol o qui\u00e9n se lo dio (no me la imagino yendo a un vivero a comprarlo); solo tengo la postal de ese momento: la mujer que apenas gir\u00f3 la cabeza para saludar, demasiado concentrada en embutir ra\u00edces y tronco inferior en una plantera abierta en la vereda. El arbolito qued\u00f3 tambaleante; parec\u00eda que hasta el simple tronar de un colectivo pod\u00eda tumbarlo. Haciendo gala de un saber que hasta ese momento no hab\u00eda desplegado, la mujer lo apuntal\u00f3 con unas maderas, lo sostuvo, lo afianz\u00f3 con cintas, lo cuid\u00f3 con un tes\u00f3n inaudito.Pasada la infancia, dej\u00e9 de verla. La noticia de su muerte me lleg\u00f3 como un eco lejano, doloroso en la certeza de que se fue de este mundo arrasada por una soledad furiosa, inapelable. La casualidad hizo que poco despu\u00e9s pasara frente a la que hab\u00eda sido su casa. Un \u00e1rbol, aun joven pero s\u00f3lido, derramaba sombra sobre la calle. Mi conocimiento de las especies arb\u00f3reas era a\u00fan menor de lo que es hoy; mientras escribo me digo que deber\u00eda volver a ese rinc\u00f3n de la ciudad, tomarle una foto a ese \u00e1rbol (que ya debe ser todo un adulto), averiguar su nombre. \u201cPlantar algo que no llegar\u00e1s a ver es so\u00f1ar con el porvenir\u201d, leo en Un \u00e1rbol de compa\u00f1\u00eda, libro elaborado a cuatro manos por la escritora argentina Clara Obligado y el bi\u00f3logo espa\u00f1ol Ra\u00fal de Tapia y publicado por P\u00e1ginas de Espuma. \u201cQuiz\u00e1 plantar un \u00e1rbol sea la \u00fanica huella inmortal\u201d, se dice tambi\u00e9n all\u00ed.Mis respetos, entonces, al misterio de aquella mujer de trato dif\u00edcil, una figura huidiza, desdibujada en la mara\u00f1a de los recuerdos infantiles. Ninguno de los transe\u00fantes que, durante el bochorno del verano, se detuvieron y se detendr\u00e1n bajo la sombra de \u201csu\u201d \u00e1rbol sabr\u00e1 de ella y del gesto que la sobrevivi\u00f3. Pienso en Mary Oliver, a la que tambi\u00e9n convocan Obligado y de Tapia: \u201c(&#8230;) A mi alrededor, los \u00e1rboles baten las hojas\/y me convocan a \u2018quedarme un rato m\u00e1s\u2019. La luz emana de sus ramas.\/ Y vuelven a llamarme, \u2018es f\u00e1cil\u2019 me dicen\/ y \u2018t\u00fa tambi\u00e9n viniste al mundo\/ para ser amable, colmarte de luz\/ y brillar\u2019\u201d.El dramaturgo Ariel Barchil\u00f3n, otro sembrador \u2013en su caso, a trav\u00e9s de las palabras\u2013 de porvenires, incursion\u00f3 durante un tiempo en el Tai Chi. Dec\u00eda que, para ahondar en la pr\u00e1ctica, hab\u00eda que mirar a los \u00e1rboles: plantarse en el suelo con la firmeza de una ra\u00edz y transitar las figuras con la suavidad con que las ramas siguen los movimientos del aire; entender que suavidad y fortaleza no son rasgos antag\u00f3nicos, sino aspectos de una simbiosis vital. Habr\u00e1 que ir mirando a los \u00e1rboles no solo como recept\u00e1culo de infinidad de modos de vida que no vemos, sino tambi\u00e9n \u2013al menos en las ciudades\u2013 como el legado an\u00f3nimo de quienes se dejaron habitar por una vida futura.\u00a0\u00a0LA NACION<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fue una de esas personas a las que en la ni\u00f1ez miraba de lejos, parte&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":27686,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[],"class_list":["post-27685","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nacionales"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/infinitoradio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/27685","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/infinitoradio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/infinitoradio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/infinitoradio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/infinitoradio.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=27685"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/infinitoradio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/27685\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/infinitoradio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/27686"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/infinitoradio.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=27685"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/infinitoradio.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=27685"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/infinitoradio.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=27685"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}