{"id":24758,"date":"2026-05-29T07:33:20","date_gmt":"2026-05-29T10:33:20","guid":{"rendered":"https:\/\/infinitoradio.com\/?p=24758"},"modified":"2026-05-29T07:33:20","modified_gmt":"2026-05-29T10:33:20","slug":"la-nueva-historia-de-marcelo-birmajer-la-botella-de-aire","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/infinitoradio.com\/?p=24758","title":{"rendered":"La nueva historia de Marcelo Birmajer: La botella de aire"},"content":{"rendered":"<div><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.clarin.com\/img\/2026\/05\/28\/AAL69W6_a_2000x1500__1.jpg\" class=\"ff-og-image-inserted\" \/><\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \">\n<p>Esta historia sucedi\u00f3 hace tanto tiempo que hasta yo era chico. Los kioskos eran jardines de revistas. Yo me deten\u00eda a elegir, pero el proceso de selecci\u00f3n era tambi\u00e9n un divertimento.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \">\n<p>Marco estaba enamorado de Gabriela.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \">\n<p>El padre de Gabriela se negaba terminantemente a que Marco fuera el festejante. No lo consideraba lo suficientemente acomodado. Por otra parte, secreta, el padre de Gabriela hab\u00eda estado enamorado de la madre de Marco, antes de que ella casara con el padre de Marco. Una suerte de Montescos y Capuletos, pero con argumento para la discordia.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \">\n<p>Gabriela y Marco lograron sortear durante un a\u00f1o y medio la vigilancia de don Jos\u00e9, el padre de Gabriela. No s\u00e9 hasta d\u00f3nde llegaron en su empe\u00f1o entre hombre y mujer, porque Marco, a\u00fan hoy, es un hombre pudoroso en el relato. Pero <strong>se amaban con ese magnetismo at\u00e1vico que convierte a una pareja en una especie \u00fanica<\/strong>. Era el a\u00f1o 1975. Ella deb\u00eda tener diecinueve para 20. Marcos 20. Gabriela era de una belleza flam\u00edgera. <\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \">\n<p>A m\u00e1s de profesora de nataci\u00f3n, integraba el equipo de Waterpolo de una agrupaci\u00f3n deportiva sita en la calle Ravignani, hoy Palermo Hollywood. Nadaban a lo largo y ancho del pa\u00eds. Tambi\u00e9n inusualmente en otros pa\u00edses de Latinoam\u00e9rica, incluso USA. Esas mujeres forjadas de m\u00e1rmol vivo en la piscina eran como sirenas de agua dulce. <strong>Marco era el mejor redactor de cartas de amor del que se tenga recuerdo o noticia<\/strong>. Ese talento constituye un rubro de la escritura que no necesariamente es literario. No es el cuento ni la cr\u00f3nica ni la novela. Marco s\u00f3lo pod\u00eda cultivarlo con Gabriela. Lo llamaba La botella de aire.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \">\n<p>\u201cUna botella al mar se diferencia de una botella de aire en que mientras la botella que el naufrago arroja al mar est\u00e1 hecha de vidrio y por dentro lleva aire y un mensaje en papel, sellados por un corcho en la boca del envase; la botella de aire contiene vidrio, y el mensaje solo puede recibirlo una persona, si es que lo recibe. <strong>El mensaje de la botella de aire est\u00e1 encriptado en el limbo que va de un hombre a una mujer enamorados<\/strong>\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \">\n<p>\u201cMientras que el mensaje dentro de la botella de vidrio puede recibirlo y comprenderlo cualquiera; el de la botella de aire s\u00f3lo se convierte en mensaje al ser recibido por su destinatario\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \">\n<p>Marco trabajaba como viajante de comercio y debi\u00f3 atender unos asuntos en Tucum\u00e1n.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \">\n<p>Don Jos\u00e9 era fan\u00e1tico de River. Le\u00eda <em>El Gr\u00e1fico<\/em> con la pasi\u00f3n de un erudito.<em> El Gr\u00e1fico<\/em> segu\u00eda la campa\u00f1a de River, por supuesto. Pero en aquella era de los kioskos de revistas, tambi\u00e9n atend\u00eda los deportes laterales, como el golf, el voley, el b\u00e1squet. El automovilismo contaba con una revista enteramente dedicada: <em>Corsa<\/em>.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \">\n<p>Entre las coartadas del rechazo de don Jos\u00e9 por Marco, figuraba la de que, aunque Marco se codeaba con periodistas, a los que vend\u00eda enseres de m\u00e1quinas de escribir y otras menudencias, fatigando redacciones, carec\u00eda del menor conocimiento sobre la circunstancia o actualidad futbol\u00edstica.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \">\n<p>Don Jos\u00e9, poco antes del partido que le otorgar\u00eda a River el primer campeonato luego de 18 a\u00f1os, se llev\u00f3 consigo a Gabriela a La Falda, al hotel de los armenios. No s\u00f3lo vigil\u00f3 a Gabriela a sol y sombra. Tambi\u00e9n tabic\u00f3 cualquier posibilidad de que recibiera correspondencia. Gabriela jugar\u00eda un partido definitorio con su equipo en C\u00f3rdoba capital, el mismo d\u00eda y a la misma hora en que River disputar\u00eda la final del Metropolitano. Evidentemente don Jos\u00e9 escuchar\u00eda el partido por la radio mientras Gabriela compet\u00eda, en la capital mediterr\u00e1nea. Luego, regresar\u00edan ambos en micro a La Falda.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \">\n<p>Marco ignoraba la locaci\u00f3n en C\u00f3rdoba. Gabriela sab\u00eda que Marco se hab\u00eda marchado por trabajo a Tucum\u00e1n. Pero no ten\u00edan modo de coordinar un encuentro. Por alg\u00fan motivo, Marco no lo aclara, aquella posible cita representaba para ambos una ocasi\u00f3n crucial. Quiz\u00e1 hab\u00edan encontrado un lugar donde estar solos, quiz\u00e1 Gabriela hab\u00eda tomado una decisi\u00f3n.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \">\n<p>Pero don Jos\u00e9 lo intu\u00eda, lo hab\u00eda atisbado. Estaba atento como un centinela.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \">\n<p>El 14 de agosto de 1975, don Jos\u00e9 observ\u00f3 el partido de Waterpolo que perdi\u00f3 su hija en la pileta techada del club Siracusa; mientras gritaba el 1 a 0 -gol del joven Bruno-, que dio el triunfo a un (*) River con jugadores de las inferiores, porque los profesionales estaban de huelga. Regresaron juntos en micro a La Falda padre e hija; en el viaje algunos hinchas \u201cmillonarios\u201d celebraban op\u00edparamente, con la discreta y aleatoria complicidad de don Jos\u00e9.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \">\n<p>Al d\u00eda siguiente por la noche consigui\u00f3 don Jos\u00e9 <em>El Gr\u00e1fico<\/em>, con su cobertura de lujo en papel satinado y el poster central con el equipo campe\u00f3n. Una edici\u00f3n extra.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \">\n<p>Para prevenir cualquier desliz, don Jos\u00e9 mantuvo a Gabriela como una monja encerrada en el hotel de marras, cuando ya las compa\u00f1eras del plantel hab\u00edan regresado a Buenos Aires.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \">\n<p>Aburrida, frustrada, hastiada, Gabriela apenas si pod\u00eda hojear <em>El Gr\u00e1fico<\/em> luego de que su padre lo hubiera gastado, tras retirar el p\u00f3ster central.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \">\n<p>Nunca supo, don Jos\u00e9, que el domingo previo al regreso a Capital Federal con su hija, tres d\u00edas despu\u00e9s de la obtenci\u00f3n del campeonato, Marco y Gabriela se encontraron en la pieza de Gabriela, mientras el padre dorm\u00eda.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \">\n<p>Tampoco sabremos c\u00f3mo logr\u00f3 Marco publicar el suelto de Waterpolo en <em>El Gr\u00e1fico<\/em>, apostando a que River ganar\u00eda, a que don Jos\u00e9 lo comprar\u00eda. Pero s\u00ed que exist\u00eda ese correo azaroso planificado previamente entre Marco y Gabriela.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \">\n<p>En esa nota perdida en una revista por lo dem\u00e1s dedicada a River, que don Jos\u00e9 ni siquiera reloje\u00f3, cumpl\u00edan el santo y se\u00f1a de la ubicaci\u00f3n de Marco en Tucum\u00e1n, se suger\u00eda un telegrama, se rogaba un punto de reuni\u00f3n. Nadie ley\u00f3 esa esquela oculta en la euforia, excepto Gabriela, la sirena de agua dulce.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \">\n<p>Tras la furtiva y definitoria conjura en la habitaci\u00f3n de Gabriela, la relaci\u00f3n se afianz\u00f3 inevitablemente.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \">\n<p>Para cuando River se consagr\u00f3 bicampe\u00f3n, en diciembre de aquel mismo a\u00f1o, <strong>don Jos\u00e9 debi\u00f3 aceptar la realidad, que en este caso era una de las formas de la verdad.<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \">\n<p>Marco y Gabriela permanecieron juntos mucho m\u00e1s de lo que rezaba el contrato matrimonial, porque aunque Gabriela se fue antes que \u00e9l, no cree que la muerte los haya separado. Hay bellezas que no se apagan nunca. Y cuando me muestra el suelto de waterpolo en aquel ejemplar amarillento y texturado por las d\u00e9cadas, todav\u00eda siento el calor espeso de una pileta climatizada, la persistencia del enigma del amor, la muesca del pasado en un hotel de La Falda rodeado de burros y fantasmas.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \">\n<p><em>*) Pido prestado a los comentaristas deportivos el decir: \u201cun\u201d River. Nunca pens\u00e9 que llegar\u00eda a usar esta expresi\u00f3n.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/blockads.fivefilters.org\/\">Adblock test<\/a><\/strong> <a href=\"https:\/\/blockads.fivefilters.org\/acceptable.html\">(Why?)<\/a><\/p>\n<p>\u200b\u00a0\u00a0<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta historia sucedi\u00f3 hace tanto tiempo que hasta yo era chico. 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