{"id":24587,"date":"2026-05-25T06:39:14","date_gmt":"2026-05-25T09:39:14","guid":{"rendered":"https:\/\/infinitoradio.com\/?p=24587"},"modified":"2026-05-25T06:39:14","modified_gmt":"2026-05-25T09:39:14","slug":"en-el-patio-de-la-casa-natal-de-maradona-en-fiorito-funciona-una-olla-popular-200-familias-buscan-comida-caliente-cada-semana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/infinitoradio.com\/?p=24587","title":{"rendered":"En el patio de la casa natal de Maradona en Fiorito funciona una olla popular: 200 familias buscan comida caliente cada semana"},"content":{"rendered":"<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \">\n<p>Todav\u00eda no es invierno, pero el fr\u00edo aprieta en <strong>Villa Fiorito<\/strong>. Se siente m\u00e1s porque el viento entra como por un callej\u00f3n desde el <strong>Riachuelo<\/strong>, el espejo de agua contaminada que separa la pobreza de sus dos orillas. Se puede entrar al barrio y tener la certeza de estar all\u00ed y no en otro lugar, por las paredes. Las referencias a<strong> Diego Maradona<\/strong> cuentan con una denominaci\u00f3n de origen que no tienen los murales de N\u00e1poles. <strong>Es el barrio natal de Diego<\/strong>. Est\u00e1n las intervenciones art\u00edsticas, pero tambi\u00e9n la venta de segunda mano, los comercios -en una ventana mostrador o un local- y una urbanizaci\u00f3n que desde hace poco m\u00e1s de tres d\u00e9cadas le dio estatus de ciudad a la porci\u00f3n de <strong>Lomas de Zamora<\/strong> que limita con la Ciudad de Buenos Aires. Aun sin pretender una recreaci\u00f3n tur\u00edstica, la din\u00e1mica y el presente de esta localidad bonaerense ponen en contexto las condiciones en que naci\u00f3 y se cri\u00f3 el mito que conoci\u00f3 el mundo entero. Ahora hay asfalto y ya no quedan potreros, pero <strong>la realidad no permite discrepancias con las carencias que parecen perpetuas<\/strong>. Fiorito es uno de esos lugares que la clase media mira desde la ventanilla a la altura de Puente La Noria. Buscan desde <strong>Camino Negro<\/strong> un vistazo de esa cuna incre\u00edble, del lugar menos pensado del que sali\u00f3 un genio.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \">\n<p><em>\u201cFiorito es hermoso. Nac\u00ed ac\u00e1 y de ac\u00e1 me voy a ir el d\u00eda que me saquen y me lleven a Lomas\u201d<\/em>, dice Do\u00f1a Mari, que por Lomas hace referencia al cementerio municipal. En el Riachuelo, cuando naci\u00f3, todav\u00eda se pod\u00edan pescar ranas. Lo cuenta justo debajo del marco de la puerta de entrada a la casa que fue hogar de los Maradona en el barrio. Tiene 72 a\u00f1os y el pelo blanco, prolijo y abundante, le enmarca el rostro. Ella es ahora la due\u00f1a de la casa, pero sigue viviendo en la de siempre, a unas cuadras. <strong>El que la habita es Javier, su hijo<\/strong>. Ambos pertenecen a una peque\u00f1a rama geneal\u00f3gica que llega al tronco del \u00e1rbol maradoniano. La casa est\u00e1 intacta. Exactamente igual a cuando la habitaban los Maradona. Ahora el frente est\u00e1 intervenido con murales sobre el revoque grueso. Desde afuera, est\u00e1 todo id\u00e9ntico excepto un \u00e1rbol que no lleg\u00f3 a darle sombra a Diego y una construcci\u00f3n vecina. En el interior, dicen los pocos que entraron, no hay reformas y de una de las paredes todav\u00eda cuelga un cuadro de Gardel que la familia no mud\u00f3 a La Paternal. <\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-98b114a2-0 bkqiHH image-embed  image-embed \"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" alt=\"Las ollas en el patio de la casa de Maradona. Foto: Antonio Becerra \" loading=\"eager\" width=\"720\" height=\"480\" data-nimg=\"1\" src=\"https:\/\/www.clarin.com\/img\/2026\/05\/15\/13VeUacPCR_720x0__1.jpg\" \/><span class=\"epigraphe\" aria-hidden=\"true\">Las ollas en el patio de la casa de Maradona. Foto: Antonio Becerra <\/span><span class=\"picture-open\"><button class=\"open-image\" aria-label=\"Open Image\"><\/button><\/span><\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \">\n<p>Ella -Do\u00f1a Mari- cumple la promesa que le hizo a Do\u00f1a Tota, quien cuando le cedi\u00f3 el inmueble le pidi\u00f3 que mantuviera intacto el frente y las dos piezas con cocina de la diminuta casa en la que vivi\u00f3 con su marido -Don Diego- y sus ocho hijos. Ah\u00ed vivi\u00f3 <em>Pelusa<\/em>. Y de un solo vistazo se pueden descubrir las condiciones en las que lo hizo, sin necesidad de imaginar demasiado. Viv\u00eda de un modo muy parecido a como vive hoy <strong>Javier, quien guarda, a un costado del patio, el carro con el que junta cart\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \">\n<p>Es jueves y Javier desarma los pallets de madera con un ca\u00f1o y una pericia asombrosa. Sabe d\u00f3nde golpear y separa r\u00e1pido la tabla del toc\u00f3n que la une a la otra con clavos. Hace una peque\u00f1a palanca, las libera y las convierte en alimento para la llama que calienta las ollas. En el patio, <strong>el mismo patio en el que indudablemente Maradona jug\u00f3 a la pelota<\/strong>, hay un guiso que se empieza a saborear con el aroma. Es el d\u00eda de la semana en que su casa -la de Maradona, la de Javier- se convierte en comedor popular porque hay vecinos que no tienen nada para comer. Quien hoy la habita y alimenta el fuego tal vez encarne la que hubiese sido la vida de Diego si no remontaba vuelo hasta convertirse en <strong>barrilete c\u00f3smico<\/strong>. Javier es cartonero y hasta hace poco su recolecci\u00f3n diaria conflu\u00eda en la red de cooperativas donde se clasificaban residuos urbanos que el gobierno porte\u00f1o desarticul\u00f3. Para colmo, el precio del cart\u00f3n cay\u00f3 en picada y ya no conviene juntarlo. Se paga lo mismo que el fierro com\u00fan y, entre ambos elementos, la diferencia de volumen en un kilo es notoria. Pero no hay tanto fierro en la calle, al menos de descarte.<strong> La cosa est\u00e1 dura.<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \">\n<p>Eso mismo sinti\u00f3 Do\u00f1a Mari una ma\u00f1ana de los primeros meses de este a\u00f1o cuando cambi\u00f3 la rutina y, en vez de esperar la visita de su hijo, camin\u00f3 las tres cuadras para visitarlo y luego lo acompa\u00f1\u00f3 a comprar algo para comer a un comercio otras tres cuadras m\u00e1s lejos. La caminata la despabil\u00f3.<strong> \u201cFue horrible lo que vi. Miseria y hambre, nunca visto\u201d<\/strong>, enumera y se le entrecorta la voz. Lo primero que se le ocurri\u00f3 fue pedirle a una vecina, cocinera de algunos comedores de la zona, que hiciera algo para abrir otro. En el barrio hay m\u00e1s de deiz comedores que alternan su funcionamiento para que todos los d\u00edas haya comida para quien no la tiene. No funcionan solos ni por caridad: hay distintas organizaciones barriales -religiosas o pol\u00edtico-partidarias- que paran la olla. Ah\u00ed, de la orilla del Riachuelo que le corresponde al gobierno provincial y a sus comunas, frente al margen de la Ciudad Aut\u00f3noma con su propia jefatura de Gobierno y el territorio en que se emplaza la Casa Rosada, el Estado tiene varias maneras de hacerse presente o ausentarse.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \">\n<p>As\u00ed entonces lleg\u00f3 el pedido al <strong>Pastor Leo<\/strong>, uno de los referentes que tiene el barrio, para que buscara la manera de abrir otro. Todos los interrogantes -d\u00f3nde, con qu\u00e9 mercader\u00eda y qui\u00e9nes dar\u00edan la mano necesaria para que suceda-se despejaron r\u00e1pido cuando la autora intelectual propuso el lugar para la nueva olla popular: la mism\u00edsima casa de Diego. <strong>Desde marzo, entonces, todos los jueves, en la casa del 10 se cocinan unas 150 porciones de comida<\/strong>, aunque a veces pueden achicarse las raciones para llegar a 200. En el barrio donde Maradona fue posible todav\u00eda vive \u201cla gente\u201d que suele estar representada en n\u00fameros contenidos en celdas de planillas de c\u00e1lculo. Seg\u00fan el \u00faltimo censo de 2022, habitan en Fiorito 58.060 personas repartidas en 17.773 hogares. En cualquier spot de campa\u00f1a proselitista podr\u00edan sucederse postales de las entra\u00f1as del barrio mientras una voz en off habla \u201cde los que menos tienen\u201d. Ah\u00ed, con el Puente La Noria como moj\u00f3n hist\u00f3rico de referencia, las carencias siguen intactas.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-e1444937-0 iklXgl border-video video-embed horizontal border-video video-embed horizontal\">\n<div class=\"sc-e1444937-1 cndXWK videoText videoText\" aria-hidden=\"true\">\n<h2>Video<\/h2>\n<p>Olla popular en la casa de Maradona de Fiorito<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \">\n<p><em>\u201cUna de las \u00faltimas veces que Diego vino, dijo algo as\u00ed como: \u2018Me duele volver y que esto siga igual que siempre, o peor\u2019\u201d<\/em>, parafrasea <strong>Leonardo \u00c1lvarez<\/strong>, mejor conocido como el pastor Leo por su ordenamiento cristiano. \u00c9l se define como un pastor villero, por su acci\u00f3n en el territorio. Est\u00e1 al frente de la ONG \u201cSal de la Tierra\u201d, en la que colaboran unos 50 voluntarios para parar la olla en seis comedores. El de la m\u00edtica calle Azamor tiene una carga simb\u00f3lica enorme, porque era la casa de Maradona y es parte de ese circuito tur\u00edstico que deja constancia de la crisis contempor\u00e1nea.<strong> La casa es la posta n\u00famero seis de un circuito tur\u00edstico trazado por el Municipio, la \u201cComunidad de D10S\u201d<\/strong>, un recorrido que gira en torno a la vida an\u00f3nima de Maradona y que tiene su punto de partida en Recondo y Camino Negro, la puerta de entrada al que alguna vez su hijo pr\u00f3digo defini\u00f3 como un \u201cbarrio privado (privado de luz, privado de agua, privado de tel\u00e9fono)\u201d. Seg\u00fan los datos del \u00faltimo censo, las cosas no cambiaron demasiado: cuatro de cada 10 viviendas no cuentan con agua potable ni conexi\u00f3n a la red de gas.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-98b114a2-0 bkqiHH image-embed  image-embed \"><img decoding=\"async\" alt=\"Trozando pollo: los voluntarios se encargan de preparar la cena en la casa natal Diego Armando Maradona. Foto: Antonio Becerra \" loading=\"eager\" width=\"720\" height=\"480\" data-nimg=\"1\" src=\"https:\/\/www.clarin.com\/img\/2026\/05\/15\/L1zOafRjC_720x0__1.jpg\" \/><span class=\"epigraphe\" aria-hidden=\"true\">Trozando pollo: los voluntarios se encargan de preparar la cena en la casa natal Diego Armando Maradona. Foto: Antonio Becerra <\/span><span class=\"picture-open\"><button class=\"open-image\" aria-label=\"Open Image\"><\/button><\/span><\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \">\n<p>Maradona cont\u00f3 en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n que en aquella \u00e9poca, a la hora de la cena, Do\u00f1a Tota perd\u00eda el apetito por un dolor de panza inventado para que la comida alcanzara para sus hijos. Ella se las arreglaba con un mate cocido para enga\u00f1ar el hambre. <em>\u201cCocinamos para que hoy ning\u00fan Dieguito ni ninguna Tota se quede sin comer\u201d<\/em>, resume \u00c1lvarez, el pastor villero que vivi\u00f3 toda la vida en Fiorito y sabe exactamente de qu\u00e9 habla cuando se refiere al hambre, las carencias y la vida en el barrio. Igual que Maradona, sabe lo que es pasar hambre. Tambi\u00e9n conoci\u00f3 a su esposa en la adolescencia. <strong>Tiene dos hijas y un hijo y trabaja en la recolecci\u00f3n de residuos<\/strong> -\u201cbasurero\u201d, apunta- y se lo puede ver por las calles de Almirante Brown corriendo detr\u00e1s de un cami\u00f3n. Un an\u00f3nimo con ropa reflectante para no pasar desapercibido entre automovilistas y peatones. El resto del d\u00eda se lo entrega a lo que su ONG demande y a las seis ollas que debe llenar diariamente. En el barrio es un referente ineludible.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-98b114a2-0 bkqiHH image-embed  image-embed \"><img decoding=\"async\" alt=\"A eso de las 20 de cada jueves, se acercan chicos, viejos, padres o gente sola a buscar su comida. Foto: Antonio Becerra \" loading=\"eager\" width=\"720\" height=\"480\" data-nimg=\"1\" src=\"https:\/\/www.clarin.com\/img\/2026\/05\/15\/ajB-u5doi_720x0__1.jpg\" \/><span class=\"epigraphe\" aria-hidden=\"true\">A eso de las 20 de cada jueves, se acercan chicos, viejos, padres o gente sola a buscar su comida. Foto: Antonio Becerra <\/span><span class=\"picture-open\"><button class=\"open-image\" aria-label=\"Open Image\"><\/button><\/span><\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \">\n<p>\u201cEstamos viviendo un momento de mucha crueldad, la gente est\u00e1 sufriendo mucho y tiene hambre. No vi una cosa igual y creo que es peor que la crisis de 2001. Mucha de la gente que viene no est\u00e1 acostumbrada a esto, a tener que venir a buscar la comida; lo est\u00e1 haciendo por primera vez\u201d, analiza el pastor. La olla que funciona en el patio de Maradona abre los jueves y cerca de las 20 los vecinos llegan con ollas o <em>tuppers<\/em>, del tama\u00f1o suficiente para los comensales de su casa. Lo que llega vac\u00edo se va lleno. Si llega mucha gente, se achican las porciones, pero nadie se va sin comida.<\/p>\n<\/div>\n<h2>\u00bfQui\u00e9n para la olla?<\/h2>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \">\n<p>La olla de la casa de Diego se nutre de dos maneras. Una parte llega de la ONG, que recibe mercader\u00eda del Gobierno bonaerense a trav\u00e9s del Ministerio de Desarrollo de la Comunidad. La otra parte se autogestiona. Ah\u00ed aparece <strong>Mar\u00eda Torres<\/strong>, la cocinera, madre de ocho hijos y a quien Do\u00f1a Mari le pidi\u00f3 ayuda para organizar el comedor. Le gusta mucho cocinar y lo hace a gran escala.<em> \u201cEn casa no cocino yo, cocinan ellos\u201d<\/em>, dice y se\u00f1ala a uno de sus hijos. A la ma\u00f1ana hace tortillas que se revenden en las esquinas y, de lo recaudado, la mitad se junta para el guiso y la otra es para sostener la olla en su propia casa. <strong>Tiene una ocupaci\u00f3n formal. Trabaja en limpieza, pero le achicaron las horas y no le alcanza<\/strong>. Piensa en ella, en sus hijos y tambi\u00e9n en el resto. No est\u00e1 apesadumbrada ni la gobierna la amargura. Baila mientras cocina con una madera que hace de pala para revolver, alternando entre las ollas de aluminio de 75 litros que se calientan sobre una parrilla, al calor de pallets ardientes que Javier convierte en le\u00f1a. <\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-98b114a2-0 bkqiHH image-embed  image-embed \"><img decoding=\"async\" alt=\"Mar\u00eda le agrega agua al guiso que prepara. Foto: Antonio Becerra \" loading=\"eager\" width=\"720\" height=\"480\" data-nimg=\"1\" src=\"https:\/\/www.clarin.com\/img\/2026\/05\/15\/jD15OziYa_720x0__1.jpg\" \/><span class=\"epigraphe\" aria-hidden=\"true\">Mar\u00eda le agrega agua al guiso que prepara. Foto: Antonio Becerra <\/span><span class=\"picture-open\"><button class=\"open-image\" aria-label=\"Open Image\"><\/button><\/span><\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \">\n<p>Sobre una mesa debajo de la ventana de la que fue la pieza de Don Diego y Tota, alguien ya pic\u00f3 la cebolla y la zanahoria que hierven con unos cuantos litros de agua y pur\u00e9 de tomate. Otro troza pollo y, sobre una puerta que hace de mesa, otros abren los paquetes de arroz para juntar 14 kilos en una palangana y llevarlos a la olla cuando sea el momento. Mar\u00eda revuelve con el palo y controla el hervor. En el momento adecuado, saca el cuchar\u00f3n y hace la prueba. Mar\u00eda mira fijo; no espera que le digan c\u00f3mo est\u00e1: adivina seg\u00fan la expresi\u00f3n de quien se lleva la cuchara a la boca. La salsa es riqu\u00edsima.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-98b114a2-0 bkqiHH image-embed  image-embed \"><img decoding=\"async\" alt=\"Foto: Antonio Becerra \" loading=\"eager\" width=\"720\" height=\"480\" data-nimg=\"1\" src=\"https:\/\/www.clarin.com\/img\/2026\/05\/15\/jyXqoCUoN_720x0__1.jpg\" \/><span class=\"epigraphe\" aria-hidden=\"true\">Foto: Antonio Becerra <\/span><span class=\"picture-open\"><button class=\"open-image\" aria-label=\"Open Image\"><\/button><\/span><\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \">\n<p><em>\u201cUna vez vinieron las hermanas de Diego a comer. Tuve que improvisar un poco, pero se emocionaron al sentir el sabor que las hizo volver a la infancia\u201d<\/em>, se jacta Mar\u00eda, que aquella vez hab\u00eda hecho un \u201cguiso con fideos largos\u201d. El pr\u00f3ximo desaf\u00edo es este 25 de mayo: locro en la casa del 10, en la misma cantidad de ollas. <strong>Van a cortar la cuadra y esperan sacar 1.500 porciones<\/strong>.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \">\n<p><strong>Fiorito, como otros barrios similares, es un term\u00f3metro social<\/strong>. De aquel de las fotos en blanco y negro y calles de tierra queda poco. Lleg\u00f3 el asfalto y el crecimiento poblacional se devor\u00f3, entre otros, el potrero frente a la casa de Diego. Las canchitas de Estrella del Sud quedaron como las que Maradona conoci\u00f3 antes de convertirse en Maradona. Pero no. Donde jugaba ese nene que so\u00f1aba los sue\u00f1os de a dos -primero jugar el Mundial y despu\u00e9s ganarlo- ahora hay casas que tienen sus cimientos nada menos que sobre las huellas de aquellas gambetas primigenias. Cambi\u00f3 todo bastante, aunque sigue todo igual.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-98b114a2-0 bkqiHH image-embed  image-embed \"><img decoding=\"async\" alt=\"La cola para la olla popular de la casa de Maradona en Villa Fiorito. Foto: Antonio Becerra \" loading=\"eager\" width=\"720\" height=\"480\" data-nimg=\"1\" src=\"https:\/\/www.clarin.com\/img\/2026\/05\/15\/QGJKkgs7c_720x0__1.jpg\" \/><span class=\"epigraphe\" aria-hidden=\"true\">La cola para la olla popular de la casa de Maradona en Villa Fiorito. Foto: Antonio Becerra <\/span><span class=\"picture-open\"><button class=\"open-image\" aria-label=\"Open Image\"><\/button><\/span><\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \">\n<p>Contemplar la casa intacta, con toda su precariedad a cuestas, se vuelve tan impresionante como mirar una semilla e imaginar, incr\u00e9dulo, que de ah\u00ed dentro pueda salir un \u00e1rbol entero. All\u00ed se produjo un big bang de consecuencias descomunales para el f\u00fatbol mundial.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \">\n<p>Detr\u00e1s de la empalizada de alambre en la que Maradona qued\u00f3 inmortalizado en alguna foto hist\u00f3rica, se ve el frente de la casa: las ventanas de la cocina comedor y de una de las dos piezas, con la puerta en el medio. Los murales retratan a un Maradona con la mirada de los \u201880. En otro aparece el Diego de los \u201890, besando en la frente a Do\u00f1a Tota y, a un costado, Don Diego, casi mirando lo que sucede ahora mismo en ese patio. Partida junto a otros descartes, la silla de pl\u00e1stico en la que se sent\u00f3 Manu Chao cuando fue a conocer el origen del mito. Tambi\u00e9n cuelga un viejo banner municipal y ofrendas de todo tipo.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"sc-45461e9c-0 eqiBeF container-text text-embed \">\n<p>Acaso la muerte de Diego Maradona obliga a pensar qu\u00e9 dir\u00eda de muchas de las cosas que suceden desde su ausencia. \u00bfQu\u00e9 opinar\u00eda del presidente Javier Milei el tipo por el que los presidentes del mundo entero hac\u00edan cola para sacarse fotos con \u00e9l? Tal vez lo que pasa ahora en el patio de su casa sea su respuesta, solo que una mujer la revuelve, un cartonero la fogonea y un pastor villero la organiza. Cae la noche, el fr\u00edo aprieta todav\u00eda m\u00e1s en Fiorito y el lugar se llena. Las ollas van perdiendo volumen y se termina otro jueves con una cena posible, en la casa de Maradona.<\/p>\n<\/div>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/blockads.fivefilters.org\/\">Adblock test<\/a><\/strong> <a href=\"https:\/\/blockads.fivefilters.org\/acceptable.html\">(Why?)<\/a><\/p>\n<p>\u200b\u00a0\u00a0<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todav\u00eda no es invierno, pero el fr\u00edo aprieta en Villa Fiorito. 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