{"id":17109,"date":"2025-11-22T00:15:17","date_gmt":"2025-11-22T03:15:17","guid":{"rendered":"https:\/\/infinitoradio.com\/?p=17109"},"modified":"2025-11-22T00:15:17","modified_gmt":"2025-11-22T03:15:17","slug":"cuidado-trump-no-esta-contento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/infinitoradio.com\/?p=17109","title":{"rendered":"Cuidado, Trump no est\u00e1 contento"},"content":{"rendered":"<p>Estamos a merced del humor de <b>Donald Trump<\/b>. Es un presidente dispuesto a hacer sentir el peso de Estados Unidos m\u00e1s all\u00e1 de sus fronteras y tu suerte puede depender de un factor tan inestable como la direcci\u00f3n del viento: <u>si le gust\u00e1s o no<\/u>. La comunidad internacional sigue sus gestos sumida en la incertidumbre. Se entiende. Parece un hombre en el que sus apetitos se imponen a cualquier consejo que pueda dictarle la raz\u00f3n o el m\u00e1s calificado comit\u00e9 de expertos. <\/p>\n<p>El lunes dijo que podr\u00eda ordenar ataques militares contra narcotraficantes en suelo mexicano. La presidenta de M\u00e9xico, <b>Claudia Sheinbaum<\/b>, que ven\u00eda haciendo cintura para mantener una buena relaci\u00f3n con \u00e9l a pesar de sus diferencias ideol\u00f3gicas, rechaz\u00f3 la supuesta ayuda. \u201cLa \u00faltima vez que Estados Unidos vino a M\u00e9xico con una intervenci\u00f3n se llev\u00f3 la mitad del territorio\u201d, dijo. <\/p>\n<p>Conviene no tomar la advertencia de Trump a la ligera. La hizo en medio de un fuerte despliegue militar norteamericano en aguas del Caribe, donde ya hundieron unas veinte lanchas, presuntamente del narco, con m\u00e1s de ochenta muertos. El l\u00edder republicano aludi\u00f3 adem\u00e1s a los disturbios de la marcha opositora del s\u00e1bado pasado en el Z\u00f3calo, y dijo que su pa\u00eds vecino tiene problemas graves. \u201c<u>No estoy contento con M\u00e9xico<\/u>\u201d, remat\u00f3. <\/p>\n<p>Esta frase dice mucho de Trump. El magnate habla como si el universo hubiese sido creado con el fin de satisfacerlo: Dios hizo los cielos y la tierra en seis d\u00edas y descans\u00f3 el s\u00e9ptimo para su exclusivo solaz. Todos conocemos a alguien as\u00ed. Es el que toma el \u00faltimo s\u00e1ndwich de miga como si le perteneciera de pleno derecho, se enoja si no les das el pase de gol y alimenta su ego con la demanda constante de elogios. <u>El problema llega cuando estas personas alcanzan posiciones de poder<\/u>. No solo hay que evitar importunarlas, sino que es necesario mantenerlas contentas. Todo para eludir la reacci\u00f3n que sobreviene cuando algo no les gusta. Inspiran un temor reverencial. Los argentinos tenemos ejemplos cercanos. M\u00e1s de uno. <\/p>\n<blockquote>\n<p>A Trump, y a otros como \u00e9l, no le gustan los opositores, que lo contradicen, ni las instituciones, que ponen l\u00edmite a su voluntad <\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Para afianzar la fantas\u00eda de que son el centro de la Creaci\u00f3n, estos personajes necesitan acumular poder y rodearse de adulones que est\u00e9n dispuestos a que su l\u00edder los humille a cambio de los privilegios de pertenecer al entorno. El ego del susodicho nunca llega a colmarse, por mucho que se lo alimente, y eso genera un c\u00edrculo vicioso que lleva la alienaci\u00f3n general hasta l\u00edmites impensados. <\/p>\n<p>En el discurso de Trump, que suele ser un <i>collage<\/i> de frases hechas, el \u201cno estoy contento con\u2026\u201d es un cl\u00e1sico. Lo aplica a un pa\u00eds, como Canad\u00e1; a una persona, como <b>Vladimir Putin<\/b>; o a un hecho, como la guerra en Ucrania. A m\u00ed la expresi\u00f3n me remite al berrinche de un chico empacado al que no le gusta la sopa y no est\u00e1 dispuesto a tomarla. Pero cuando sale de la boca del presidente de los Estados Unidos es m\u00e1s que un simple pataleo contra una realidad que no se cuadra ante sus deseos. <u>Es una amenaza con un destinatario concreto<\/u>. Su descontento tiene consecuencias.<\/p>\n<p>La frasecita puede parecer un detalle menor, pero se me hace que son muchas las democracias que hoy est\u00e1n asediadas por l\u00edderes que padecen el s\u00edndrome del \u201cno estoy contento\u201d. Los analistas se rompen el seso para descularlos a la luz de la ciencia pol\u00edtica, pero quiz\u00e1 la raz\u00f3n de buena parte de lo que hacen obedece a esa pulsi\u00f3n de sentirse los reyes del universo y tomar el mundo como su patio de juegos. <\/p>\n<p>El tipo que espera que aquello que no le gusta se rinda ante su voluntad <u>suele ser el mismo que toma sin mayores miramientos todo lo que le gusta<\/u>. No es extra\u00f1o, entonces, que estos l\u00edderes extremos de uno y otro signo se muevan entre sus cong\u00e9neres como tiburones en medio de un cardumen de cornalitos y engullan <i>a piacere<\/i> lo que encuentran a su paso. Es lo que Trump ha hecho cuando lo han dejado, tanto en el mundo de los negocios como en el de la pol\u00edtica. Por eso nada lo desestabiliza m\u00e1s que las revelaciones que lo vinculan con el delincuente <b>Jeffrey Epstein<\/b>, que reclutaba mujeres j\u00f3venes, incluso menores, para abusar de ellas y entregarlas a gente del poder. Por los antecedentes, resultan muy veros\u00edmiles. <\/p>\n<p>A Trump, como a Putin y a otros tantos como \u00e9l, no le gustan muchas cosas. En especial, <u>todo lo que no lo confirma en su presunci\u00f3n de ser un superhombre<\/u>. Por eso no le gustan ni los opositores, que lo contradicen o lo cuestionan, ni las instituciones, que ponen l\u00edmite a su voluntad de ir contra aquello que no le gusta y de tomar sin cortapisas aquello que le gusta. Groenlandia, por caso. El problema de fondo de todos ellos es que \u201cno est\u00e1n contentos\u201d con la mera idea de una oposici\u00f3n, y ese es el coraz\u00f3n del peligro que representan para la democracia: el opositor es un enemigo al que hay que quitar de la escena. <\/p>\n<p>Nos guste o no nos guste, Trump es el socio o el tutor que tenemos, el hombre al que nuestro presidente admira como punta de lanza de la cruzada global de la derecha extrema. A tal punto que le ha copiado sin pudor algunos latiguillos, como el de MAGA, el \u201chacer grande\u2026 otra vez\u201d, porque todo ha de ser grande. Las coincidencias entre ambos existen, qu\u00e9 duda cabe, y juntos forman una extra\u00f1a pareja. <u>Rara incluso por lo despareja<\/u>. Sin embargo, nada garantiza ah\u00ed la fidelidad o el amor eterno. Los que necesitan confirmar a diario que no hay nada m\u00e1s fuerte que su voluntad o su capricho son seres volubles, inconstantes. Hoy me gust\u00e1s, ma\u00f1ana no me gust\u00e1s. Preg\u00fantenle a Sheinbaum. <\/p>\n<p>\u200bEstamos a merced del humor de Donald Trump. Es un presidente dispuesto a hacer sentir el peso de Estados Unidos m\u00e1s all\u00e1 de sus fronteras y tu suerte puede depender de un factor tan inestable como la direcci\u00f3n del viento: si le gust\u00e1s o no. La comunidad internacional sigue sus gestos sumida en la incertidumbre. Se entiende. Parece un hombre en el que sus apetitos se imponen a cualquier consejo que pueda dictarle la raz\u00f3n o el m\u00e1s calificado comit\u00e9 de expertos. El lunes dijo que podr\u00eda ordenar ataques militares contra narcotraficantes en suelo mexicano. La presidenta de M\u00e9xico, Claudia Sheinbaum, que ven\u00eda haciendo cintura para mantener una buena relaci\u00f3n con \u00e9l a pesar de sus diferencias ideol\u00f3gicas, rechaz\u00f3 la supuesta ayuda. \u201cLa \u00faltima vez que Estados Unidos vino a M\u00e9xico con una intervenci\u00f3n se llev\u00f3 la mitad del territorio\u201d, dijo. Conviene no tomar la advertencia de Trump a la ligera. La hizo en medio de un fuerte despliegue militar norteamericano en aguas del Caribe, donde ya hundieron unas veinte lanchas, presuntamente del narco, con m\u00e1s de ochenta muertos. El l\u00edder republicano aludi\u00f3 adem\u00e1s a los disturbios de la marcha opositora del s\u00e1bado pasado en el Z\u00f3calo, y dijo que su pa\u00eds vecino tiene problemas graves. \u201cNo estoy contento con M\u00e9xico\u201d, remat\u00f3. Esta frase dice mucho de Trump. El magnate habla como si el universo hubiese sido creado con el fin de satisfacerlo: Dios hizo los cielos y la tierra en seis d\u00edas y descans\u00f3 el s\u00e9ptimo para su exclusivo solaz. Todos conocemos a alguien as\u00ed. Es el que toma el \u00faltimo s\u00e1ndwich de miga como si le perteneciera de pleno derecho, se enoja si no les das el pase de gol y alimenta su ego con la demanda constante de elogios. El problema llega cuando estas personas alcanzan posiciones de poder. No solo hay que evitar importunarlas, sino que es necesario mantenerlas contentas. Todo para eludir la reacci\u00f3n que sobreviene cuando algo no les gusta. Inspiran un temor reverencial. Los argentinos tenemos ejemplos cercanos. M\u00e1s de uno. A Trump, y a otros como \u00e9l, no le gustan los opositores, que lo contradicen, ni las instituciones, que ponen l\u00edmite a su voluntad Para afianzar la fantas\u00eda de que son el centro de la Creaci\u00f3n, estos personajes necesitan acumular poder y rodearse de adulones que est\u00e9n dispuestos a que su l\u00edder los humille a cambio de los privilegios de pertenecer al entorno. El ego del susodicho nunca llega a colmarse, por mucho que se lo alimente, y eso genera un c\u00edrculo vicioso que lleva la alienaci\u00f3n general hasta l\u00edmites impensados. En el discurso de Trump, que suele ser un collage de frases hechas, el \u201cno estoy contento con\u2026\u201d es un cl\u00e1sico. Lo aplica a un pa\u00eds, como Canad\u00e1; a una persona, como Vladimir Putin; o a un hecho, como la guerra en Ucrania. A m\u00ed la expresi\u00f3n me remite al berrinche de un chico empacado al que no le gusta la sopa y no est\u00e1 dispuesto a tomarla. Pero cuando sale de la boca del presidente de los Estados Unidos es m\u00e1s que un simple pataleo contra una realidad que no se cuadra ante sus deseos. Es una amenaza con un destinatario concreto. Su descontento tiene consecuencias.La frasecita puede parecer un detalle menor, pero se me hace que son muchas las democracias que hoy est\u00e1n asediadas por l\u00edderes que padecen el s\u00edndrome del \u201cno estoy contento\u201d. Los analistas se rompen el seso para descularlos a la luz de la ciencia pol\u00edtica, pero quiz\u00e1 la raz\u00f3n de buena parte de lo que hacen obedece a esa pulsi\u00f3n de sentirse los reyes del universo y tomar el mundo como su patio de juegos. El tipo que espera que aquello que no le gusta se rinda ante su voluntad suele ser el mismo que toma sin mayores miramientos todo lo que le gusta. No es extra\u00f1o, entonces, que estos l\u00edderes extremos de uno y otro signo se muevan entre sus cong\u00e9neres como tiburones en medio de un cardumen de cornalitos y engullan a piacere lo que encuentran a su paso. Es lo que Trump ha hecho cuando lo han dejado, tanto en el mundo de los negocios como en el de la pol\u00edtica. Por eso nada lo desestabiliza m\u00e1s que las revelaciones que lo vinculan con el delincuente Jeffrey Epstein, que reclutaba mujeres j\u00f3venes, incluso menores, para abusar de ellas y entregarlas a gente del poder. Por los antecedentes, resultan muy veros\u00edmiles. A Trump, como a Putin y a otros tantos como \u00e9l, no le gustan muchas cosas. En especial, todo lo que no lo confirma en su presunci\u00f3n de ser un superhombre. Por eso no le gustan ni los opositores, que lo contradicen o lo cuestionan, ni las instituciones, que ponen l\u00edmite a su voluntad de ir contra aquello que no le gusta y de tomar sin cortapisas aquello que le gusta. Groenlandia, por caso. El problema de fondo de todos ellos es que \u201cno est\u00e1n contentos\u201d con la mera idea de una oposici\u00f3n, y ese es el coraz\u00f3n del peligro que representan para la democracia: el opositor es un enemigo al que hay que quitar de la escena. Nos guste o no nos guste, Trump es el socio o el tutor que tenemos, el hombre al que nuestro presidente admira como punta de lanza de la cruzada global de la derecha extrema. A tal punto que le ha copiado sin pudor algunos latiguillos, como el de MAGA, el \u201chacer grande\u2026 otra vez\u201d, porque todo ha de ser grande. Las coincidencias entre ambos existen, qu\u00e9 duda cabe, y juntos forman una extra\u00f1a pareja. Rara incluso por lo despareja. Sin embargo, nada garantiza ah\u00ed la fidelidad o el amor eterno. Los que necesitan confirmar a diario que no hay nada m\u00e1s fuerte que su voluntad o su capricho son seres volubles, inconstantes. Hoy me gust\u00e1s, ma\u00f1ana no me gust\u00e1s. 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