El cineasta italiano Tinto Brass murió este miércoles a los 93 años en Roma, reconocido internacionalmente como el gran maestro del cine erótico italiano y una de las figuras más transgresoras y polémicas del audiovisual europeo.
Sus películas eróticas y sexuales siempre sufrieron las mutilaciones de los jueces de la moral que controlaban las obras que llegaban al gran público en los años 70. A tal punto que él mismo se presentaba como el cineasta "más censurado de todos los tiempos".
El fallecimiento del realizador fue confirmado por sus familiares a través de un comunicado, en el que precisaron que la intención es celebrar los funerales de forma íntima.
Reconocido a nivel mundial por una filmografía de marcado carácter libertario, hedonista y abiertamente provocador, Brass no sólo desafió durante décadas los límites de la censura oficial, sino que convirtió gran parte de sus producciones en eje de grandes debates sociales y culturales.
Tinto Brass, con un grupo de actrices, al promocionar la película Fermo Posta (1995) en el festival de Venecia.
El ejemplo más evidente es "Calígula" (1979), con la que sacudió su época por sus escenas de orgías y que incluso fue denunciada por presunta necrofilia.
Cómo nació su nombre
El director nació el 26 de marzo de 1933 en Milán (norte) como Giovanni Brass, y adoptó de niño el seudónimo con el que pasaría a la posteridad en alusión al pintor Tintoretto.
El cine entró por sus ojos de niño, no con clásicos, sino con el cartel de "San Giovanni decollato" (1940) del cómico Totò.
Una de las escenas icónicas de la película Monella (1998).
La idea de dedicarse al Séptimo Arte empezó así a rondarle por la cabeza hasta que se lanzó a escribir un guión de una poesía de Prevert y presentarlo en la Cinémathèque de París, lo que le hizo llegar a una capital sacudida por la "Nouvelle Vaugue", donde entró en contacto con François Truffaut y Jean-Luc Godard.
Primero trabajó como montador en la Cinémathèque -su primer encargo fue un documental de Joris Ivens sobre Chagall- hasta que un día la directora le avisó que alguien lo estaba esperando en la recepción porque quería conocerlo. Era Roberto Rossellini.
Tinto colaboró con el maestro del Neorrealismo montado su cinta sobre La India y ayudándolo en la dirección de "Il generale Della Rovere" (1959) hasta que, con esta experiencia en sus espaldas, se lanzó a rodar su primera película: "Chi lavora è perduto" (1963).
Ya en su debut chocó contra la censura, que le obligó a cambiar el título a esta trama de jóvenes anarquistas y pasar del original "Quien trabaja está perdido" a una formulación considerada menos subversiva: "In capo al mondo" (En la cima del mundo).
Tinto y el sexo
El realizador enseguida expresó su interés por reflejar el mundo del sexo -la censura mutiló 29 de sus 30 películas- con la intención de exhibir al "hombre de verdad" desde sus pulsiones más íntimas, también a los más poderosos.
Salón Kitty, la película de Tinto Brass.
El ejemplo más claro de este deseo de reflejar a los gobernantes desde su alcoba lo pergeñó en una trilogía sobre el sexo y el poder que nunca completó: hizo "Salon Kitty" (1975), sobre un lupanar para jerarcas nazis, y también "Calígula" (1979), pero nunca llegó a rodar el cierre, una historia sobre los Borgia.
El tormento "Calígula"
Su visión del sádico emperador romano fue la que lo llevó a la fama por sus orgías, desnudos integrales y todo tipo de escándalos, que llegaron hasta una denuncia por una supuesta escena necrófila, mientras que el rodaje estuvo repleto de problemas y polémicas.
Las desavenencias surgieron entre las tres personas más decisivas de la obra: él, el guionista Gore Vidal y el productor Bob Guccione, fundador de "Penthouse" y partidario de realizar una cinta porno.
Malcolm McDowell, en Calígula.
"Calígula" reunió a algunos de los jóvenes talentos del momento, como Malcolm McDowell, Peter O'Toole y Helen Mirren, y también debía contar con Maria Schneider, ya famosa por "El último tango en París", pero fue despedida por desacuerdos con el vestuario.
Brass contaba que durante el rodaje la tensión fue tal que sufrió una intoxicación de nicotina. Desde entonces dejó los cigarrillos y se pasó al puro, un vicio que nunca abandonó.
Sin embargo, el cine continuó para Tinto y poco después llegaría una de sus películas más aclamadas y de mayor rédito económico, "La Chiave" (1983), la búsqueda de la identidad sexual en una pareja en pleno régimen fascista.
Aunque el cineasta siempre confesaba que su obra preferida había sido "L'Urlo" (1968), la historia de una novia a la fuga que escapa de su familia burguesa para sumirse en una vorágine libertina.
La actriz Anna Ammirati y Tinto Brass en la presentación de 'Monella'. Foto: EFE
Su fe por esta película fue tal que rechazó la oferta de dirigir "La naranja mecánica" (1971), que acabó en las manos de Stanley Kubrick. Aunque nunca se arrepintió.
Tinto tuvo dos hijos con la guionista Carla Cipriani, Beatrice y Bonifacio, y deja un largo legado de cine erótico y de batalla política con el antiguo Partido Radical, para el que hizo campaña por la libertad sexual con el célebre lema "Mejor un culo que una cara de culo", muestra de su inagotable sentido del humor.
Con información de EFE
D.D.
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