Si se trata de manejar los hilos de una narrativa, Wanda Nara (39 años) es de las pocas figuras mediáticas actuales que puede hacerlo. Con una carrera consolidada durante 20 años en televisión, que incluye la conducción de MasterChef Celebrity (Telefe) y otras producciones en Italia y la Argentina, portadas de revista, una empresa de maquillaje, música, dos libros infantiles, cursos online para triunfar en la vida, además de sus escándalos mediáticos en redes sociales, ahora la mayor de las hermanas Nara se embarcó en una nueva aventura: el cine.

¿Querés ser mi hijo?, coproducción argentino-uruguaya con la dirección de Hernán Guerschuny y el debut cinematográfico de Wanda Nara como actriz protagónica, se estrena el próximo jueves 22 de octubre en gran parte de las salas argentinas.

Esta comedia romántica es una adaptación de un filme mexicano que sigue la historia de Lucía, una mujer de 40 años que regresa a su departamento de soltera luego de separarse de su pareja (Jean-Pierre Noher). Conoce a Javi, su vecino, un chico sensible mucho más joven que ella, interpretado por Agustín Bernasconi (de 29 años).

A pesar de la tensión amorosa entre los dos, Javi se vuelve clave en la carrera profesional de Lucia al hacerse pasar por su hijo, a quien lleva un fin de semana a la casa de campo de su futuro jefe donde será evaluada para un puesto ejecutivo en un canal deportivo.

Wanda, en los exteriores del hotel Le Bibló de Montevideo rodando la película "¿Querés ser mi hijo?". Foto: Prensa Telefe

El largometraje se hizo en tan solo tres semanas en Montevideo, Uruguay, donde se permite que las filmaciones se extiendan hasta 12 horas.

A principios de mayo, Clarín viajó a la capital uruguaya para asistir a un día de rodaje de la producción que va a marcar un antes y un después en la carrera de la empresaria y conductora.

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El debut de Wanda Nara en el cine.

Cómo fue un día de filmación con Wanda Nara

De una orilla a la otra del Río de la Plata llovía el día en que se rodaron las escenas en la casa de campo. La locación elegida fue Le Bibló, un hotel boutique de dos pisos con un exterior de ladrillo y columnas blancas, ubicado en el barrio de Punta Carrasco.

La biblioteca del establecimiento fue usada para los interiores. En el nivel superior se recreó un living y abajo los técnicos, todos de origen uruguayo, se encargaron de la magia.

A diferencia del caos que se podría imaginar cuando se piensa en un set, el equipo trabajaba sin prisas y entre mate y mate para apaciguar el cansancio de las horas de trabajo.

Wanda Nara y Agustín Bernaconi interpretan a Lucía y Javi, dos vecinos, con diferencia de edad, que se enamoran. Foto: Prensa Telefe.

Primero apareció Agustín en el set, después Wanda, arropada por una bata de Hello Kitty, su dibujo animado preferido. Esa mañana estaba con tos y se rumoreaba que podía estar con gripe.

“Tengo texto como para hacer dulce de leche”, anunció la actriz por encima de los murmullos.

Para llevar a cabo la primera escena que iba a filmarse, en la que su personaje hablaba sobre fútbol con los hombres de la casa, la indicación que recibió de Pablo Ini, su ancla en el set y coach actoral, fue: “Sos un pibe más”.

“Me largué a llorar", reconoció la actriz sobre la primera vez que se vio vestida como la protagonista. Foto: Prensa Telefe.

Un personaje mediático coacheado como actriz

Wanda cumplía con las señalizaciones y bajaba las escaleras cada tanto a revisar la pantalla del director para evaluar su actuación y su apariencia, cuidada por su peluquero que le acomodaba las mechas rubias al final de cada escena. Más tarde, diría que tuvo que soltar el control sobre cómo podía verse su cara y su cuerpo en la pantalla grande.

A lo largo del rodaje, el coach se sentó junto al director, prestando atención a la performance de su actriz, negando con la cabeza en silencio si se llegaba a equivocar y subiendo y bajando las escaleras para clarificarle cómo encarar una emoción determinada.

Durante esa tarde, las escenas de la protagonista tuvieron más de cinco ensayos hasta grabarse. Ella veía, escuchaba y registraba todo. “Wanda impresiona. Tiene un ángel. La cámara la ama, es toda una actriz francesa. A mí me conmueve”, expresó Pablo en el jardín de la casona.

Ini, que lleva más de 25 años de docencia y fue formado por el Actor´s Studio, admitió sentirse sorprendido por la rapidez con la que Nara aprendió de su oficio.

“El otro día logró algo muy difícil para un actor y eso es contener las lágrimas. Yo siempre digo que cuando el actor llora, al público no le pasa nada, pero cuando un actor contiene una emoción, el público llora por él”, reflexionó.

Nara y Bernaconi en una de las escenas más conmovedoras de la película. Foto: Prensa Telefe.

Hace tres años le propuso a la empresaria hacer una película. Después de revisar varios proyectos que no les convencía a ninguno de los dos, finalmente llegó la posibilidad de hacer ¿Querés ser mi hijo?

Tras noches de ensayo, lectura en conjunto del guión y correcciones sobre la forma de hablar de Wanda, un viernes la actriz terminó de grabar Triangulo amoroso, la primera ficción vertical de Telefe, y el lunes siguiente ya estaba instalada en Uruguay.

Sin embargo, que Nara se dedicara a la actuación no significó que haya sacrificado sus otros trabajos. Jean Pierre Noher, que interpreta a su marido en la película, dio cuenta de eso.

“En uno de los primeros ensayos vi un auto que creía vacío. Adentro estaba Wanda con un sobrecito de Alikal y le hablaba a la cámara. Estaba grabando una publicidad en medio de todo el quilombo”, recordó el actor.

Noher, que tiene una carrera en el cine y el teatro desde hace más de 50 años -entre Argentina, Brasil y Francia-. contó cómo fue actuar con alguien que recién está dando sus primeros pasos: “Me sorprendió. Y tiene algo que no se puede adquirir y que evidentemente la gente compró de ella".

La otra Wanda Nara

A las 15.30 del último día de rodaje de la segunda semana, se llamó a un corte para almorzar. La tensión y la concentración que había en el set se disipó como una cortina de humo y volvió el bullicio de las voces, los pasos sobre la madera y los movimientos más libres, no tan contenidos por el temor a arruinar una escena.

Wanda Nara, Agustín Bernasconi y parte del equipo viajaron arriba de una van hasta un restaurante ubicado a cinco cuadras del hotel, donde más tarde se sumó a ellos Hernán Guerschuny.

Wanda, sobre el motivo por el que eligió "¿Querés ser mi hijo?" como su debut en el cine: "La película te hace replantear un montón de cosas". Foto: Prensa Telefe

“Wanda empezó como una tabula rasa. Me encontré con una persona que se comprometió desde el primer ensayo y que finalmente me hizo decir en voz alta ‘es una actriz del carajo'”, indicó Guerschuny, sentado en la punta de la mesa del establecimiento.

Con una extensa trayectoria en comedias románticas nacionales, que incluye los títulos Una noche de amor, Re Loca y 30 noches con mi ex, es la primera vez que Gueschuny pasó por el desafío de filmar con una producción y un elenco con mayoría uruguaya y una protagonista que tuvo una formación acelerada como actriz.

“Tengo sensaciones encontradas sobre filmar en Uruguay. Como argentino me da una pena tremenda cómo se liquidó una actividad que era muy rica, en la que surgían nuevas miradas todo el tiempo”, observó. Y agregó: “Pero acá en Uruguay me encontré con un lugar que es hermoso y trabajo con un equipo de gente talentosa, y que tiene buen humor".

Mientras esperaba su plato, un bife de chorizo con puré de papas, Wanda recordó la primera vez que se vio al espejo con la ropa de Lucía: “Me largué a llorar. La imagen me llevó a un momento de mi vida en el que estaba 'muy' vestida para complacer a un otro (no aclara si habla de Maxi López o de Mauri Icardi, o de otra persona) y que no era yo. Me vi, y me veía, muy señora”.

Lo que la llevó a decir que sí al proyecto fue que la historia fuera sobre el empoderamiento femenino: “La película te hace replantear un montón de cosas. Vi la versión mexicana con mi hermana (Zaira) y con mi hija de 11 años y nos quedamos reflexionando”.

Junto a ella, estaba sentado Bernasconi. Por aquel entonces, la dupla aún no había grabado las escenas de sexo y Wanda reveló que eso le daba nervios.

Para las escenas de sexo, Nara y Benasconi tuvieron una coach de intimidad. Foto: Prensa Telefe

"Vamos a tener un coach de intimidad porque son jugadas. Hay que estar cuidados y quedarnos tranquilos, para tener bien en claro qué permitimos que se vea y qué le permitimos al otro sobre nosotros”, explicó Bernasconi.

A las 18 el equipo estaba filmando la tercera escena de la jornada. Ya atardecía, pero en el interior de Le Bibló todo tenía un brillo dorado gracias a los reflectores ubicados afuera de la casona.

Wanda tenía en la mano una lata de una bebida energizante para continuar con el ritmo. Ya no tosía. Horas atrás la mediática había mirado confundida cuando le preguntaron en qué momento se permitía parar. “Estar haciendo actividades normales es mi terapia y mi forma de descansar", contestó.

Y detalló: "Yo ya de por sí me maquillo sólo para trabajar, entonces estar sin maquillaje, vestida cómoda o haciendo cosas comunes con amigos o con mi familia es lo que me saca de ese lugar”.

¿Su próximo proyecto en el cine? "Puede ser algo de terror, me parece más fácil", declaró, entre risas.

La actriz salió por última vez al jardín del hotel para hablar con la prensa. Sobre el vestuario de Lucía, Wanda se calzó su bata de Hello Kity cubriéndola del frío del otoño.

Pablo Ini sobre Wanda Nara: dice que parece "una actriz francesa". Foto: Prensa Telefe

A su lado está siempre su asistente Ann Cordoba, atenta a que saliera lo mejor posible para las cámaras de los celulares. La diva miró a la lente del aparato, "lista para su primer plano". Llevaba casi diez horas de filmación registradas por el cuerpo, pero sus ojos, de esa tonalidad entre pardos y marrones, aún brillaban.

"¿Terminamos acá?", preguntó, al final de la entrevista, sabiendo que su jornada y su ritmo en general no tienen freno definitivo. Siempre tiene algo en la mira.