LANÚS
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El partido en la Fortaleza terminó caliente por dos controversiales decisiones del árbitro, Pablo Echavarría, y el Var, a cargo de Adrián Franklin: un tremendo planchazo y un penal no sancionado.

Luego de un domingo donde todo el fútbol argentino habló de las polémicas en el Superclásico, el empate 1-1 entre Lanús y Gimnasia de Mendoza en la Fortaleza, también terminó con un árbitro señalado por sus controversiales decisiones en dos jugadas puntuales que reclamó todo el Granate: un brutal planchazo y un penal que tanto Pablo Echavarría, el árbitro del partido, como Adrián Franklin, el encargado del VAR, no vieron.
La primera polémica: el tremendo planchazo a Lobos
La primera polémica estalló en el cierre de la primera parte, minutos antes del 1-0 de Lanús. Nahuel Barboza fue a disputar una pelota con Gonzalo Lobos e impactó de lleno con los tapones contra la tibia de su rival. El árbitro inmediatamente le sacó amarilla y, pese a los reclamos de Lanús, no fue al VAR para revisar una posible expulsión. Efectivamente, era roja.
Luego del partido, Lobos mostró cómo le quedó la pierna tras el planchazo y se pueden ver las marcas del botín de su rival.
Así quedó la pierna de Lobos tras el planchazo de Barboza. Foto: @GranateMomento
La segunda polémica del partido: el penal que reclamó Lanús
Ya en el segundo tiempo, con el partido 1-1, Lanús pidió penal por este empujón a Alan Wlk en el área. El árbitro no cobró y tampoco lo llamaron del VAR para revisarlo.
Lanús y Gimnasia empataron en La Fortaleza y sumaron un punto que no le sirve a ninguno
Es habitué, por estas tierras, que antes de un partido decisivo para las aspiraciones de un equipo, se alcen frases como “a dejar la vida” o “con el cuchillo entre los dientes” en el vestuario. Lanús y Gimnasia de Mendoza se tomaron literal esas metáforas en la noche de La Fortaleza. Porque en un partido donde ambos equipos necesitaban ganar por sus aspiraciones -uno meterse en los playoffs del Clausura, el otro entrar a la Sudamericana por tabla anual-, las faltas tácticas y las detenciones constantes fueron protagonistas.
La luz apareció una vez por bando. Primero, en la jugada previa al entretiempo, a través de Gonzalo Lobos, que remató un córner tras un cabezazo inicial de Ronaldo Dejesús. Luego, a la mitad del complemento, con un blooper de Raúl Loaiza -en su primer encuentro después de dos años sin rodaje por una lesión- que significó un gol en contra para el 1-1 final tras una carambola.
La igualdad se mantuvo a pesar de los intentos mutuos por romperla. Así, tanto Lanús como Gimnasia sumaron un punto amargo de cara a lograr sus metas en esta recta final, por lo que se jugarán todo en la última fecha, mientras aguardarán por los pasos en falso de sus rivales directos.
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