FUERA DE JUEGO
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El costado más futbolero de Soledad, la debilidad de Leo y Diego: su pasión por jugar a la pelota, el superclásico que vive en casa con su pareja e hijos de River, el cambio del poncho y todo lo que “todavía no puedo procesar” de la noche del 10.

Posiblemente cuando hace 30 años irrumpió en el Festival de Cosquín revolucionando la mítica plaza Próspero Molina al revolear el poncho con apenas 15 años, jamás se imaginó que el destino la iba a ubicar en lugares tan preponderantes, incluso por fuera de la música.
Menos todavía podía pensar que con su nombre de pila alcanzaría para que se supiera que se habla de ella. Soledad, o La Sole, no necesita del Pastorutti que acompaña en su documento, tal como pasaba con Diego y pasa con Leo. Y justamente ella, con su potente voz, fue la banda de sonido de momentos mágicos e imborrables de los dos astros más grandes del fútbol argentino, la última vez hace apenas semanas, en pleno Monumental, cuando fue protagonista de la emotiva despedida de Messi de la Selección.
“Me encanta participar, sobre todo en un evento así, futbolero y popular. Siento que el fútbol, además del deporte más popular de Argentina, ya es parte de nuestro folklore. Por lo que nos genera”, teoriza con una gran sonrisa cuando arranca a charlar con Olé, un rato antes de la presentación oficial de su nuevo disco, Vale la pena.
-Hincha de Boca y de 9 de Julio de Arequito, vos de hecho sos bien futbolera.
-Sí, hincha de Boca y fanática de 9 de Julio, je. El tema es que mi marido y mis hijas son de River y él encima es de Belgrano, que es el otro equipo de Arequito... Así que es un clásico todo el tiempo.
-¿Sos de mirar los partidos? ¿Los padecés?
-Sí, sufro mucho y él también, por eso es como que no se habla esos días en que hay clásicos. Nos respetamos mucho, je.
-¿Se te escapa alguna puteada?
-(Sonríe con picardía). Sí, la verdad es que sí. A veces directamente apago el televisor, je. Si voy a la cancha no puteo porque sé quién soy y tengo mucho miedo de que alguien esté filmándome... No puedo. Pero lo vivo mucho, hago mis análisis, me gusta mucho la estadística y me gusta saber. Soy de buscar los goleadores, cómo salieron los partidos anteriores y esas cosas...
-¿Encontrás vínculos entre el fútbol y la música?
-Sí, todos los folkloristas jugamos al fútbol. En Cosquín siempre hay un partido entre los periodistas y los folkloristas. Ya no voy porque no me dejan, pero están buenísimos.
-¿Cómo que no te dejan? ¿Lo de la despedida de Maxi Rodríguez ya no se volverá a ver, entonces?
-De chica jugaba muchísimo con los amigos de mi primo y en esa época era una rareza. Era la única mujer. Ellos jugaban con botines y yo, descalza. ¿Sabés cómo me quedaban las piernas? Pero me encantaba. Siempre fue un deporte que me apasionó, pero en ese momento no existía la posibilidad de que una mujer jugara al fútbol y como en mi club, 9 de Julio, había tenis, hacía tenis. El tema es que de grande, de gira con la banda, siempre me prendía a jugar hasta que una vez me pegaron un pelotazo fuerte en la cara y me dijeron: “Che, no sé si vos tenés que jugar”, je.
-No daba que subieras al escenario con el ojo morado por un pelotazo, ¿no?
-No, caro. Pero con mis sobrinos, que tienen 5 y 10, juego muchísimo. O cuando en Navidad o Año Nuevo se arma el fútbol en el campo, me anoto seguro. Bah, en realidad, siempre me anoto en todos los deportes que haya aunque no sea muy buena, je.
-Y en el fútbol, ¿sos buena?
-No, malísima. Soy molesta y corro pero en la despedida de Maxi, por ejemplo, me pusieron a jugar mal perfilada y con la izquierda no pateo nada, je. Espero que ese día no hayan puesto puntajes en Olé. Fue un delirio porque canté el Himno y ahí, al toque, me corrí dos metros, me saqué un saco largo que tenía y abajo ya estaba vestida de futbolista. Me cambié las botas por los botines y salí a la cancha, je. Fue una situación muy loca y yo estaba enloquecida...
La Sole se puso los botines en la despedida de Maxi Rodríguez. Foto: JUAN JOSE GARCIA.
-¿Enloquecida porque por ahí te pusiste del lado de un fan, como le pasa a la gente con vos?
-Síííí. A Maxi no lo conocía tanto y nunca entendí por qué me llamó. Habrá sido porque canté Brindis con Maradona, pero me encantó ir y a partir de ahí tenemos una especie de amistad muy linda. Con él, con Leo Ponzio también. Ahora el capitán de Newell’s, Luca Regiardo, es de Arequito, ¿sabés? Siempre me gustó estar cerca de ese ámbito futbolero y que me llamen para jugar, más, je. Por eso aquel día estaba en un cumpleaños: jugando, en una cancha llena, al lado del Bati o tantos de esos que fueron mis ídolos.
La Sole y el sueño de cantar en la despedida de Messi
-Y el otro día en River, cantándole a Leo, tuviste otro cumpleañitos.
-Uff. Lo que pasa con Leo es que uno no puede dejar de pensar en la dimensión que toman estas cosas. Es lo mismo que con Diego: ellos llegaron a un nivel que no se puede describir, es incalculable. Son tipos que no pueden hacer otra cosa que ser Leo Messi o Diego Maradona. Y los admira todo el mundo, hasta el que no conoce de fútbol.
-¿Qué te pasó cuando te dijeron que ibas a cantar en la despedida de Messi?
-Me puse muy nerviosa. Porque tenía que estar a la altura de las circunstancias. Era un día triste, también. Fue difícil: era como un sabor agridulce porque se trataba de despedir a un tipo en un momento especial de su carrera, que no se fue porque está mal... ¡Si podría seguir jugando! Y eso es algo que le valoro mucho: que él haya decidido esto, terminar un ciclo, que también quizá tenga que ver con su papá... Es todo muy personal y se va mezclando.
-¿Te sentís identificada con Leo?
-Sinceramente, me siento muy identificada con el ser humano Messi. Con la persona, con el tipo que la tuvo muy difícil cuando arrancó por todos los problemas que padeció cuando era niño, que se fue a vivir lejos... Solo sabe de qué se trata el desarraigo el que lo ha vivido. Por eso sentía que más allá de ir a cantarle, de alguna manera era ir a abrazarlo, a decirle que no sabemos ni cómo agradecerle todo lo que nos dio. Aunque Leo sufre por esta situación, porque me pareció eso, tiene que saber que lo que nos dio es más que suficiente.
La Sole estuvo en la despedida de Messi. Foto Juano Tesone.
-Dijiste que estabas nerviosa, que había que estar a la altura... ¿Con toda la carrera que tenés sobre el poncho fue tan especial cantar en esa circunstancia?
-No tenía una mochila, tenía un mochilón. A veces hay gente que dice “che, vamos a hacerle un regalo” y si el regalo no es lo que el otro estaba esperando, es jodido... Empecé a cantar y estaba atrás de los fotógrafos, y como soy petisita no se me veía hasta que empecé a caminar y él me vio. Ahí sentí que estaba bien que fuera yo. Pasaron cosas maravillosas esa noche. Después, le di el micrófono para que hablar y me paré ahí, con todos los jugadores de la Selección, y en un momento pensé: esto es el meme de ‘señora, ¿qué hace usted ahí?’, ja.
-En ese momento también metiste cambio de campera por poncho...
-(Suelta la risa otra vez). Sí, Giay me dijo: “¿Hacemos cambio?”. Y yo no entendía. “¿Cambio de qué?”, le contesté. “Campera por poncho”, siguió. Y le dije que sí, no lo pensé mucho. Encima después lo miré y no se lo puso, estaba ahí muerto de frío, y le dije: “Ponételo”. Pero lo guardó porque quería dárselo a la madre... El árbitro también me pidió una foto y me regaló sus tarjetas, que quiero aclarar que no eran las de Messi sino otras. Pasaron muchas cosas muy locas que todavía no las puedo procesar. Lo único que puedo decir es que ese día, mas que un cumple, estuve viviendo el mejor sueño de mi vida.
La vez que compartió escenario con Maradona
-Cumpliste el sueño de los pibes porque estuviste con Maradona y con Messi. ¿Cómo se describe eso y cómo describís a esos dos genios del fútbol?
-Son dos personalidades muy distintas. El Diego, por ejemplo, ya se subió al escenario a bailar una chamamé la primera vez que me fue a ver, en el 97, en el Rex. Bailó, cantó, brindó, dijo cosas hermosas de mi hermana y mías... Y la vez de Brindis lo mismo, era el último tema, le pregunté si se quedaba hasta el final y se quedó. Y no solo que se quedó sino que después estuvimos en el camarín y contó un montón de anécdotas... Estaba muy feliz ese día. Y con Leo también tuve muchas oportunidades de estar. Me acuerdo que en la despedida de Maxi estábamos los dos en el banco y ni lo miré porque no quería molestarlo, je. Pero las pocas veces que estuvimos charlando me pareció súper humano, con los pies muy sobre la Tierra...
La Sole, única en lo suyo.
-Son únicos, como vos en lo tuyo.
-Son dos tipos que además del fútbol, se han entregado a su gente; que han entendido que ser una figura pública no es tan fácil y han tenido que lidiar con un montón de cosas. Mirá, creo que ser futbolista es hasta más difícil que ser cantante o artista porque es muy resultadista la cuestión. Por ahí pudiste haber jugado el mejor partido de tu vida, pero si lo perdiste sos un perdedor. Para mí no es así, pero sabemos que en la gente muchas veces pasa eso... Y también lo que me pasa con Diego y Leo es que veo a la Argentina, a las diferentes Argentinas, y me parece maravilloso todo lo que somos, con lo bueno y lo malo de todo.
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