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Stan Wawrinka, ganador de tres Grand Slams y ex 3 del mundo, se despidió del tenis a los 41 años. El suizo construyó una carrera extraordinaria en plena era de Federer, Nadal y Djokovic, a quienes consiguió derrotar en algunas de las finales más importantes de su trayectoria.

A los 41 años y tras 24 de carrera, Stan Wawrinka se retiró del tenis profesional. Su despedida fue en la primera ronda del ATP 500 de Basilea, donde cayó ante el checo Jiri Lehecka (21°) por 7-5 y 7-6 (2). Su último golpe fue, paradójicamente, el revés a una mano que lo convirtió en leyenda...
El resultado quedó en segundo plano. Ante un estadio que lo alentó durante todo el encuentro, la leyenda local recibió una prolongada ovación, recorrió la cancha para agradecer el cariño del público y se marchó por última vez como jugador profesional. Había elegido despedirse en su país, en el mismo torneo donde durante tantos años compartió protagonismo con su compatriota Roger Federer.
Así pegaba uno de los mejores reveses del circuito. (EFE)
Su retiro estaba anunciado desde diciembre de 2025, cuando confirmó que la temporada siguiente sería la última de su trayectoria. Lo que terminó fue una carrera que incluyó 16 títulos ATP, tres Grand Slams, una medalla de oro olímpica y la primera Copa Davis de la historia de Suiza.
El hombre que rompió el dominio de los gigantes
Wawrinka tuvo la particularidad de desarrollar sus mejores años durante una de las épocas más exigentes de la historia del tenis. Mientras Federer, Rafael Nadal, Novak Djokovic y hasta Andy Murray se repartían buena parte de los grandes títulos, el suizo encontró la manera de meterse entre ellos y conquistar tres torneos de Grand Slam.
Lo consiguió, además, con una estadística extraordinaria: en las tres finales derrotó al número 1 del mundo de ese momento. Primero superó a Nadal en el Abierto de Australia 2014; después venció a Djokovic en Roland Garros 2015 y repitió ante el serbio en el US Open 2016.
Paradójicamente, pese a semejantes conquistas, nunca alcanzó el primer puesto del ranking. Su mejor posición fue el tercer lugar, al que llegó en enero de 2014, después de su consagración en Melbourne.
También ganó el Masters 1000 de Montecarlo 2014, donde derrotó a Federer en la final. Con él había conseguido el oro olímpico en dobles en Pekín 2008 y, seis años después, compartió el equipo que conquistó la Copa Davis para Suiza.
La despedida de Wawrinka. (EFE)
Más allá de los trofeos, Wawrinka dejó una marca por su potencia desde el fondo de la cancha, su capacidad para competir contra los mejores y, especialmente, un revés a una mano que se convirtió en una de sus grandes señas de identidad.
Una despedida sin arrepentimientos
En Basilea, el suizo volvió a competir hasta el último punto. Lehecka consiguió el quiebre decisivo en el undécimo game del primer set y, después de un segundo parcial sin diferencias en el marcador, resolvió el tie-break por 7-2.
El checo reconoció que había sido una situación especial enfrentar a una figura de semejante trayectoria en su despedida. Para Wawrinka, en cambio, el momento representó el cierre de un camino que había comenzado en 2002.
"Lo único que quise durante mi carrera fue darlo todo, no tener remordimientos, luchar siempre y entregar el 100% en cada partido", expresó el suizo en declaraciones difundidas por la ATP.
Aunque ya no volverá a disputar torneos profesionales, todavía tendrá una celebración especial: el 19 de diciembre Wawrinka participará en Ginebra de un evento de despedida denominado One Last Backhand (el últio revés), en el que estarán figuras como Federer y Murray.
Será la última oportunidad de ver en acción a uno de los pocos jugadores que consiguieron discutirles los grandes títulos a los gigantes de su generación.
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