BOCA
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De aquella imagen en Córdoba que parecía arrancarlo de la semifinal a esta realidad que lo tiene adentro de la revancha. El capitán no se lo iba a perder...

El desarrollo de los hechos marcará que hubo señales. Incluso, desde la más pesimista, aquella imagen de Leandro Paredes sin poder disimular el dolor, en Córdoba, tras sentir el pinchazo que lo arrancó del partido ante Instituto y que parecía sacarlo definitivamente de la semi de Boca contra Vasco. Pero lo que vino después, incluso luego de ese "nos queríamos morir" que confesó Miguel Merentiel sobre el impacto inmediato en el grupo, fue todo en una misma dirección. Y lo que parecía imposible, ahora es más que posible...
Crónica de una recuperación milagrosa: Paredes, listo para llevar a Boca a la final
A diferencia de lo ocurrido en otra lesión, cuando había decidido bajarse por su cuenta del viaje a Paraguay para enfrentar a Recoleta también por la Sudamericana, esta vez Paredes eligió preferentemente actuar en silencio. No hubo declaraciones públicas ni posteos inmediatos en su redes. Tampoco hubo un parte médico oficial, sino uno difundido ( desgarro de grado dos en el isquiotibial derecho), acaso como para atenuar el impacto de lo que ya se sabía.
Los plazos habituales, cercanos a las tres semanas para este tipo de lesiones, parecían sentenciar su ausencia incluso en la revancha ante Vasco da Gama. Pero la derrota por 1-0 en la Bombonera en la semi de ida empezó a modificar el escenario. Y de la mano de eso, empezaron las otras señales, las que empezaron a cambiar el escenario Paredes.
El inicio de la esperanza
Desde ese momento, la recuperación empezó a jugar su propio partido. Ya el jueves empezó el operativo esperanza: se conoció que el volante se estaba sometiendo a un tratamiento con plasma rico en plaquetas, un procedimiento que el mediocampista ya había utilizado antes del Mundial de 2026, cuando atravesó una lesión muscular similar. El objetivo era acelerar los tiempos y agotar las posibilidades de estar disponible.
Paredes, entonces, empezó a dedicarle tiempo completo a la chance de volver antes de lo previsto. trabajó en su rehabilitación en Boca también contó con la asistencia de los kinesiólogos de la Selección en el predio de la AFA, en una rutina que es habitual para él y que combinó cuidados, seguimiento y una evolución que comenzó a alimentar el optimismo. Ya era una carrera contrarreloj y cada avance abría una nueva puerta.
La confirmación
Hasta que el sábado llegó la señal definitiva. Esa que sacudió al Mundo Boca. Paredes volvió a mostrarse con una pelota y el propio club difundió imágenes de sus movimientos en el campo de juego. Casi en paralelo, el capitán rompió ese silencio estratégico en las redes sociales con un posteo musicalizado con Me levanté, de Ulises Bueno. Todo un mensaje, claro que sí. Efectivamente, estaba de pie. Y en carrera.
Las imágenes, con trabajos de campo y ejercicios con pelota (bien activos y dinámicos), fueron la confirmación de que el capitán, efectivamente, ya estaba mentalizado en estar presente en el Maracaná, aunque todavía no garantizaban que estuviera en condiciones de jugar. El propio Arruabarrena mantuvo la cautela: reconoció las ganas del volante y su importancia para el equipo, pero dejó claro que la decisión dependería de los tiempos. Igual, dejó una frase sugerente: "Es difícil decirle que no".
Pero si hay otro dato que sostiene la ilusión está en la historia reciente del propio Paredes. No es la primera vez que el mediocampista desafía los pronósticos o acorta plazos para volver en un partido importante. Pasó después de un superclásico, pasó en el Mundial tras desgarrarse contra Católica, ocurrió incluso luego de la propia Copa del Mundo, cuando llegó tocado y a los tres días saltó a la cancha contra O'Higgins. Su umbral de dolor es alto. Y su capacidad de recuperación, también.
La última gran señal
Ahora, el desafío es distinto y el margen, mucho más corto. Mínimo. Al límite. Paredes llegará a la revancha con apenas 11 días de tratamiento de la lesión, muy por debajo del tiempo habitual de recuperación para un desgarro de esa magnitud. Pero Boca necesita remontar la serie ante Vasco y sabe cuánto puede cambiar su presencia en el funcionamiento del equipo. Pero a esta altura, nadie duda de que estará con sus compañeros en el Maracaná. De hecho, este domingo antes de viajar hizo gran parte del entrenamiento a la par de sus compañeros...
A esta altura, la única incógnita es desde qué lugar lo encontrará el inicio del partido del martes. Si de titular, comandando la remontada desde el inicio, o desde el banco, acaso como refuerzo de emergencia, por si el plan inicial no tiene un efecto inmediato. Pero que el Vasco, sus jugadores y hasta los hinchas ya puedan empezar a palpitar esa certeza, sin dudas que es la mejor señal, acaso la última y más importante: Paredes se levantó. Y ahora, quiere meter a Boca en la final... ¿Quién le puede decir lo contrario?
RIO DE JANEIRO (ENVIADO ESPECIAL)
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