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Alerta en el fútbol inglés: el 94% de los clubes de las principales divisiones terminó con pérdidas la última temporada

Un informe de un organismo creado por el Gobierno británico advirtió sobre la fragilidad financiera en las cinco categorías inglesas.

    Mientras el foco está puesto en qué sucederá con el Manchester City, culpable de un sinfín de infracciones financieras, un informe hecho por el IFR (Regulador Independiente del Fútbol), organismo creado por el Gobierno británico, puso en alerta a todo el fútbol inglés: más del 94% de los clubes de las principales divisiones de allí terminaron con pérdidas la última temporada.

    Según esta investigación hecha por el organismo que tiene como fin supervisar, proteger y regular la sostenibilidad financiera y la gobernanza de todos los clubes integran las cinco primeras divisiones del fútbol masculino inglés, las instituciones más afectadas son las de las categorías menores, aunque la Premier tuvo también un crecimiento importante en cuanto a sus pérdidas.

    De arriba para abajo, el informe menciona que en la temporada 2021-22 el déficit medio por club de la Premier rondaba las 20 millones de libras. Para 2025-26, esa cifra ascendió a 44 millones, más del doble en apenas cuatro temporadas. Aun así, el dato requiere una distinción importante: esas pérdidas representan aproximadamente entre el 10% y el 20% de los ingresos de los equipos de la máxima categoría. Es decir, aunque el rojo es considerable en términos absolutos, la capacidad económica de estas instituciones les permite absorberlo con mayor facilidad que a muchas otras del Ascenso inglés.

    El problema tampoco se limita a los resultados anuales. El informe señala que el 20% de los clubes de la Premier tiene pasivos superiores al valor contable de sus activos, una situación conocida como insolvencia técnica. Esto significa que, según sus balances, sus obligaciones económicas superan el valor registrado de los bienes y recursos que poseen. La valoración de sus futbolistas puede mejorar esa fotografía, por lo que este indicador no equivale automáticamente a un riesgo de quiebra inminente.

    Ahí, destaca el informe, hay una cuestión importante: la mayoría de los clubes de la Premier reciben dinero de sus propietarios. Como es el caso del City a través del City Group y los petrodólares, o el del Chelsea con el Clearlake Capital estadounidense, por citar ejemplos. Sin embargo, según las respuestas recabadas por el organismo, el 29% de los clubes consultados en el informe no podría mantenerse en funcionamiento durante más de 30 días sin nuevas aportaciones de sus dueños, mientras que el 66% no resistiría más de 90 días. Además, 76 de las 112 entidades analizadas en el apartado específico sobre planes de contingencia carecían de una estrategia para afrontar una interrupción de esa financiación.

    El Arsenal, vigente campeón de la Premier League.

    Como antecedentes de los riesgos que supone esta dependencia económica, el regulador menciona los casos recientes del Sheffield, el Derby County y el Wigan Athletic.

    “Las consecuencias -de una posible desaparición- afectan no sólo al equipo y a sus aficionados, sino también a toda la comunidad y a la economía local”, se remarca en el informe, en el que también se señala la importancia del “compromiso de proteger a los clubes como activos sociales y culturales de gran valor”. Un punto que justamente se menciona permanentemente en la Argentina a la hora de debatir el tema de las SAD (Sociedades Anónimas Deportivas).

    Asusta más el dato cuando se habla de tiempos. El 66% de los clubes (la mayoría del Ascenso) reconoce que no podría mantener la actividad durante más de 90 días sin nuevas aportaciones de sus propietarios y el 29% no alcanzaría los 30 días. Cualquier imprevisto en su operativa puede resultar fatal para estos clubes. Ni qué hablar descensos de categoría.

    Los más afectados: desde el Championship (Segunda División) para abajo


    Si las pérdidas de la Premier llaman la atención por su magnitud, la situación del Championship resulta más preocupante cuando se compara con los ingresos disponibles. La segunda categoría inglesa registraba un déficit medio de 11 millones de libras por club en 2021-22. Después de mantenerse relativamente estable, entre los 11 y los 13 millones, durante varias temporadas, el promedio trepó a 22 millones en 2025-26.

    La diferencia fundamental está en el peso de esas pérdidas: equivalen aproximadamente al 59% de los ingresos de los equipos. Por lo tanto, los clubes de esta división cuentan con un margen mucho menor para absorber resultados negativos sin recurrir a financiación externa.

    Una de las principales causas de este desequilibrio es la brecha económica entre la Premier League y la Championship. Según el informe del IFR, durante la temporada 2025-26 los clubes de la máxima categoría podían recibir hasta 17 veces más dinero en distribuciones nacionales que los equipos de la Segunda División que no percibían pagos compensatorios por descenso. Incluso frente a los clubes de la Championship que sí recibían esas ayudas, la diferencia seguía siendo considerable: los ingresos por esta vía podían ser hasta cinco veces superiores para un equipo de la Premier.

    Este desequilibrio genera un incentivo para gastar por encima de las posibilidades reales. Los clubes de la Championship saben que alcanzar la Premier supone un salto económico extraordinario, por lo que muchos elevan sus presupuestos deportivos para intentar ascender. Al mismo tiempo, deben competir con instituciones que descendieron recientemente y todavía cuentan con recursos adicionales.

    Hully City, último campeón del Championship. (Reuters)

    La diferencia también se refleja en los salarios. Los clubes del Championship que no reciben pagos compensatorios destinan, en promedio, el 84% de sus ingresos a remunerar a sus futbolistas. En los equipos que sí perciben esas ayudas, la proporción es del 57%.

    El resultado es una carrera por conseguir el ascenso que puede comprometer la estabilidad financiera de quienes no logran el objetivo. Según las estimaciones del IFR, subir a la Premier permitiría incrementar los ingresos totales de un club en un 376%, una recompensa que ayuda a explicar por qué tantas instituciones asumen riesgos económicos importantes.

    Las dificultades también se extienden a la tercera y cuarta categorías, donde los clubes disponen de recursos considerablemente menores.

    En la League One, el déficit medio pasó de 2,4 millones de libras en 2021-22 a 7,5 millones en 2025-26, más del triple en cuatro temporadas. Las pérdidas ya representan más del 65% de los ingresos de los equipos, una proporción que deja poco margen para afrontar imprevistos.

    En la League Two, la cuarta categoría, el promedio también aumentó con fuerza: pasó de 600.000 libras a 2,7 millones durante el mismo período, más de cuatro veces el nivel inicial. En este caso, el déficit supera el 40% de los ingresos.

    Aunque los montos son inferiores a los de la Premier y la Championship, el impacto puede ser mucho más severo. Los clubes de estas divisiones tienen menos posibilidades de compensar los números negativos mediante derechos audiovisuales, acuerdos comerciales o ingresos extraordinarios. Por eso, una pérdida relativamente pequeña en comparación con la de un equipo de la máxima categoría puede representar un problema mucho más difícil de resolver.

    El informe también identifica una situación delicada en materia patrimonial: más del 60% de los clubes de la English Football League (EFL), que reúne a las tres divisiones inmediatamente inferiores a la Premier, y de la National League (Quinta División) presenta pasivos superiores al valor contable de sus activos. Incluso al considerar el valor de mercado estimado de los planteles, el 46% de los clubes de la EFL seguiría teniendo patrimonio neto negativo.

    Qué propone el IFR como solución

    Para revertir esta situación, el IFR propone un programa de seis líneas de actuación que incluye revisar el reparto de ingresos entre categorías, reducir las pérdidas y reforzar la gestión de los riesgos financieros. El organismo también reclama mejoras en la gobernanza de los clubes, especialmente en la National League, y plantea que las instituciones tengan en cuenta la opinión de sus hinchas y avancen en materia de diversidad. Entre sus iniciativas regulatorias, prevé establecer un sistema de licencias completas para los clubes hacia mayo de 2030, con requisitos destinados a mejorar su solidez financiera y reducir los riesgos para el conjunto del fútbol inglés. El informe se encuentra todavía en fase de consulta y sus conclusiones definitivas están previstas para comienzos de 2027.

    De todos modos, vale aclarar que el informe no sostiene que la Premier League esté a punto de quebrar ni que todos los clubes con pérdidas vayan a desaparecer. Su advertencia es más amplia: el fútbol inglés genera una cantidad extraordinaria de dinero, pero una parte importante de sus instituciones no consigue sostener sus gastos sin recurrir a los propietarios, acumular deudas o asumir riesgos financieros cada vez mayores.

    El desafío, por lo tanto, será encontrar un equilibrio entre la ambición deportiva y la estabilidad económica. Porque, aunque el éxito internacional de la Premier League convirtió al fútbol inglés en una potencia comercial, esa riqueza no se distribuye de manera uniforme y tampoco garantiza que los clubes que integran el resto de la pirámide puedan sobrevivir sin dificultades.