RIVER
Agregar Olé en
En un chat con su esposa, el Huevo anticipó su grito en la victoria de River.

Primero lo anunció en un chat. Después lo cumplió en la cancha.Marcos Acuña abrió el marcador para River y, apenas convirtió, apareció una historia de Instagram que le agregó un condimento especial al gol: Julia Silva, su esposa, compartió una conversación privada en la que el Huevo había anticipado lo que terminaría pasando. Sí, lo había prometido.
Foto: FOTOBAIRES
El ida y vuelta tuvo reclamo en broma, memoria futbolera y una confianza que terminó siendo premonitoria. “¿Podés meter un gol? Ya no me acuerdo cuándo metiste uno”, le escribió Julia. Acuña respondió entre risas: “Jajaja, San Lorenzo”. Pero ella no se conformó: “Mil años pasaron”. Y ahí llegó la frase que, después, cobraría otro sentido: “Hoy es el día”. Dicho y hecho. La gracia estuvo en el contraste: mientras ella le recordaba la sequía, él se animaba a ponerle fecha al próximo festejo. Y eligió justamente este partido.
La premonición de la esposa de Acuña sobre el gol.
Porque el Huevo no necesitó demasiado para transformar esa respuesta en realidad. Gonzalo Montiel inició la acción con un pase para Ángel Correa, que leyó el movimiento de Acuña y lo asistió. El lateral apareció adentro del área, definió y puso en ventaja a River. De sus dos remates, uno terminó en gol. Y no fue cualquier gol: fue el que abrió el partido y le dio un cierre perfecto a aquella charla que su esposa compartió.
Más allá de la coincidencia, su actuación también explicó por qué es uno de los referentes del equipo. Acuña empujó siempre desde la izquierda, buscó profundidad y trató de quebrar líneas con pases diagonales, ya fuera para generar espacios o para atacar los que encontraba. Y cuando tuvo que defender, respondió con la firmeza habitual: fue importante en los mano a mano y ganó todos los quites que disputó.
Foto: FOTOBAIRES
Incluso sobre el final volvió a participar en una acción de ataque que River terminó desperdiciando, en otra muestra de la poca contundencia que exhibió en los últimos metros. El Huevo estuvo ahí, insistiendo hasta el cierre. Pero esta vez su partido no quedó resumido únicamente en el despliegue o la jerarquía: también hubo gol, promesa cumplida y una historia familiar que le dio otro sabor a la conquista. Julia había pedido uno. Marcos le contestó que era el día. Y acertó.
Todavia no hay comentarios aprobados.