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Reto a la Gloria: el desafío de Boca, entre la Copa y un rival de riesgo como Instituto

El Xeneize tendrá en Córdoba, ante el puntero de la Zona A, una prueba de fuego para ver si le da el cuero para pelear por todo.

    Pasaron 1319 días, más de 188 semanas, más de 43 meses, más de tres años y medio. La última vez que Boca salió campeón, el técnico era Hugo Ibarra, y ese día, el 1 de marzo de 2023, el dólar valía 204 pesos. Pasaron, en orden cronológico, Jorge Almirón, Diego Martínez, Fernando Gago, Miguel Russo y Claudio Ubeda sin que las vitrinas se abrieran para hacerle lugar a un nuevo trofeo.

    En el medio, Boca sufrió un derrotero de desgracias que profundizaron más la sequía de títulos: desde la eliminación ante Alianza Lima, la derrota en la final de la Libertadores 2023 ante Fluminense o el empate vergonzante frente a Auckland City, un equipo semi amateur, en el Mundial de Clubes 2025.

    Pero todo ese escenario negativo contrasta fuertemente con el presente de un Boca que renovó objetivos y prestaciones desde la llegada de Rodolfo Arruabarrena a mediados de año. El Vasco cambió el estado de ánimo y recompuso el aura ganadora del equipo, que este semestre está encaminado en todas las competencias para que la racha sin campeonatos finalmente termine. Y en este marco, cada partido lleva la categoría de final, con un Arruabarrena en modo malabarista, que acomoda el equipo según el rival, la exigencia, las ausencias por lesiones o suspensiones, mientras mantiene todos los platitos en el aire como si fuera el técnico de Cirque du Soleil.

    El Vasco cuida algunos jugadores para la semi (Prensa Boca)

    Así, se mantiene peleando la Sudamericana (juega el martes la ida de semifinal ante Vasco da Gama), la Copa Argentina (aguarda el partido ante Banfield por la semifinal, el 14/11), mientras juega sus fichas en el torneo local, en carrera en el Torneo Clausura y en la Tabla Anual, un objetivo que parecía lejano pero que después del último fin de semana tiene a Boca a tiro de la punta.

    En ese contexto, Arruabarrena decidió guardar más de lo que hubiese querido. Es que la ida ante el Vasco da Gama del próximo martes exige un sacrificio, y a eso se somete Boca en un partido de alto riesgo ante Instituto en su casa, un rival que fue una de las sorpresas del torneo, que marcha puntero en la Zona A.

    Pero el Vasco está lejos de regalar el partido: pondrá un equipo poderoso, pese a las ausencias. Con una delantera temible (Flores, Enner Valencia y Villa), y un mediocampo sin Paredes, Ascacibar y Velasco (lesionado), pero con Delgado bancando la parada, más los chilenos Alarcón y Palacios, dos jugadores que son un ejemplo de lo que el entrenador de Boca produjo puertas adentro. El recuperar jugadores que parecían casi de descarte, pero que en las últimas semanas dieron un paso al frente con buenas actuaciones desde el banco, pero que esta tarde tendrán que dar otro salto evolutivo en su rendimiento.

    Leandro Paredes en su llegada a Córdoba. (Prensa Boca)

    La defensa es un tema ne sí mismo. La única certeza es la vuelta de Álvaro Montero al arco, y lo demás está todo por verse. Desde el lateral derecho (no jugaría Lozano, pero no se sabe si su lugar lo ocupará Gorosito o Braida), la zaga central (jugaría Di Lollo, pero su acompañante se define entre Pellegrino y Figal) y en el lateral izquierdo jugaría Blanco.

    Como fuere, Instituto será otra prueba de fuego para un equipo que, hasta acá, le dio el cuero para pelear todo. Reto a la Gloria, capítulo 1000.