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El mediocampista debió ser reemplazado en el último partido con Unión y este lunes en la vuelta a los entrenamientos se supo la gravedad de la molestia que sufrió.

Boca recibió una mala noticia en el arranque de una semana clave: Alan Velasco sufrió un desgarro en el aductor de la pierna izquierda durante el 3-0 a Unión y Rodolfo Arruabarrena lo pierde justo cuando empieza a jugarse la definición del año. El Vasco ya había adelantado la lesión después del partido. Ahora, con el diagnóstico confirmado, deberá resolver una ausencia que afecta tanto al equipo titular como a sus posibilidades de rotación.
El mediocampista se perderá al menos tres partidos y podrían ser cuatro, aun si la recuperación marcha bien. No estará ante Instituto, el viernes 9, en la ida de la semifinal de la Copa Sudamericana contra Vasco da Gama, el martes 13, ni frente a Talleres, el sábado 17. Para la revancha en Brasil, prevista para el martes 20, llegaría muy justo. Su evolución marcará si puede estar disponible para ese encuentro: hoy, su regreso no tiene una fecha asegurada.
Un freno para Velasco en su mejor momento en Boca
El golpe tiene un peso especial para el entrenador. Alan venía en alza, se había ganado el puesto y era uno de los jugadores importantes del funcionamiento del 11. Con Arruabarrena volvió al ruedo, recuperó protagonismo y pasó a ser titular. La lesión interrumpe ese crecimiento y obliga al DT a modificar una estructura que había encontrado respuestas.
Además, la baja se suma a la de Tomás Belmonte, operado de los meniscos la semana pasada. Son dos opciones menos en el mediocampo para un tramo en el que Boca necesitará de todos. La cercanía entre los compromisos del Clausura y la serie con Vasco exige administrar las cargas y empezar a repartir minutos, algo que el Dt ya venía haciendo. Cada ausencia reduce ese margen.
Velasco venía en alza, siendo titular en el 11 del Vasco (EFE).
Palacios o Villa: los nombres para reemplazarlo
Ahora deberá elegir quién ocupa el lugar de Velasco. Carlos Palacios y Sebastián Villa aparecen entre las alternativas, con el chileno como una opción para sostener la asociación por dentro y el colombiano como una variante de desequilibrio por afuera. La decisión no pasa sólo por reemplazar un nombre: también por conservar el funcionamiento de un equipo que viene creciendo.
Boca llega a la recta decisiva con confianza, pero el Vasco pierde una pieza que se había afirmado. Y deberá encontrar respuestas mientras espera que la recuperación de Alan le permita volver a contar con él.
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