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El arquero se emocionó al referirse a la despedida del Diez, habló del "dolor" después de la final ante España y de cómo encaran el liderazgo ante las nuevas camadas que están acoplándose con ayuda de los más grandes.
Dibu Martínez habló luego del triunfo de Argentina ante Burkina Faso en el Monumental
No sólo la traición duele hacia atrás como cantó el Indio. Las despedidas también lo hacen. Le pasa al que se despide y al que queda atrás. Que la pasa, casi siempre, peor. El que se va sigue consigo mismo pero el otro no. Sabe que verá ir al otro y entonces sueña con anclarse al presente, aferrarse al momento exacto en el que todo está por concluir pero todavía no lo ha hecho. Ese instante, horas o milisegundos, en los que parece haber tiempo para algo más. Un último abrazo. Una última lágrima antes de que la sensación de desamparo se hospede definitivamente en el cuore, sin fecha de desalojo.
El martes 6 de octubre habrá millones en la misma situación. Exactamente 85.018 personas en el Monumental. Fuera de los límites geográficos del Liberti, esa misma cifra pero con tres ceros más quizás hasta quede corta. Lionel Andrés Messi dejará la Selección. Sí: Messi no estará más. Ya dejó la cinta de capitán, liberará la #10, será a partir de que finalice el amistoso ante Benín un hincha más. Pero una porción muy pequeña de esa masa incalculable de feligreses de Leo tendrá una oportunidad de estar con él, de abrazarlo, de tenerlo feliz: sus -hasta el martes- compañeros.
Dibu en el Monumental (REUTER).
“Obviamente intenté colaborar lo más posible, lo sabe. Siempre hablamos de eso y fue, creo, uno de los mayores honores que tengo de mi carrera: tratar de ayudarlo a él a conseguir lo que él tanto deseaba, porque es el mejor jugador de la historia. Me siento parte de eso y, gracias a Dios, el martes quiero disfrutar y quiero verlo sonreír”.
Emiliano Martínez compartió 55 partidos con Leo, cinco finales -cuatro de ellas, ganadas- y lo une al capitán una relación profunda. Que marcó a ambos: no es casual que Messi haya citado que Dibu no le había “hecho upa” a su hija Ava en la charla técnica previa a la final de la Copa América 21 en el Maracaná. Ya para ese entonces las almas habían hecho match.
“¿Si pude charlar algo estos días con él? Sí, hablamos, hablamos. Viene el domingo a la noche, hacemos un asado en el predio con él y nada, trataremos de mimarlo lo poco que le queda”, le respondió a Olé el arquero que sumó una nueva valla invicta que lo dejó a apenas dos de alcanzar el récord de 47 invictas de Sergio Romero, aunque en menos partidos.
“Siempre el arco en cero es importante, es algo que vengo buscando ahora para seguir exigiéndome… Y es lindo ver chicos debutar y jugar con esta camiseta”, razonó en voz alta el subcapitán de la Mayor detrás de Cuti Romero, ya como líder de esta nueva camada que verá a su ídolo viajar definitivamente al póster.
“Va a costar de por vida”, pensó en voz alta el arquero que, lookeado de rosa, fue ovacionado por las dos cabeceras de ese mismo Monumental que en horas albergará el último partido de Messi. Un rosarino que no sólo dejará su dorsal, sino también el legado que deberán abrazar los nuevos guías de las camadas emergentes. “Es algo que deja un pozo muy grande, pero hay chicos que tienen personalidad en esta cancha”, admitió el neo líder. Transmitiendo, de ese modo, la tranquilidad necesaria a quienes han comenzado a ganar regularidad en la Mayor.
“Somos un grupo que acoplamos rápido (a los nuevos futbolistas). Ellos están entrenándose muy bien. Scaloni no regala nada y los ve bien, y los pone. Y es mérito de ellos. Es cuestión de tratar de seguir así, jugar lo mejor posible y adaptarse a esta Selección”, bajó línea tras la victoria ante la Sub 23 de Burkina Faso, el segundo partido de la fecha FIFA y el último antes de ese puente de 90 minutos entre lo que fue y lo que vendrá. Que incluso a él le generó una extraña sensación interna.
Dibu, ante Burkina Faso (Marcelo Carroll).
“Es diferente. Los primeros días eran como mucho jóvenes, ¿entendés? Pero no ahora, después de que estamos jugando partidos, la verdad, jugar con el país, la sensación, la gente, la música… Todo te lleva a un lugar que va más allá de los que se van: representás al país y a los chicos de este país, que la verdad que es lo más lindo que hay”, intentó explicar Dibu lo que está atravesando. Ese purgatorio extraño en el que están todos los futboleros identificados con Messi. Que verán partir a un símbolo de la resiliencia, de la lucha constante. Del éxito como brote del esfuerzo.
Y en eso anda Martínez, quien reconoció que el dolor post final ante España le “quedó mucho tiempo”, que en lo personal “necesitaba un cambio de aire en mi club” -en relación al pase de Aston Villa a Chelsea- pero que ahora en la Argentina se siente “bien, contento, con mucha energía”. Aunque, claro, con picoteo latente de una despedida que empieza a doler de a poquito.
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