CLÁSICO CORDOBÉS

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Zielinski y De Felippe: una amistad que trascendió al fútbol

Casi 30 años de relación, una ayuda que el ex combatiente de Malvinas nunca olvidó y un clásico cordobés que los pondrá frente a frente: la historia detrás del vínculo entre dos viejos conocidos que ahora serán rivales.

    Las vueltas de la vida. Las vueltas del fútbol. Una historia que comenzó a escribirse hace casi treinta años, en un momento de sus vidas en el que los dos se necesitaban mutuamente. Sin saberlo, claro, porque ninguno podía imaginar entonces que aquel vínculo iba a perdurar durante décadas, atravesar distintos clubes, caminos y etapas de sus vidas y carreras, y que algún día ese mismo fútbol que los unió los iba a parar en veredas opuestas.

    “El fútbol me ayudó a encarrilarme en la vida. Me dio la posibilidad de poder ser una persona normal, como cualquiera, después de haber vivido la Guerra de Malvinas...”. Para Omar De Felippe, ese regreso a una vida cotidiana gracias al fútbol, tuvo uno de sus primeros capítulos cuando r ecibió el llamado de Ricardo Zielinski para sumarse como su ayudante de campo en San Telmo.

    El Ruso acababa de asumir como entrenador de aquel equipo de la Isla Maciel, sin demasiados lujos y hasta sin cobrar, pero decidido a ayudar al club que lo había visto crecer. Necesitaba completar su cuerpo técnico, y ahí apareció Omar. “Me pidieron que le dé una mano al club, y yo le di una mano a él, que estaba sin laburo. Sabía que era un desafío y nos iba a servir a los dos”, contó.

    Y así, como una ayuda mutua, comenzó a forjarse una amistad que sobrevivió a los años, a los kilómetros y a todos los distintos caminos que fueron tomando sus carreras. San Telmo fue apenas el primer capítulo. Después vendrían otros clubes, encuentros y desencuentros. Hasta este domingo, en el clásico entre Talleres y Belgrano, cuando dos viejos amigos se encontrarán una vez más, pero separados por una línea de cal.

    Zielinski y De Felippe en San Telmo, 1999.

    El inicio de la historia en San Telmo

    Todo inicio de una historia tiene un dónde y un cuándo. Para encontrar el de esta hay que remontarse a 1998, en la Isla Maciel. San Telmo iniciaba aquella temporada 98-99 de la Primera B como el equipo con peor promedio de la categoría, motivo por el que Ricardo Zielinski decidió tomar la posta y convertirse en el DT con el mero objetivo de salvarse del descenso. Pero el entrenador, que hasta ese momento solo había tenido experiencia en Ituzaingó en la D, cumplió el objetivo con creces, y fue por más.

    Dentro de ese equipo de trabajo, el DT sumó a Omar De Felippe como su ayudante, quien tenía únicamente experiencia dirigiendo en las inferiores de Atlanta y Huracán, y se encontraba sin trabajo. En aquella campaña, no solo evitaron la pérdida de la categoría, también consiguieron una heroica clasificación a las semifinales del Reducido por el ascenso a la B Nacional, instancia en la que se topó contra un poderoso Temperley, y fue el fin del sueño.

    Pero esa experiencia conjunta se cortó bastante rápido: “Cuando nos salvamos del descenso, Julio Falcioni agarró Vélez y me pidió si podía llevarse a Omar. Le dije que sí". Con el Emperador, De Felippe pasó por Olimpo, Banfield, Colón y Gimnasia, con su principal rol siendo el análisis de pelota parada, según contó el propio Falcioni. Por su parte, el Ruso siguió haciendo su camino en el ascenso: Morón, Temperley, San Martín y All Boys, fueron algunos de sus pasos más destacados. Y si bien ese fue el fin de esa primera experiencia compartida, su amistad recién estaba empezando.

    Zielinski y De Felippe, 2025.

    Belgrano los quiso volver a juntar

    Pasaron los años, los clubes y las carreras. Cada uno hizo su camino, pero hubo una oportunidad en la que estuvieron muy cerca de volver a compartir un banco de suplentes. Fue en 2019, cuando Belgrano acababa de descender a la Primera Nacional y necesitaba reconstruirse para volver rápidamente a Primera División.

    La dirigencia del Pirata pensó en sus dos nombres. El Ruso ya tenía una historia fuerte con el club, donde había dirigido entre 2010 y 2016 y conseguido el ascenso a Primera en 2011; De Felippe, en cambio, llegaba con buen conocimiento la categoría y el buen vínculo con el entrenador. La idea era tentadora: volver a juntarlos, esta vez en el conjunto cordobés. Pero finalmente, no llegó a buen puerto: ninguno aceptó, y fue Alfredo Berti el entrenador que desembarcó en Alberdi.

    Zielinski y De Felippe, 1999.

    La posta en Atlético Tucumán

    Ya en 2021, Zielinski volvió a darle una mano a De Felippe. Esta vez, desde el banco de Atlético Tucumán. Después de tres años y medio al frente del Decano, el experimentado DT decidió cerrar su glorioso ciclo, en el que llevó al club al subcampeonato en la Copa Argentina 2017 y a los cuartos de final de la Libertadores 2018, la mejor actuación internacional de su historia. Pero antes de irse, recomendó a su viejo amigo para que tomara la posta, consciente de que podía darle una continuidad al trabajo que había realizado.

    “Vamos a buscar seguir con el funcionamiento que tuvo el equipo con el Ruso. Lo conozco hace mucho tiempo y tenemos una similitud en cuanto al pensamiento y vamos a seguir esa línea”. La vara estaba alta. Y Omar lo sabía. “ Ojalá pueda ser tan bueno como fue él acá, hizo las cosas muy bien en los últimos años. Es un gran desafío", confesó, aunque no logró cumplirlo, y su ciclo tuvo su final a pocos meses de asumir.

    Ahora, enfrentados en el clásico cordobés

    “Tenemos una relación de muchos años y hablamos mucho de fútbol”, contó De Felippe. Algunos meses atrás, después del título conseguido por Belgrano en el Apertura, el DT del Pirata se r eencontró con su amigo en una cena de la que también participó Julio Falcioni, para festejar el campeonato. En ese momento, difícilmente imaginarían que pocos después, iban a estar obligados por una vez a desear que al otro no le fuera tan bien.

    Y es que el fútbol es una caja de sorpresas, y ahí aparece la particularidad de esta previa. Porque el partido importa, y mucho, pero la historia que hay detrás permite que, aún con el clásico a la vuelta de la esquina, haya lugar para bromas: “Lo llamé pero no me atendió, no me manda mensaje, nada... capaz que me bloqueó”, contó entre risas el entrenador de la T.

    Los entrenadores junto a Julio Falcioni y Miguel Abbondandolo.

    Habrá, seguramente, un abrazo antes de que empiece el partido. Será difícil que más de treinta años de amistad no aparezcan en ese momento. Pero después llegará el partido, y cada uno tendrá que defender lo suyo: Zielinski, desde el banco de Belgrano; De Felippe, desde el de Talleres. Las vueltas de la vida, las vueltas del fútbol, que los volverá a encontrar, pero, esta vez, s eparados por una línea de cal.