FÚTBOL DE PRIMERA

Agregar Olé en

Ricardo Gareca con Olé: por qué nunca se disculpó con el hincha de Boca, "como DT soy paternalista", el cariño de Maradona y su mirada sobre las SAD

El ex entrenador de Chile recordó su llegada a River, analizó su etapa como entrenador en Chile, su visión del fútbol argentino y mucho más.

.

    Ricardo Gareca lleva puesto un perfume árabe que le regalaron hace poco tiempo y en cada paso que da, deja una estela de su olor. Cuando elige qué música escuchar, las opciones son tan variopintas como su recorrido futbolístico: desde Soda, Charly García, Los Redondos, hasta un tango de Goyeneche para recordar a su padre o puede aparecer Julio Iglesias. Le gusta la ropa, la estética y confiesa - con un dejo de orgullo- que si bien le dedica tiempo a su imagen, no se hizo ningún retoque. Solamente se implantó pelo de canje. A sus 68 años tiene algo claro: los jugadores no tienen que amoldarse a él, sino él a ellos. El pasado es parte de su formación e historia, pero no lo reivindica como un valor que se impone al presente. Para el Tigre, todo tiempo pasado no necesariamente fue mejor y mantenerse vigente es su motor constante. Desde nuevas herramientas para dirigir hasta sumergirse en el mundo del streaming haciendo un programa en Perú.

    Camina por la Bahía de Nordelta con su metro ochenta y cinco de altura, una gorra color crema, lentes tornasolados estilo aviador y la seguridad de quien conoció el sabor de la victoria en la vida. Sin embargo, cuando se acomoda en la silla y se pide un café con leche de almendras, confiesa que no está del todo seguro de lo que puede ser su vida viviendo por Zona Norte. Al ex entrenador de Chile, Perú, Vélez, Talleres, América de Cali, entre otros, no le convence estar lejos de sus vínculos y sobre todo, no se siente tan cómodo lejos de Tapiales, su ciudad de origen, por lo que la incipiente mudanza le genera dudas.

    La duda es algo nuevo en su vida. Gareca en su etapa como entrenador no tiene representante, mientras que en su etapa como jugador fue representado por Guillermo Coppola, Carlos Granero, entre otros siempre durante períodos breves, jamás mantuvo una continuidad. “Así se dieron las cosas ¿viste? porque en general no me comprometo con nada ¿viste?”, explica mientras se acomoda al sol en una mañana primaveral.

    Ricardo Gareca mano a mano con Olé

    El Tigre es un ejemplo del refrán: haz lo que yo digo no lo que yo hago. “Cuando hablo con un técnico joven le digo que necesita un representante para la época actual, pero yo no lo hago”, agrega. Y asegura que actualmente consulta más con su familia antes de asumir como entrenador en algún club que cuando jugaba al fútbol. En esa línea entra el recuerdo de dónde eligió colgar los botines: Independiente. Un hombre hincha de Vélez, con paso por el Fortín, decidió retirarse en 1994 con 36 años en el Rojo y no lo consultó con nadie: “Mi esposa no me hablaba de eso, mi viejo tampoco porque no le gustaba que me haya retirado porque todavía estaba vigente… fue una decisión muy personal. Consulto más ahora de grande que en esa época. Era muy arrebatado para elegir”. Un tigre que vive a su manera.

    Y en el repaso por aquellos momentos en que el sendero se bifurcó y tuvo que decidir entra la etapa Boca- River. Una historia conocida que no se incomoda al repasar. Puede escuchar sin inmutarse aquella frase que le dedicó la hinchada del Xeneize: “Gareca tiene cáncer se tiene que morir” y hasta puede respetar la emoción de esos que se enojaron al verlo partir hacia Núñez junto a Oscar Ruggeri. Una dupla que sufrió la condena por cruzar de vereda y que se mantuvo codo a codo fundando una amistad que sigue firme aún al día de hoy. Gareca y Ruggeri vienen de pasar unos días en Mar del Plata junto a sus esposas. Hace unos días también fueron a comer en un restaurante en Pilar y vivieron uno de esos tantos regalos que les devuelve el fútbol: un hincha agradecido por el fútbol les pagó la cuenta sin preguntar. El fútbol, el corazón del Tigre.

    "Era muy arrebatado para elegir”, Ricardo Gareca mano a mano con Olé

    -¿Cómo era tu infancia en Tapiales?

    -Nací en la Capital, pero mis padres se fueron a Tapiales cuando tenía 5 o 6 años. Él me llevaba a la plaza, por ejemplo, hasta con una pelota. Y me hacía jugar con algunos chicos que había ahí. Mi viejo era obrero de una fábrica y mi vieja ama de casa. Después me anotó en un club Juvencia de Tapiales. Pasé toda mi infancia. Y hoy por hoy tengo mis amigos, los sigo conservando, a todos los chicos que son de la Juvencia de Tapiales.

    -¿Arrancaste de arquero?

    -Sí, arranqué de arquero. Según lo que dicen era bueno. En el club jugaba al arco y con mis amigos, ya para divertirme, jugaba en el medio. Entonces mi viejo, que me espiaba cuando salía de la fábrica, me veía jugar. Él tenía un contacto en Boca, que trabajaba ahí en la fábrica, y de entrada me llevó para el medio.

    - Y vos le planteaste a tu papá que querías dejar el colegio ¿no?

    -Fue en tercer año, sí. A mi vieja no le gustó, ella no quería que deje, pero mi viejo me apoyó. Hoy en día decirle a un chico eso es una barbaridad. Tienen que terminar el estudio porque hay que forjarse un futuro. No saben si pueden llegar a triunfar en el fútbol, pero en aquella época era diferente. Él me veía con condiciones y yo me tenía fe, estaba bastante seguro. Me veía triunfando.

    "A nosotros nos insultaban en todos lados. El respeto que yo manifesté, se lo manifesté directamente sin hacer declaraciones", Gareca sobre su salida de Boca

    RICARDO GARECA FUTBOLISTA

    -¿Qué representa Boca en tu vida?

    -Yo me formé en Boca de chiquitito. Boca, en ese entonces, me probó dos años estuve yendo todos los sábados con mi papá en tren. Desde Tapiales a Barracas. Todos los sábados me decían: “Pibe, preséntese el sábado que viene”. A veces de defensor. A veces en la mitad de la cancha. Otras veces delantero . Al final terminé como medio de diez. Después me dijeron que me presente en la Candela que ya era jugador de Boca.

    -Pienso en cómo fue esa salida, ¿qué te quedó a vos en el cuerpo?

    - Me dolió, claro que me dolió. Pero hablar de ese Boca, de esa actualidad, que no pagaba, que todo el plantel estaba ocho meses sin cobrar, que Ruggeri y yo estuvimos dos años sin contrato, ¿viste? No lo cree la gente.

    -¿Sentís que el hincha fue duro con ustedes, tanto con vos como con Ruggeri?

    - No, no digo que fue duro. El hincha por ahí no sabía, ¿viste? Hoy en día, las condiciones son otras. Hablar de un plantel que estuvo ocho meses sin cobrar, que hubo ocho muchachos que pidieron la libertad de acción y que quedaron libres de Boca. Pocos jugadores se quedaron, los que tenían más historia con el club. Nosotros que éramos pibes, buscábamos no solamente trascender, sino también una posición económica, como lo buscan todos los chicos de hoy en día. ¿Me entendés? Yo tenía veinticinco años, Ruggeri tenía veintidós, veintiuno. Era otra época en la cual había que consolidarse. Aparece River, estaba el trabajo de la Selección también para México 86. Se paró también el trabajo.

    -¿Hubo una huelga ahí, no?

    - Sí, una huelga. Nosotros, Ruggeri, Mario Franceschini de Nueva Chicago y a partir de ahí se cambiaron las reglas. Hubo una huelga fuerte, fuerte, se paró el trabajo de la Selección, se paró el fútbol, se paró todo.

    -Hay algo difícil ahí que pasa, que es también que el hincha siente como si el jugador fuese una propiedad ¿no? Vos sos de Boca, vos sos nuestro, entonces, cuando te ven poniéndote la camiseta de River, después te matan…

    - Lo que pasa es que apareció Santilli (NDR: Hugo Santilli, presidente de aquel entonces en River) y quería armar un equipo espectacular. Yo era el delantero que hacía goles y Ruggeri era una promesa, una realidad, porque él ya jugaba. Éramos los más cotizados en ese momento de Boca. Eso es algo que la gente, el hincha de Boca, no lo entendió nunca. Ni yo tampoco quiero que lo entiendan, ni mucho menos. Al contrario, yo me pongo en el lugar del hincha.

    -¿Nunca pensaste en pedir disculpas al hincha de Boca?

    - No, no ¿Las disculpas sabés cómo las hago yo? A través del respeto. Jamás me metí con el hincha de Boca, jamás lo cuestioné, jamás le hice un ademán. Ellos fueron duros conmigo y yo los entiendo.

    -Había una bandera que decía: “Gareca tiene cáncer, Gareca se tiene que morir” ¿No te afectaba eso ahí?

    - Lógicamente que a cualquiera, a nadie le gusta. A nosotros nos insultaban en todos lados. El respeto que yo manifesté, se lo manifesté directamente sin hacer declaraciones, sin hacer ademanes, yo me la bancaba. Y después el lapso mío con River fue breve porque enseguida me fui para afuera.

    "Si River nos dio 10 pesos, Boca nos daba 5, y Ruggeri y yo nos quedamos, pero después vinieron todos los cheques para atrás"

    -En el momento en que vos te ponés la camiseta de River, ¿te veías venir lo que iba a pasar después?

    -Por supuesto, éramos todos conscientes de todo. Aparte era el goleador yo, que es el que más prensa tiene, la gente se apoya mucho en él. Pero bueno, es muy fácil decirlo, muy fácil de hablarlo, pero nadie se pone en el lugar nuestro. Dos años sin contrato, Boca en el peor momento de su historia, Boca no nos pagaba, era un desastre todo. Los números de las camisetas se le caían, entrenábamos en cualquier lugar. Y te hago una confidencia también, que lo saben, todo el mundo lo sabe: nosotros nos quedamos por la mitad . Si River nos dio 10 pesos, Boca nos daba 5, y Ruggeri y yo nos quedamos, pero después vinieron todos los cheques para atrás.

    -Al poco tiempo te fuiste para Colombia ¿fue una decisión meramente deportiva o había algo más?

    -Yo nunca me adapté a ese cambio tampoco entonces, lo primero que más o menos vino… A mí me querían de muchos lados. Boca es testigo. A mí me quisieron de Alemania, España, México, de todos lados, y yo les decía que no porque quería triunfar en Boca y me quedaba. Pero ya directamente no pagarme y estar dos años sin contrato y que me den cheque y que vengan para atrás… Todo tiene límite, ¿viste? En todo esto. Colombia fue una etapa de madurez mía, linda, porque era un club grande que peleaba siempre torneos a nivel local, a nivel sudamericano, la Copa Libertadores. Un equipo que marcó una historia allá.

    -Leí que estuviste en una especie de lista negra de Pablo Escobar…

    -Después me enteré. Yo no sabía nada. Lo que pasa es que era una época en la cual nosotros no veíamos nada. Estaba muy tapado todo. No vislumbrábamos nada de lo que estaba pasando. Recién me entero de esto una vez que sale la serie de Pablo Escobar. Nunca en la etapa de jugador pasó algo. Nadie me amenazó a mí o me hizo pasar un momento difícil allá estando en Colombia.

    -Después llega la etapa en Vélez, equipo del cual sos hincha, pero siempre fuiste respetuoso con el tema.

    - Yo tuve una producción en El Gráfico como jugador de Boca, todos los que estábamos en el mejor momento de cada club con la camiseta del cuadro que éramos hinchas nosotros. Yo salí con la camiseta de Vélez y sigo sosteniendo que soy hincha de Vélez. En eso es muy respetuoso de cada uno, pero para mi uno nace y se muere hincha del equipo que es. Profesionalmente, como me dedico a esto, uno va tomando cariño a los lugares que está. Ahora, transformarme en hincha…no. Pero, ojo, respeto todo eso porque Maradona se hizo hincha de Boca por ejemplo.

    - ¿Vos ves los partidos de Vélez hoy? ¿Sufrís cuando le va mal?

    -Veo todo. Yo quiero que le vaya bien a Vélez, toda la vida. Ahora, lógicamente ese fanatismo que tenía de chico, cambia, pero cuando yo estaba en el América de Cali a mi me pagaban el doble para quedarme y decidí volver porque era Vélez que encima armaba un equipo importante. Y aparte porque estaba Italia 90 entonces me juego la última ficha.

    LA ANÉCDOTA CON MARADONA Y EL RELOJ

    -Estábamos en China, una gira con Boca. Yo concentraba con Maradona y cuando llegamos, con el cambio de horario y todo, Diego no se podía dormir. En la madrugada Diego dice: “Acompáñame, vamos a caminar”. Fuimos con custodia porque era Diego. No había nadie en la calle y paramos en una joyería. Había un Rolex y le marqué que me gustaba. Solamente hice un comentario y se ve que a él le quedó porque después cuando volvimos de la gira, para mi cumpleaños me regaló el mismo reloj que le había dicho. O sea, no es un regalo normal, ¿viste?

    - Era un tipo generoso, ¿no?

    - Muy generoso, extremadamente generoso. Con los que quería y también con el grupo de compañeros. Pero él me demostró mucho cariño desde siempre, desde que lo conocí.

    RICARDO GARECA ENTRENADOR

    -En Vélez tomaste una decisión disruptiva, no concentrar ¿por qué?

    -Uno de los motivos que me hace llegar a Vélez es que había una sensación de que los muchachos no estaban en el lugar que tenían que estar, no se dedicaban como se tenían que dedicar. Entonces tuve un par de charlas con ellos, a mí me gustaban esos jugadores. A partir de ahí, en una muestra de confianza hacia ellos, a ver cómo reaccionaban, dejé de concentrar.

    -¿Sirvió?

    - Claro, entonces yo veía una respuesta de ellos. Pero cuando fui a Perú, más o menos instalé lo mismo, los hacía venir 24 horas, a veces 48 horas antes, cosa inusual para la Eliminatoria. No nos gustó cómo reaccionó todo, veíamos mucha gente, no me gustaba. Y pasé al otro extremo: jugador que pisaba por primera vez desde el extranjero acá, concentrábamos los 10 días. Pasé de un extremo a otro. Si vos me preguntás a mí, me gustaría no concentrar. Me gusta que el jugador pase más tiempo con la familia que conmigo, porque para mí no hay mayor contención que la familia.

    -Construís algo cercano vos, con el jugador ¿no?

    -Sí, yo soy más paternalista. Me gusta dialogar con el jugador, saber de dónde viene la familia, dónde se formó, cómo se formó. No es lo mismo un chico que viene culturalmente de una buena familia a un chico que de pronto, por ahí, vio cosas que no tenía que ver. Me sirve a mí para saber cómo los trato. Es lo que pienso yo y es lo que me dio resultado a mí.

    -Con Arturo Vidal hablaste para recomponer el vínculo después de que cuestionó cosas en sus redes.

    -Sí, claro. Él se manifestó en el programa de él. Fue duro para conmigo, pero yo entendí que un jugador, una figura como es él, quería estar en la Selección. Después vi la posibilidad de convocarlo, lo llamé y le dije: “Tenés las puertas abiertas acá, en la Selección, es tu casa y olvidate de lo que dijiste, para mí está todo bien a partir de ahora”.

    - ¿Y qué pasó en Chile que no lograron la clasificación? ¿Cuál es tu análisis ?

    - No le encontré la vuelta. Chile está atravesando un proceso en el que lo que menos hay es tolerancia porque hace tres Mundiales que no van. Mucho desgaste. Yo me vi envuelto en esa situación complicada creyendo que podía enderezar el rumbo. Me costó y no pude

    - ¿Y por qué crees que no pudiste?

    -Bueno, primero porque no inicié el proceso. Yo me metí en el proceso. En Perú inicié un proceso. Acá reemplacé a Eduardo Berisso. Muchas lesiones, muchos problemas, pero estamos para solucionar esos problemas, lamentablemente no lo pude solucionar y bueno no le encontré la vuelta.

    -¿Qué tanto crees que condiciona al fútbol de Chile las SAD?

    -En cuanto eso no soy de meterme. Yo lo que creo es que tiene que haber un proyecto en el cual aparezcan jóvenes. Hoy no lo tienen.

    -¿Por qué? ¿Por qué no hay?

    -Privatizar, no privatizar, o sea, eso es un problema. Acá mismo hablan, no aceptan las privatizaciones y todo, que me parece bárbaro, pero hay clubes que, ¿cómo se sostienen si no hay un apoyo de un privado? ¿Cómo se sostienen, viste? Porque acá hay equipos que, sin lugar a dudas, hay gente que lo apoya. Si no, ¿cómo hacen, viste? Un Barracas, un Riestra, o equipos que de pronto no tienen convocatoria, pero que tienen que armar planteles para sostenerse. ¿Cómo hacés? Si no hay alguien atrás de ellos, ¿viste?

    -El tema es que creo que el cuestionamiento es mucho por las inversiones golondrinas. Invierten en la Primera y después no invierten en Infantiles por ejemplo o luego las quitan…

    - Tiene que haber otras cosas, un direccionamiento. Sí soy de la idea de que tiene que haber una política deportiva. En cada país tiene que haber una dirección y una política deportiva. Hacia dónde queremos ir. Sudamérica también tiene que tener, no solamente el país, sino también el continente. Europa cada vez es más fuerte, nunca de serlo. Nosotros cada vez estamos más débiles. Los chicos se van a lo 15 años, cosa que antes no ocurría. Habrá que revisar por qué se cambiaron las normas.