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La Peke cayó ante la española Quevedo en la definición del WTA 250 de San Pablo, pero logró algo que ninguna otra argentina pudo desde 2013 y, para mayor regocijo, dio un gran salto en el ranking.

Nadia Podoroska (200ª) cerró un torneo que, aun habiendo perdido, quedará en el recuerdo. Por primera vez en 13 años, una argentina estuvo en la final de un torneo de calibre WTA, el 250 de San Pablo, y lamentablemente no consiguió ponerle el broche: tras haber ganado el primer set, fue derrota por 4-6, 6-4 y 6-2 frente a la española Kaitlin Quevedo (90ª).
La rosarina había arrancado con todo, quebrando en dos ocasiones consecutivas, manteniéndose firme y conquistando el primer set. Sin embargo, la joven de 20 años dio vuelta la historia en los parciales siguientes.
Después de quedarse con un segundo set parejísimo, Quevedo arrolló a la argentina en el definitivo, con tres quiebres para quedarse con el campeonato.
Podoroska cerró un gran torneo. (EFE/ Sebastião Moreira)
El torneo de Nadia Podoroska quedará en el recuerdo
De vuelta, el torneo de la Peke fue memorable, con triunfos ante rivales que la superaban en ranking y uno muy especial ante la hispana Paula Badosa (57ª) en la semi. Además de haber cortado la sequía que se arrastraba desde 2013, cuando Paula Ormaechea fue finalista en Bogotá (cayó ante la serbia Jelena Jankovic), ganó fuerte en el ranking WTA: arrancó el torneo en el 317° lugar, ganó 117 puestos y quedó 200ª.
En cuanto a Quevedo, con mucha proyección en el circuito, transmitió su felicidad por el título y por el estirón que pegó (empezó 105ª y, de acuerdo a la tabla en vivo, figura 75ª). "Estoy sin palabras. Me voy muy contenta con cada partido que hice esta semana", concluyó la ganadora.
Después del partido, Podoroska y Quevedo se fundieron en un abrazo. (EFE/Sebastião Moreira)
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