LICHA GRECORROMANA
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El armenio Arsen Julfalakyan había dejado la lucha quebrado por la guerra y encontró en la Selección una razón para regresar. A los 39 años, ganó el oro en los Juegos Suramericanos.

“¿Gano o me muero?”. Arsen Julfalakyan se lo dijo al médico de la Selección Argentina en el micro que lo llevaba hacia el escenario de la definición. No era una frase cualquiera para un hombre que a los 39 años ya había vivido casi todo arriba y abajo de un colchón de lucha: fue subcampeón olímpico, campeón mundial, se retiró y perdió la motivación en una Armenia atravesada por guerras y conflictos. Este lunes, su increíble carrera agregó un capítulo inesperado: se consagró campeón de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 representando a Argentina y terminó con 16 años de espera para la lucha grecorromana nacional.
Julfalakyan venció 4-2 al colombiano Jair Cuero en la final de los 77 kilos en Rosario. La historia tuvo además un condimento especial: durante la fase previa había perdido contra el mismo rival. Volvió a enfrentarlo por el oro, corrigió sus errores y esta vez ganó la pelea que había ido a buscar. Argentina ya había cortado en 2022 su sequía general de títulos suramericanos en lucha, que se extendía desde 2010; la deuda que seguía pendiente correspondía específicamente a la modalidad grecorromana.
Arsen Julfalakyan, en acción (Fernando de la Orden).
“En el segundo combate nos enfrentamos con suerte y cometí algunos errores. Después analizamos la pelea durante el descanso, hablé con los coaches, entendí mis errores y me convertí en alguien más agresivo. Estuve tan cerca de haber ganado antes que no quería resignarme”, explicó.
Una vida de lucha que parecía terminada
Arsen nació en 1987 en la entonces Leninakán, actual Gyumri, y prácticamente llevaba la lucha en la sangre. Su padre, Levon Julfalakyan, fue campeón olímpico en Seúl 1988. El hijo construyó después su propia carrera: ganó el Europeo de 2009, fue subcampeón olímpico en Londres 2012 y alcanzó la cima con el título mundial de 2014.
Pero su camino parecía haberse terminado en 2021. Julfalakyan anunció su retiro después de no llegar a Tokio y ya había iniciado una vida fuera de la competencia: incluso fue miembro de la Asamblea Nacional de Armenia y pasó a presidir la Comisión de Atletas de United World Wrestling.
El triunfo de Julfalakyan (Fernando de la Orden).
Su explicación de aquellos años, sin embargo, va mucho más allá del deporte.
“Mi plan era terminar en 2021 con Tokio. Luego, en Armenia, de donde yo vengo, cuestiones políticas, guerras, conflictos entre Azerbaiyán y Armenia... Yo estaba roto en la motivación”, contó en TyC Sports después de conseguir el oro para Argentina.
Pasaron un par de años hasta que apareció una persona decisiva en esta segunda carrera: Yuri Maier, histórico luchador argentino nacido en Rusia y representante olímpico nacional. Según relató Julfalakyan, Maier le propuso competir para Argentina y volver a perseguir un sueño olímpico.
“Me dijo: ‘¿No querés venir y competir para Argentina, para los Juegos Olímpicos de París?’. Y me dio una gran motivación, toco el botón correcto”, volvió a recordar.
Arsen Julfalakyan, plata en Londres 2012 para Armenia.
El regreso se concretó en 2024, cuando volvió a competir internacionalmente bajo bandera argentina. En 2025 fue subcampeón panamericano en Monterrey y ahora, en Santa Fe 2026, consiguió su primer gran oro con la celeste y blanca.
Una promesa y 16 años de espera
Julfalakyan conocía perfectamente la cuenta pendiente antes de llegar a Rosario. Otra vez, Maier había sido quien se la puso delante.
“Después del Panamericano, mi amigo Yuri Maier me dijo que tenía que venir a los Juegos Suramericanos. Hace 16 años que no tenemos una victoria. Entonces dije: ‘Vengo, voy a competir y voy a romper ese récord’”, relató.
Y lo rompió.
Primero tuvo que convivir con la derrota ante Cuero. Después venció al brasileño Joilson de Brito y volvió a encontrarse con el colombiano en la pelea decisiva. Esta vez no falló: 4-2 y oro para Argentina.
Julfalakyan llegó a Rosario con una plata olímpica y un título mundial en su currículum. Llegó también después de haberse retirado, de haber perdido las ganas de competir y de encontrar a miles de kilómetros de Armenia una bandera que le permitió empezar otra vez.
Ahora quiere estirar la historia todavía más. Cuando le preguntaron hasta dónde piensa llegar, la respuesta apuntó hacia otro sueño que parecía imposible cuando dejó la lucha en 2021: Los Ángeles 2028.
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