ARGENTINOS POR EL MUNDO

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Juega en Filipinas, estuvo preso y sus compañeros creen que tomar mate mejora el rendimiento

Ricardo Sendra tiene 38 años y la rompe en el país asiático: en diálogo con Olé, cuenta por qué estuvo detenido algunas horas y el pensamiento que tienen otros jugadores sobre la infusión.

    En el fútbol de Asia, Filipinas no figura dentro de los países más fuertes. De todas formas, allí, como en cada rincón del mundo, hay un argentino que aporta su cuota distintiva y está en boca de todos. Y ese es el caso de Ricardo Sendra, un mediapunta marplatense de 38 años que, luego de hacer Inferiores en Newell's y pasar por el Ascenso, hoy la rompe en el Stallion Laguna.

    Una carrera con vaivenes: Sendra quedó libre de la Lepra y, tras unos meses entrenando en Chacarita, se alejó del fútbol. Pero el futuro, o mejor dicho el destino, le tenía preparado algo distinto: cuando decidió retomar la actividad profesional, fue a jugar al viejo Argentino C y "subí tres categorías rápido, ahí entendí que todo pasa por algo", tal como le cuenta a Olé.

    Ricardo Sendra juega en Filipinas y charló con Olé.

    Pero su futuro no estaba en Argentina. "Estaba un poco cansado de nuestro fútbol", cuenta. Tras una frustrada salida a Costa Rica, recaló en Asia y allí comenzó un camino único y repleto de particularidades: tiene un bar de comida argentina en una isla, peleó con Lionel Messi y Lautaro Martínez por ser el más goleador en el exterior, estuvo unas horas preso y tiene compañeros que creen que tomar mate te da más enegía y mejora el rendimiento.

    Sendra, con Olé

    -¿Cómo fue que pasaste de casi dejar el fútbol a irte a Asia?

    -Me surgió la posibilidad de ir a Singapur a fines de 2016. Yo tenía pensado venir a Asia de viaje con mis amigos que andaban por acá y, al final, se transofrmó en una prueba en un club de Singapur. Me vieron la primera semana, jugamos unos amistosos y me hicieron contrato por un año. Ahí quedé y comenzó la aventura asiática. El año siguiente fui a Indonesia, después fui a España y volví a Asia. Acá se paga bien y el fútbol no es como el europeo, tenés más tiempo para resolver.

    -El cambio de cultura es grande...

    -Fue lo que más me costó, lo más duro. Vine con 28 años, era la última chance de hacer diferencia económica, de viajar y que se me dé la posibilidad de jugar en otros países. Me costó el idioma al principio. En Singapur al menos se hablaba inglés. La comida también es muy diferente, muchas cosas con picante, salsas. En Argentina somos más básicos. La similitud que encontré fue que en Indonesia son igual de locos por el fútbol que nosotros. Fue un cambio muy grande, pero al año me adapté bien.

    Sendra: del Ascenso a Asia.

    -¿Y Filipinas? Es un país que no suele ser noticia por el fútbol...

    -Sí, pero acá se lleva una vida bastante normal. Solamente es complicado el tema de la movilidad, hay mucho tránsito. Después, entreno, hago cosas del negocio y empiezo a planear cosas para el coaching. Yo estoy trabajando para la academia del Villarreal con la base que tiene acá en Filipinas. En cierto punto soy ya un medio asiático, ja.

    -Además de la academia y el fútbol también tenes un bar de comida argentina...

    -Sí. Yo vivo en Manila, la capital, y tenía uno acá con un amigo costarricense. Hacía mucho que quería tener algo propio al margen del fútbol para poder crecer con otra cosa que no sea el deporte. Y hace tres años empezamos con un bar de comida argentina, se llama Cabrones. Vendíamos choripanes, empanadas, milanesas. A los filipinos les encanta. Ese local lo ceramos y abrimos otro igual en una isla que se llama Siargao, es muy turística. Igual voy cada tanto porque yo estoy en Manila.

    Sendra en su bar argentino.

    -Justamente hablando de lo argentino, una vez contaste que allá hay una creencia de que el mate te hace jugar mejor. ¿Es cierto?

    -Tienen ese pensamiento. Por ejemplo, cuando yo iba al entrenamiento con el mate y me veían jugar fuerte, meter, trabar y correr, pensaban que el mate me daba una energía extra. 'Ah vos jugás así porque tomás mate' me decían. Yo les contestaba que tomé mate toda mi vida, desde chiquito, es nuestra cultura. Lo hago por costumbre y es más saludable que tomarte un café. Tienen esa mentalidad de que el mate te da energía y te hace jugar mejor. De hecho, algunos ya me pidieron y toman mate. Incluso compran yerba y tienen en su casa.

    Filipinas: la disputa con Messi y Lautaro y quedar detenido por salir a correr

    -En 2024 fuiste noticia por la cantidad de goles que hiciste allá, ¿cómo fue esa temporada?

    -Fue una locura, ni yo estaba enterado. Sabía que me estaba yendo bien ese año y que había hecho muchos goles porque empecé a jugar más arriba, cerca del arco. Siempre fui un mediapunta y cuando llegué a Asia empecé a jugar de volante de ataque y hasta por momentos de cinco. Ese año me pusieron más de mi posición y teníamos un muy buen equipo. En agosto salí como el goleador argentino del mes jugando en el exterior, esa temporada hice una cosa de 24 goles en 24 partidos. En esa lista también estaban Messi y Lautaro. Hice varias notas. Fue algo increíble.

    -Un poco más atrás en el tiempo, en pandemia, tuviste una situación de que estuviste preso, ¿cómo fue?

    -Acá en Filipinas fue la cuartentena más larga del mundo. Duró como dos años. Abrían y cerraban, así estuvieron un montón. Yo vivía cerca de un amigo argentino y siempre hacíamos ejercicio. Con la pandemia se cortó todo, pero después empecé a ver que la gente corría y salí a hacer lo mismo con mi amigo. Dimos unas vueltas y ahí nos para la policía, nos frenaron y metieron adentro. Pensamos que nos iban a pedir plata o a hacer una multa, pero nos hicieron entrar a un calabozo, no teníamos ni los teléfonos. Pedí hablar con alguien y me pegaron una patada en la espalda e insultar en su idioma con un arma en la cabeza. Me decían que había 3.000 infectados y que no me importaba nada.

    -¿Y cuánto estuvieron así?

    -Fueron tres horas que no podíamos ni hablar entre nosotros, nos callaban. Hasta que vino un superior, nos hizo llenar un formulario y nos dejaron salir. Sentimos un poco de abuso de poder, me pegué un cagazo tremendo, ja.

    Sendra juega en Filipinas y charló con Olé.